Quinto Sol, vol. 30, n.º 3, septiembre-diciembre 2026, ISSN 1851-2879, pp. 1-4
http://dx.doi.org/10.19137/z6x11d87

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RESEÑAS
Mariana Annecchini (Ed.), Múltiples contextos y abordajes en el estudio de la masonería (siglos XVIII-XXI). Palabra de Clío, 2025, 325 páginas
Esteban Sánchez Solano
Universidad de Costa Rica. Escuela de Estudios Generales
Costa Rica
Correo electrónico: e.sanchezsolano@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5602-9641
Los estudios sobre la masonería han experimentado una notable expansión desde comienzos del siglo XXI. Este campo de investigación alcanzó un grado de madurez que se manifiesta en tres ámbitos concretos. En primer lugar, en la publicación en revistas académicas, entre las cuales se destaca REHMLAC+. En segundo término, en la edición de libros de autoría individual, coautorías o resultado de obras colectivas, elaboradas por investigadores especializados en la temática. Por último, esa consolidación también se evidencia en la organización de actividades académicas —congresos, simposios, jornadas, entre otras—, tanto presenciales como virtuales, que se han convertido en espacios habituales de intercambio entre académicos y público interesado en la historia de la masonería.
El libro Múltiples contextos y abordajes en el estudio de la masonería (siglos XVIII-XXI), surge de las acciones desarrolladas durante el VII Simposio Internacional de Historia de la Masonería y los Movimientos Asociativos en Latinoamérica: secularización y laicidad. Múltiples abordajes (siglos XVIII-XXI), celebrado en la Universidad Nacional de La Pampa entre los días 18 y 20 de septiembre de 2024. Los capítulos que integran el volumen reúnen una selección de las ponencias presentadas durante ese encuentro.
La producción académica referida a la masonería, tanto desde la historiografía y la historia del arte como de otras disciplinas, se ha nutrido, desde finales del siglo pasado, de diversas herramientas teóricas y metodológicas destinadas a profundizar el análisis de este universo de sociabilidad. En este proceso, América Latina y el Caribe desempeñaron un papel que trasciende el de meros receptores de conocimiento, al constituirse en espacios de renovación y de producción académica respecto a la temática, y donde la masonería tuvo una presencia temprana. Ese aspecto se evidencia en la cantidad significativa de actividades académicas desarrolladas en diferentes países de la región, así como en la publicación de números especiales en revistas científicas y libros que abordan la masonería desde distintas perspectivas analíticas.
Asimismo, la incorporación sistemática de fuentes históricas de diversa procedencia —tanto masónicas como eclesiásticas, periodísticas, estadísticas, migratorias, entre otras— posibilitan enriquecer la triangulación metodológica. A ellas se suma la inclusión de distintos abordajes teóricos, como las indagaciones sobre sociabilidad, la teoría de redes, los estudios de la memoria y la historia global, que contribuyen a comprender la masonería desde múltiples perspectivas. La convergencia de esa variedad de fuentes y de enfoques consolidaron a la masonería como un objeto de estudio académico, al favorecer y renovar las preguntas de investigación en torno a ella. Ese cambio no significa que hayan desaparecido las representaciones estereotipadas y los mitos que persisten en el ámbito público y en la cultura popular, que también constituyen un campo de estudio en sí mismo.
La obra editada por Mariana Annecchini consta de un prólogo —a cargo de Ana María T. Rodríguez—, de una presentación realizada por la editora y de doce capítulos que examinan la masonería desde diferentes perspectivas, en función de distintas poblaciones de estudio, períodos históricos y países. En este sentido, el libro ofrece un recorrido por espacios sociohistóricos de Argentina, España, El Salvador, Italia, México, Estados Unidos y Uruguay.
Como señaló Rodríguez en el prólogo, los estudios referidos a la masonería se consolidaron como un campo de análisis gracias al impulso de destacados investigadores con miradas renovadoras, entre quienes se encuentra José Antonio Ferrer Benimeli. Este proceso de transformación permitió superar los estereotipos y prejuicios que tradicionalmente habían condicionado su abordaje. A su vez, supuso un desplazamiento respecto de aquellos trabajos que enfatizaban en los aspectos filosóficos y mistéricos de la masonería, para avanzar hacia enfoques de carácter académico en relación con los contextos sociales, políticos y culturales en los cuales se desarrollaron. Por su parte, la historiadora Annecchini señala en la presentación que el libro propone dar continuidad a obras y actividades previas que examinaron a la masonería en toda su complejidad histórica, lejos de concebirla como un fenómeno monolítico o uniforme. En este sentido, la editora destaca la importancia de adoptar una perspectiva histórica que, al mismo tiempo, dialogue con las preguntas y preocupaciones del presente. Esta mirada resulta fundamental para comprender las múltiples dimensiones de un universo de sociabilidad cuya trayectoria se extiende por más de tres siglos.
