de Arce, Alejandra; Poggi, Marina. La extensión universitaria en pueblos rurales: valorizar comunitariamente el patrimonio en General Paz y Pila (Buenos Aires, Argentina). Cuadernos de Extensión Universitaria de la UNLPam, Vol. 10, Nº 1, enero – junio 2026. Sección: Artículos, pp. ISSN 2451-5930 e-ISSN 2718-7500.
DOI: https://doi.org/10.19137/cuadex-2026-10-05
ARTÍCULOS
La extensión universitaria en pueblos rurales: valorizar comunitariamente el patrimonio en General Paz y Pila (Buenos Aires, Argentina)
Alejandra de Arce
CONICET, Centro de Estudios de la Argentina Rural, Universidad Nacional de Quilmes
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5795-1403
Marina Poggi
CONICET, Centro de Estudios de la Argentina Rural, Universidad Nacional de Quilmes
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3775-3255
Fecha de recepción: 30-09-2025 | Fecha de aceptación: 30-12-2025
Resumen
En este artículo se realiza una primera sistematización de las experiencias de diálogo de saberes promovidas por el Proyecto Entramados rurales bonaerenses: patrimonio, territorios y comunidades de la Universidad Nacional de Quilmes y los Museos bonaerenses de Pila y General Paz. El texto se enfoca en la descripción y análisis de los talleres realizados durante 2023 con el objetivo de activar procesos de patrimonialización y así promover transformaciones socioterritoriales en estos espacios rurales. Comprendemos al patrimonio cultural como un concepto (inter) subjetivo y dinámico, que no depende tanto de los bienes como de los valores que se les atribuyen en cada contexto y de la capacidad que tienen distintos agentes de determinar qué forma parte y qué no del acervo patrimonial. De esta manera, desde las premisas de la extensión crítica y la investigación-acción participativa se definieron etapas, temas y actividades con el foco en promover el bienestar en los territorios y la reflexión sobre su pasado, presente y futuro. Los resultados preliminares muestran la singularidad de las experiencias situadas en la ruralidad bonaerense, la relevancia de la extensión universitaria en estos espacios, la adaptabilidad de las dinámicas y el compromiso de cada comunidad con la co-creación de un acervo propio.
Palabras clave: extensión universitaria; patrimonio cultural; diálogo de saberes; comunidad; pueblos rurales.
University extension in rural towns: enhancing community heritage in General Paz y Pila (Buenos Aires, Argentina)
Abstract
This article provides an initial systematization of the experiences of dialogue of knowledge promoted by the Entramados rurales bonaerenses: patrimonio, territorios y comunidades Project of the National University of Quilmes and the Museums of Pila and General Paz (Buenos Aires). The text focuses on the description and analysis of the workshops held during 2023 with the aim of activating heritage processes and thus promoting socio-territorial transformations in these rural areas. We understand cultural heritage as an (inter)subjective and dynamic concept, which does not depend so much on the assets themselves as on the values attributed to them in each context and on the ability of different agents to determine what is and what is not part of the heritage collection. Thus, based on the premises of critical extension and participatory action research, stages, themes, and activities were defined with a focus on promoting well-being in the territories and reflections on their past, present, and future. Preliminary results show the uniqueness of the experiences located in rural Buenos Aires, the relevance of university outreach in these spaces, the adaptability of the dynamics, and the commitment of each community to the co-creation of its own heritage.
Keywords: university extension; cultural heritage; dialogue of knowledge; community; rural towns.
Extensão universitária em cidades rurais: valorizando o patrimônio comunitário em General Paz e Pila (Buenos Aires, Argentina)
Resumo
Este artigo apresenta uma primeira sistematização das experiências de diálogo de conhecimentos promovidas pelo Projeto Entramados rurais bonaerenses: património, territórios e comunidades da Universidade Nacional de Quilmes e dos Museus de Pila e Gral. Paz. O texto centra-se na descrição e análise dos workshops realizados durante 2023 com o objetivo de ativar processos de patrimonialização e, assim, promover transformações socioterritoriais nestes espaços rurais. Entendemos o património cultural como um conceito (inter)subjetivo e dinâmico, que não depende tanto dos bens como dos valores que lhes são atribuídos em cada contexto e da capacidade que diferentes agentes têm de determinar o que faz parte e o que não faz parte do acervo patrimonial. Desta forma, a partir das premissas da extensão crítica e da Investigação-Ação participativa, foram definidas etapas, temas e atividades com foco na promoção do bem-estar nos territórios e reflexões sobre o seu passado, presente e futuro. Os resultados preliminares mostram a singularidade das experiências situadas na ruralidade de Buenos Aires, a relevância da extensão universitária nesses espaços, a adaptabilidade das dinâmicas e o compromisso de cada comunidade com a cocriação de um património próprio.
Palavras-chave: extensão universitária; patrimônio cultural; diálogo de saberes; comunidade; aldeias rurais.
Introducción
En este artículo se realiza una primera sistematización de la experiencia, los avances y el impacto del proyecto de Extensión Universitaria (PEU) “Entramados rurales bonaerenses: patrimonio, territorios y comunidades”, que se lleva a cabo en el marco del Centro de Estudios de la Argentina Rural (CEAR) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).[1] El proyecto promueve desde 2023 un diálogo de saberes entre la UNQ y las comunidades de los distritos bonaerenses de Pila y General Paz (Imagen 1). Esta vinculación se realiza a partir de los Museos locales, comprendidos como instituciones referentes del patrimonio (cultural, material, inmaterial, natural) y de las identidades pilenses y rancheras. Mediante la realización de talleres en territorio procuramos propiciar la activación de procesos de patrimonialización. En el primer bienio[2], el objetivo general radicó en impulsar estos procesos para contribuir a generar transformaciones en los espacios rurales en la interacción con los Museos, las comunidades y la Universidad.[3]
Pensamos a los Museos como espacios patrimoniales desde los cuales es posible narrar las propias experiencias y otorgarles un sentido colectivo. Desde la perspectiva de la extensión crítica (Macchiarola, 2022), asumimos la necesidad de la coparticipación y responsabilidad de las comunidades en la producción de sus territorios, sus archivos y sus patrimonios integrales. Potenciar el compromiso con la preservación, investigación y comunicación de estos saberes fue una de las premisas del accionar de este proyecto.
Sostenemos que las transformaciones territoriales -en este caso, con eje en el patrimonio- deben implicar la valorización y apropiación del proyecto por parte de los habitantes de estos espacios. Así, la planificación se orientó a definir intersubjetivamente las etapas, temas y procesos que redundasen en el bienestar social de las comunidades, en su capacidad de agencia y reflexión crítica del pasado, presente y futuro.
Entre sus objetivos específicos[4], el PEU contempló:
En este artículo recuperamos la experiencia de trabajo realizado con ambos Museos y comunidades durante 2023. Partimos de una breve descripción del territorio, así como de las personas invitadas a participar. Luego, enunciamos la perspectiva teórica que guía nuestras prácticas metodológicas. Nos detenemos en las problemáticas que atañen a la ruralidad bonaerense, territorio en y desde el cual pensamos la activación del patrimonio y la construcción del vínculo con cada comunidad. Por último, esbozamos una primera sistematización de nuestras prácticas extensionistas y reflexiones, desafíos y dudas que nos impulsan a continuar en este camino.
Localización geográfica
Los partidos bonaerenses de Pila y Gral. Paz participan de este proyecto de extensión universitaria. Ambos comparten dinámicas e historias socioterritoriales similares (región agroecológica V-Este), desde lo productivo (ligados a la producción ganadera) y la institucionalidad política de larga data. Pila se encuentra a 181 km de la ciudad de Bernal –sede de la UNQ– por Autovía 2 y ruta provincial 57 y Ranchos (cabecera del distrito de Gral. Paz) a 114 km por ruta provincial 29.
El partido de Pila, ubicado en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, fue fundado por Juan Manuel de Rosas en 1839. Atravesado por el Río Salado, cuenta con 4642 habitantes (Censo 2022) y una tradición agropecuaria arraigada históricamente. Tanto la ciudad cabecera como los parajes rurales poseen un vasto patrimonio, material, natural e inmaterial (CITAB, 2011). El Museo Histórico Juan Manuel de Rosas –institución con la que se articula en el territorio– trabaja con la comunidad pilense desde 2016 para el resguardo de sus historias y memorias bajo la órbita de la Dirección de Cultura local. Recién en enero de 2022 inaugura su edificio –donde funcionó la primera usina eléctrica de la ciudad– mientras que en años anteriores sus actividades se realizaban en la Casa de la Cultura y, fundamentalmente, a través de las redes sociales virtuales (Facebook, Instagram).