Al tratarse de una obra integrada por doce capítulos de muy diversa índole, aquí se propone sintetizar los principales aportes en torno a tres aristas. La primera reúne los estudios históricos que analizan la masonería como un espacio de sociabilidad, en el cual se articularon relaciones e intereses de carácter social, político y cultural, entre otros. Esos trabajos demuestran que las formas de organización, interacción y participación masónica variaron según los distintos contextos históricos, y esto permite comprender a la masonería como un fenómeno dinámico y estrechamente vinculado con las transformaciones de las sociedades en las que estuvo inserta. En este sentido, como señala Ricardo Martínez Esquivel, comprender la masonería implica aproximarse a los grandes cambios asociados con la modernidad como proyecto civilizatorio, dentro de los cuales este espacio de sociabilidad desempeñó un papel protagónico. Desde esa perspectiva, la transición de la masonería operativa a la especulativa, ampliamente estudiada por la historiografía especializada, ofrece nuevos matices cuando se la examina en relación con las prácticas sociales, las formas de interacción y los vínculos entre sus miembros y su entorno histórico. En el capítulo de Yván Pozuelo Andrés se indaga el nexo entre masonería y familia, a partir de la noción de lazos de sangre en el caso asturiano. Su investigación permite observar cómo la pertenencia masónica podía trascender la decisión individual y vincularse con redes de parentesco que contribuían a la incorporación y permanencia de nuevos miembros. Al efecto, la masonería se configuraba como un espacio de sociabilidad asociado a la vida cotidiana, donde las relaciones familiares fortalecían y reproducían las redes construidas en su interior.
Por otra parte, los capítulos de este libro permiten observar desde diferentes perspectivas una segunda dimensión de la masonería: su capacidad para trascender los ámbitos nacionales, regionales y articularse en espacios de circulación más amplios, sin dejar de estar vinculada con las prácticas y experiencias de la vida cotidiana. La movilidad geográfica y cultural de la masonería favoreció su expansión hacia distintos contextos, si bien también implicó la adaptación a las condiciones sociales y políticas de cada lugar. Por ello, se dan articulaciones con proyectos políticos en los cuales la masonería crea nuevas formas de reproducir sus preceptos. Esta relación fue analizada por Marco Antonio Flores Zavala —quien abordó el caso mexicano—, Guillermo de los Reyes Heredia —mediante una comparación entre México y Estados Unidos— y Federico Olascuaga Bachino —a partir del caso uruguayo—. En estos apartados, el proyecto estatal moderno ocupaba un lugar central en la discusión, porque a partir de sus contenidos —ideológicos, jurídicos, culturales, entre otros— se configurará el universo nacional en el cual quiere participar la masonería.
Asimismo, la laicidad y la secularización se convierten en aspectos sensibles y centrales para la masonería, ya que en torno a ellos se dirimen, en gran medida, sus aspiraciones como espacio de sociabilidad, aunque los contenidos religiosos pueden o no estar presentes en el desarrollo cotidiano. Así, la masonería encuentra las puertas para insertarse en los nuevos universos que ofrece la modernidad, posibilidad que provoca incluso la confrontación con aquellas instituciones que la consideran una amenaza o, al menos, un gran desafío. Esta situación fue estudiada ampliamente por Emanuela Locci y Fulvio Conti para el caso italiano, por José Leonardo Ruiz Sánchez para la España de la Restauración —ambas experiencias en su relación conflictiva con el catolicismo—, y por René Antonio Chanta Martínez para El Salvador, en este último caso a partir de la intervención directa del masón Luis Lovo Castelar como impulsor de la reforma agraria. Estos trabajos ponen nuevamente en la palestra cómo la masonería o sus miembros se involucraron en procesos sociales y políticos, entre otros, en los cuales la laicidad y el secularismo se presentan como supuestos fundamentos de las sociedades surgidas de la modernidad.
Finalmente, el libro ofrece otra veta que continúa ampliándose en las investigaciones referidas a esta temática: los procesos migratorios. Estos presentan diversas aristas, abarcan desde los movimientos migratorios derivados de la circulación que el mundo moderno abrió con la expansión del capitalismo y las formas de sociabilidad modernas, hasta los exilios provocados por hechos históricos en los cuales la masonería se encontraba en una situación de persecución y vulnerabilidad. Antonio Morales Benítez, al examinar el exilio de masones gaditanos; Mariana Annecchini, al centrarse en un médico catalán exiliado; e Ismael Haouache, al abordar la migración de masones italianos; explican, a partir de tres casos referidos a la experiencia en Argentina, cómo el universo de la masonería desempeñó un papel central en la construcción de una nueva vida para estas personas, tras verse forzadas o impulsadas a buscar nuevos rumbos. Estas experiencias muestran que la migración conlleva toda una gama de universos de sentido que entran en un ámbito de adaptación y colisión en las sociedades de acogida, y la masonería se ponía a prueba como espacio de sociabilidad. De esta manera, como se evidencia en estos casos, la masonería se convierte en un foco asociativo, de rearticulación social, aunque también de convivencia cotidiana, que les posibilita a los individuos desenvolverse en sociedades que, como lo demuestra el caso argentino, mantienen una cierta hostilidad hacia su integración como espacio de sociabilidad. Desde el punto de vista sociológico, estos trabajos ofrecen múltiples facetas para comprender a los seres humanos en su travesía vital.
No queda más que invitar a las personas lectoras a adentrarse en esta publicación sobre la masonería y las diversas aristas que propone, las cuales ofrecen, además distintas aproximaciones a este espacio asociativo desde una perspectiva de larga duración. El libro editado por Mariana Annecchini consolida la idea de que los estudios académicos vinculados a esta temática se encuentran en una etapa de madurez, y que el desafío futuro consiste en ampliar aún más los fenómenos de estudio en este campo.