Ranchos (ciudad cabecera de Gral. Paz) fue fundada en 1781, como parte de la estructura defensiva de fortificaciones durante la época colonial. El distrito lleva el nombre de Gral. Paz desde 1891. Como territorio de tradición ganadera especializada en la actividad tambera, contaba en 2022 con 14.207 habitantes. Las tradiciones, historia e identidad ranchera –tanto como la promoción del patrimonio local– son gestionados por el Museo Histórico Regional “Marta Inés Martínez”, fundado en 1964 y dependiente de la Secretaría de Cultura del municipio.
Imagen 1.
Ubicación geográfica de las localidades de Pila y Gral. Paz (Buenos Aires)
Fuente: mapa de elaboración propia, creado con Google MyMaps 2024. Puede consultarse en: https://www.google.com/maps/d/u/0/edit?mid=1YKHIrfWzJ9LAWbS9nn5MZo9D7urd8qE&usp=sharing
A través de los Museos, el proyecto se orientó a la comunidad en general de los partidos seleccionados, productoras y productores, docentes de escuelas rurales y urbanas, integrantes de entidades agrarias, cooperativas y otras asociaciones, agentes con vínculo al turismo rural y estudiantes (de todos los niveles). Indirectamente, se contempló también a los y las habitantes de localidades cercanas (Brandsen, Monte, Gral. Belgrano, Castelli, Lezama, Chascomús) que comparten dinámicas e historias socioterritoriales comunes, personas usuarias de redes sociales virtuales, profesionales del turismo rural a escala provincial, responsables de espacios de gestión patrimonial a escala municipal/provincial (públicos y/o privados).
Metodologías
Nuestras prácticas se sostienen en los postulados de la Investigación-Acción Participativa (IAP), adaptándose a la extensión crítica. Se trata de un proceso-método de investigación que intenta, por un lado, superar la cultura del exigir y desarrollar una cultura del construir conjuntamente conocimiento, y, por otro, romper la clásica distancia entre personas investigadoras-investigadas, de tal modo que el sujeto-objeto de estudio interviene en el diseño, en el diagnóstico, en la formulación de propuestas y en la evaluación de los resultados. Así, el sujeto-objeto de investigación se encuentra en estrecha relación con los procesos que él mismo produce y que reinterpreta de forma recurrente y en espiral. Una de las premisas centrales de la IAP es el encuentro entre el saber popular y el conocimiento científico. Ambos convergen en el proceso de estudio participativo y dan cuenta de dos perspectivas: el enfoque emic (sentido que infieren las personas a los hechos o conductas) y el enfoque etic (categorías abstractas o generalizaciones teóricas elaboradas por el investigador) (Alguacil Gómez, Basagoiti Rodríguez, Bru Martín y Camacho Gutiérrez, 2006; Macchiarola, 2022). Estamos en presencia de un diálogo de saberes, que pretende, en este caso, fusionar, socializar, en definitiva, co-construir los saberes y el poder emanado de ellos. Se escogió esta metodología por las ventajas que ofrece: 1) genera un interesante, amplio y creativo proceso de auto-aprendizaje; 2) favorece la recreación de las redes sociales y los lazos de solidaridad; 3) desarrolla capacidades participativas y habilidades para trabajo en equipo y en red, para aprender a consensuar y negociar; 4) permite un alto grado de compromiso y corresponsabilidad por parte de quienes participan y 5) proporciona una gran aceptabilidad y riqueza propositiva y proyectiva.
A la vez, incorporamos el principio del aprendizaje multimedia y la teoría del aprendizaje mediante recuperación. El primero postula que se aprende de forma más eficaz a través de palabras e imágenes. De acuerdo con este principio, es necesario evitar sobrecargar los canales visuales y escritos para optimizar el uso de la memoria operativa, lo cual permite continuar interactuando a lo largo del encuentro (Clark y Meyer, 2016). La segunda, propone el trabajo con pausas intermitentes que apelen a la recuperación del conocimiento reciente en vínculo con el ya existente, como herramienta potente para mejorar la experiencia de aprendizaje (frente a la tendencia a la acumulación de información fácilmente olvidable) (Brown, Roediger y McDaniel, 2014).
Las técnicas de la historia oral –tal como las describe Portelli (1991)– posibilitan que comunidades como la destinataria de este proyecto puedan inscribir sus historias (como lo plantea Geertz, 2003), narrarse, encontrar su propia voz y comunicar sus formas de comprender el mundo tanto como sus sentires.[7] Gartner señala al respecto que “el relato de los habitantes de una localidad, de una ciudad o de un barrio nos permite comprender los elementos del paisaje y de la cultura que la comunidad valora, estima y siente como parte de su patrimonio” (Gartner, 2015, pp. 50-51). En este sentido, la historia oral aporta a la democratización en la valoración del patrimonio. En conjunto, la metodología propuesta y las técnicas asociadas incentivan a la construcción de conocimiento colectivo en espacios de intercambio tanto atractivos como productivos en interacción plena.
La ruralidad bonaerense y el patrimonio como eje de diálogo
Señala Bozzano (2018) que la Argentina, a pesar de ser el 8° país más extenso del mundo y el 31° en población, cuenta con solo un 8% –o menos– de habitantes rurales. Macro y meso procesos son signos de ruralidades en tensión con signos de alarma:
1) las insuficientes o nulas políticas públicas que promuevan ruralidades sostenibles, 2) la más reciente denominada “sojización”, 3) la concentración de la propiedad, 4) la deforestación, 5) el cambio climático, 6) la degradación del suelo, 7) el despoblamiento rural y los propietarios absentistas, 8) la deseducación, 9) la corrupción estructural y varios otros procesos (p. 27).
Desde los años de 1960 los espacios rurales bonaerenses están atravesados por dinámicas de reestructuración que generan o acentúan la desarticulación territorial y socio-económica. Pasciaroni, Olea y Schoerer (2010) sostienen que
la actual realidad rural está caracterizada por una mayor capitalización y mecanización de las actividades agrícolas, creciente concentración en la propiedad de la tierra y en la distribución de los ingresos, crecimiento de la importancia de las actividades no agrícolas y el establecimiento de vínculos rurales-urbanos más intensos y de mayor complejidad que en el pasado. Asimismo, otra fuente de cambios se relaciona con procesos de revalorización de la vida rural por parte de poblaciones urbanas, que se reflejan en la elección del campo como lugar de residencia, tanto en calidad de permanente como de segunda residencia (p. 1).
Esta circunstancia –como también la pandemia entre 2020 y 2021– ha potenciado un retorno a lo rural sin que ello signifique algún consenso sobre las funciones, características y dinámicas de estos territorios. Asistimos entonces a una revalorización de los servicios que se ofrecen en estos entornos, especialmente referidos a la recreación, el turismo (convencional, comunitario, etc.) y las cuestiones medioambientales. De esta manera, los movimientos poblacionales atraviesan el continuum rural-urbano, cuando el éxodo ha marcado singularmente las formas residenciales desde mediados del siglo XX. La acotada definición censal de ruralidad no permite observar los entramados productivos, socioeconómicos, culturales en los que se construyen las territorialidades bonaerenses ni los procesos identitarios asociados.
A estos problemas se suma la invisibilidad histórica de las mujeres rurales argentinas, tema escasamente abordado por la historiografía agraria nacional. En el mismo sentido, su ausencia como destinatarias de políticas públicas es singular a lo largo del siglo XX (de Arce, 2021). Actualmente, más allá de acciones muy focalizadas y otras propuestas específicas desarrolladas por el gobierno bonaerense[8], persiste la falta de registro de las voces –memorias y saberes ancestrales– para fomentar una mirada situada de las problemáticas de las mujeres rurales. Es aún difícil pensarlas y visualizarlas como sujetas de la historia, la producción agropecuaria local, del cuidado, etc.
El proyecto pretendió observar estas transformaciones y sus significados junto a las personas que habitan los distritos rurales de Pila y General Paz. Intenta, como se ha señalado, promover reflexiones sobre el patrimonio (cultural, material e inmaterial y natural), su activación, su resguardo y lugar en los procesos de representación simbólica de las identidades locales (Prats, 1997, p. 37). Comprendemos al patrimonio cultural como un concepto (inter) subjetivo y dinámico, que no depende tanto de los bienes como de los valores que se les atribuyen en cada contexto y de la capacidad que tienen distintos agentes de determinar qué forma parte y qué no del acervo patrimonial. De esta manera, los procesos de patrimonialización descansan sobre la legitimación de “unos referentes simbólicos a partir de unas fuentes de autoridad [...] extraculturales, esenciales y, por lo tanto, inmutables [...] participan de un principio de universalidad. Dichos criterios son la naturaleza, la historia y la inspiración creativa (o el genio)” (p. 22). La fuerza de estos referentes para legitimar la realidad social (e identidades) proviene del hecho de que están –para Prats– más allá del orden social y de sus leyes.[9] Cualquier cosa (material o inmaterial) procedente de la naturaleza, la historia o la inspiración creativa constituye el pool virtual de referentes simbólicos patrimoniales, potencialmente activables como versiones ideológicas de una identidad (local, regional) y correlacionan ideas y valores.
Los procesos de patrimonialización también están atravesados por relaciones de poder. En este sentido, desde este proyecto intentamos visibilizar las prácticas de las mujeres en la producción patrimonial, definiciones de las que han sido largamente excluidas, creando nuevos instrumentos de interpretación del patrimonio, que incorporen la perspectiva de género (Pérez Winter, 2014; Women’s Legacy, S/f).
En este marco territorial y conceptual, el equipo de trabajo del PEU desarrolló durante 2023 actividades articuladas con los Museos, atendiendo a sus demandas. Estas propuestas se focalizaron en las dimensiones del patrimonio que potencian el turismo comunitario rural y que se sostienen en los saberes productivos/haceres y saberes heredados. Estos últimos, sustento del patrimonio inmaterial fueron objeto de diálogo y relevamiento.
El turismo comunitario funciona como una propuesta para revertir las crisis en los espacios rurales. Guastavino y Pérez Winter (2022) expresan que tanto las comunidades locales como otros actores (estatales y no estatales) diseñan e implementan iniciativas turísticas. Estas
surgen para estimular a las economías regionales a partir de la generación de nuevas fuentes de trabajo y de renta complementaria, la promoción del arraigo y la valorización de los patrimonios y saberes locales -entre ellos las formas de producir y consumir alimentos- vinculados al territorio” (p. 9).
Schlüter (2006) apunta que el turismo rural potencia el protagonismo de mujeres y jóvenes y les involucra en los emprendimientos asociativos. Asimismo, correlaciona esta actividad con la elaboración y formulación de proyectos municipales y “rutas alimentarias”, itinerarios que permiten reconocer y disfrutar de forma organizada el proceso productivo agropecuario e industrial y degustar las cocinas regionales, consideradas como una manifestación de la identidad cultural.
En relación con los saberes productivos (las formas de hacer, su transmisión, sus particularidades, etc.) se tomaron las reflexiones teórico metodológicas de Ayuso (2006) que se alinean con los fundamentos de la extensión crítica. La autora co-construye junto a sus entrevistadas/os la noción de saberes socialmente productivos que remite a la distinción entre conocimiento y experiencia y a la valorización especial de esta última. Señala que estos saberes pasan a formar parte de esa constitución de la identidad y que son un punto a partir del cual pueden leerse “las dificultades para vincular educación y trabajo y la constitución histórica de las formas de “asimilación” de los saberes adquiridos” (p. 95).
Por su parte, Santoyo Díaz, Vesga Muñoz y Bohorquez Durán (2017)[10] proponen que los haceres y saberes heredados por las comunidades de sus antepasados, vigentes hasta hoy, son elementos de valor y, por lo tanto, integran el patrimonio cultural intangible/inmaterial. Estas prácticas y conocimientos son trasmitidos de generación en generación y en el caso de esta propuesta, las características socioterritoriales de estos municipios los asocian -principal pero no exclusivamente- a la producción ganadera. Creemos que estos saberes heredados, su uso y utilidad promueven el desarrollo socioeconómico de sus comunidades, pero no han sido valorizados en tanto patrimonio vivo, de aquí nuestra propuesta de trabajo conjunto sobre esta temática.[11]
En síntesis, estos conceptos atravesaron los diálogos durante los talleres realizados en 2023 y funcionaron como herramientas para la elaboración de iniciativas comunes tendientes a valorizar el patrimonio (material, inmaterial, natural) local e impulsar transformaciones con arraigo.
El vínculo con la comunidad
Tal como hemos enunciado, el proyecto se inscribe en una concepción de la educación problematizadora, inspirada en el diálogo, a través del cual puede superarse la clásica contradicción educador-educando. Como en un juego de palabras, Freire (1999) plantea que el educador ya no es solo el que educa sino aquel que, en tanto educa, es educado a través del diálogo con el educando, quien, al ser educado también educa. La educación se transforma en una práctica para la libertad en la que el ser humano ya no es concebido como un ente abstracto y desligado del mundo; se basa en la comprensión del mundo y sus relaciones con él se instalan a partir de la necesidad de transformarlo. El diálogo no es para Freire un mero intercambio de palabras: es un acto creador, un encuentro entre hombres y mujeres para la tarea común de saber y actuar. Y en ese espacio no hay sabios ni ignorantes, sino personas en comunicación que buscan saber más. No hay diálogo sin relaciones de horizontalidad que implican reconocer al otro y valorarlo desde su lugar como sujeto, aunque sea diferente a mí. Sin esta relación dialógica entre los sujetos no hay comunicación y sin comunicación no hay verdadera educación.
Para el educador-educando problematizador, dialógico, propuesto por Freire, la educación no es una donación o imposición sino la devolución organizada, sistematizada y acrecentada al pueblo, de aquellos elementos que este le entregó en forma inestructurada. Esto implica situarse desde un lugar de trabajo con el otro, reconociendo sus necesidades y su situación existencial, y no sobre o para el otro.
Es a partir de este diálogo de saberes que el PEU Entramados Rurales se vinculó (y continúa haciéndolo) con las comunidades de Pila y Gral. Paz, desde un respeto consciente por la pluralidad y la diversidad, compartiendo concepciones (en el cruce de enfoques emic/etic) en una co-construcción de una variedad de conocimientos. En este sentido, el proyecto apostó (y apuesta) a la reflexión acerca del patrimonio y su relación con los territorios rurales de estos distritos, las tramas que en ellos se construyen y el lugar de la ciudadanía (comunidades), el Estado (municipal, provincial) y otras instituciones en su activación y legitimación. Además, se pretendió elaborar estrategias para pensar estos procesos desde una perspectiva de género, que fomenten la consideración de las desigualdades y subordinación de las mujeres en cuanto a sus posibilidades de ser reconocidas como “productoras/portadoras/transmisoras de saberes y cultura” (Segato, 2021). En las actividades planificadas, se impulsaron espacios de comunicación para generar vínculos –en lo presencial y lo virtual– enmarcados en el derecho humano de acceso a la cultura y sostenidos desde el respeto a la diversidad. Para ello se fomentó la participación comunitaria en la producción y divulgación de contenidos, que asegure la accesibilidad y la inclusión (Paley, 2022).
Hacia una sistematización de las experiencias
De acuerdo a Oscar Jara, sistematizar experiencias significa entender por qué un proceso se está desarrollando de esa manera y entender e interpretar lo que está aconteciendo. Por lo tanto, en la sistematización de experiencias, partimos de hacer una reconstrucción de lo sucedido y un ordenamiento de los distintos elementos objetivos y subjetivos que han intervenido en el proceso, para comprenderlo, interpretarlo y así aprender de nuestra propia práctica (Jara, 2018). Para Medina y Tommasino (2018), la sistematización supone un esfuerzo de comprensión profunda y radical de las prácticas extensionistas (p. 16).
Durante 2023 el PEU desarrolló una serie de actividades que formaban parte de la planificación inicial. Entre ellas adquieren centralidad talleres en territorio, realizados en los Museos rurales de Pila y Ranchos, en septiembre y octubre de ese año. En ellos (en su gestión integral) nos detendremos en este apartado. En el marco de la IAP y de las prácticas de extensión crítica, los talleres y sus dinámicas se pensaron en conjunto con las personas responsables de los Museos, en reuniones virtuales y mediante el armado de grupos de WhatsApp. La comunicación fluida permitió coordinar y contemplar posibles adaptaciones (en términos de formato y/u objetivos) respecto del público convocado como también agilizar cuestiones referidas a la logística y traslados del equipo.
En ambas localidades se planteó la misma dinámica: el objetivo fue recuperar junto con las y los participantes, una serie de referentes patrimoniales. Se pensó en dos talleres orientados por edad del público (niñas y niños, adolescentes, personas mayores y estudiantes de profesorados), con días y horarios sugeridos por las directoras de los Museos. Al respecto, podemos mencionar que esta división funcionó en Ranchos -gracias a la convocatoria, difusión, permisos de la inspección para la asistencia de estudiantes del Instituto terciario- pero no se comprendió de la misma forma en Pila, aun cuando la información divulgada era la misma y por canales similares.[12] La cantidad de participantes también fue diversa en ambas localidades: alrededor de diez vecinas y vecinos en Pila (en un encuentro extendido) y más de sesenta en Ranchos que se alternaron en los dos talleres. Estos se desarrollaron en la Casa de la Cultura local y en el Centro Interuniversitario, correspondientemente. Destacamos estas diferencias para notar la adaptabilidad que nos permite la IAP como técnica y la horizontalidad inherente a la educación problematizadora. Los encuentros se propusieron trabajar junto a las comunidades y ese foco se sostuvo en estas readecuaciones de dinámicas.
En principio, se plantearon seis dimensiones para orientar y activar los procesos de patrimonialización: Anécdotas, Acontecimientos históricos, Ambiente y Naturaleza, Edificios, Lugares turísticos y Personalidades. A partir de ellas se pretendía visibilizar tanto referentes del acervo material de cada distrito, como del natural y del inmaterial. Se procuró que la perspectiva de género atravesara la coordinación de cada taller y que se debatiera en la selección de elementos.
Se trabajó en mesas separadas (en Pila se adaptó la disposición, armando una mesa grande) con tarjetas de papel y fibrones para que cada persona pudiera registrar los elementos que considerara en cada categoría, indicando su lugar en los mapas locales (del ejido urbano y del partido) que se habían dispuesto en la pared. Esto último se realizó con etiquetas adhesivas. El objetivo fue geolocalizar este relevamiento de elementos patrimoniales para luego sistematizarlos digitalmente.[13]
Durante la actividad, el equipo del PEU colaboró en la escritura de las tarjetas (con formato postal relacionado con la identidad visual del proyecto), asistió en el pegado de las etiquetas en los mapas, escuchó y apuntó anécdotas y demás diálogos surgidos del intercambio. La participación activa de cada integrante del proyecto contribuyó a despejar dudas sobre la actividad, a repensar conceptos, al aprendizaje cruzado de las distintas dimensiones del patrimonio local. Como parte del registro de los talleres, en el caso de Pila, se optó por grabar el audio de la conversación, con el permiso de las personas participantes. En el caso de Ranchos, la cantidad de asistentes y la distribución del espacio imposibilitó ese tipo de relevamiento. Ambos encuentros también quedaron plasmados en fotografías y pequeñas piezas audiovisuales que se utilizaron como parte de historias de las redes sociales del PEU (@entramadosrurales). Los Museos tienen usuarios muy activos en Instagram (@museohistoricoranchos, @museo_pila) y sus posteos se replican en Facebook; las actividades tuvieron difusión local a partir de esos medios (para quienes no pudieron asistir, para otras localidades cercanas, para las autoridades distritales, etc.) y también reseñas en la prensa o radio. Asimismo, y con la intención de facilitar luego la evaluación de las actividades del proyecto, se incorporó una bitácora como otra forma de registro que nos permitió reconocer y documentar aspectos que luego se desvanecen de la memoria post-actividad. En ella se volcó un relato situado –aunque desarticulado y fragmentario– que captó los intersticios de cada taller desde nuestra mirada como extensionistas (qué funcionó, qué no, qué quisiéramos cambiar) y los comentarios, consultas, sugerencias e ideas de quienes participaron. En la bitácora se plasma el diálogo de saberes y confluyen los sentidos atribuidos a la actividad por los y las asistentes y aquellos que provienen de la propuesta del PEU.
En función de la evaluación posterior, consideramos que los talleres lograron cumplir nuestro objetivo de contribuir a la construcción de acervos patrimoniales locales (cuyo formato final se decidió en una etapa posterior). Más allá de la diferencia en la convocatoria y la reestructuración que impulsó, del encuentro pilense se recogieron entre 8 y 9 elementos del patrimonio asociados con cada categoría. Emergió en el intercambio de cierre un debate sobre los límites de cada una y, muchas veces resultó difícil ubicar los referentes en una u otra. El cruce se dio, por ejemplo, entre Edificios y Acontecimientos históricos (la fundación del cuartel de bomberos) y entre Lugares turísticos y Naturaleza y Ambiente (Paraje Camarón Chico, Estancia Camarón Chico). Por su parte, en Ranchos se registraron entre 15 y 20 elementos por categoría. La cantidad de participantes multiplicó el número de registros y, para evitar reiteraciones uno de los integrantes del PEU sugirió el uso de una pizarra como apuntador de los elementos ya seleccionados. Como estaban organizados en categorías, en ese caso también se dieron combinaciones (por ejemplo, la laguna se etiquetó como Lugar turístico y también como elemento del Ambiente y Naturaleza) y las repeticiones fueron inevitables. Estas pueden considerarse como un indicador de la relevancia que cierta anécdota, personaje o espacio tiene para la comunidad en clave situada. La ubicación final se decidió en diálogo con las directoras de los Museos, en función del destino ulterior de este “inventario” patrimonial. A modo ilustrativo, el Cuadro 1 resume los elementos registrados en la categoría Lugares turísticos y distingue reiteraciones al interior de la categoría o con otras.[14] En ambos territorios, cada comunidad debatió y construyó su propio registro de sus percepciones respecto a los objetos, lugares y relatos memorables, pensándolos como herencias para generaciones futuras. La producción de los talleres (tarjetas de papel y mapas) se recopiló para su digitalización en la UNQ; los originales se conservaron como respaldo. La información se codificó y transformó en una planilla de datos que, compartida con las responsables de los Museos, permitió su gestión y consulta permanente.
Cuadro 1. Referentes seleccionados en Lugares turísticos en Pila y General Paz (2023)
|
Categoría: Lugares turísticos |
|
|
Pila |
General Paz |
|
Viejo Almacén |
Casa de Martín Gómez |
|
Puente "El 80" |
Museo Ferroviario |
|
Arroyo San Miguel |
Boliche de Bimbi |
|
Paraje "Camarón chico" |
Paraje "La Blanqueada" (*) |
|
Laguna San Lorenzo/La Boca |
Estación Alegre |
|
Puente "El Cacique" |
Museo Histórico |
|
Restaurante "Lo de Juanjo" |
Iglesia Nuestra Señora del Pilar |
|
Estancia "El Venado" |
Estancia de Negrete |
|
|
Boliche de Aldaz |
|
|
La laguna |
|
|
Cancha de pelota-paleta |
|
|
Bar de Juana/Boliche del Rana |
|
|
Campo de jineteada |
Fuente: elaboración propia. Nota: se destacan en cursiva los elementos que se reiteran en otras categorías, (*) “La Blanqueada” se registra dos veces.
Como primer análisis, la geolocalización de los elementos patrimonializables remite a una mayor cantidad de referentes relacionados con los entornos urbanizados/poblados más densamente en ambos partidos. Los registros marcan la preeminencia de las cabeceras de cada distrito (espacio en el que se desarrollaron los talleres) por sobre las pequeñas localidades y parajes rurales. Este dato es importante para tener en cuenta en la codificación de los materiales y para la planificación de otras actividades que incluyan como destinatarias a las personas que habitan la ruralidad dispersa de ambos distritos, teniendo en cuenta sus actividades, tiempos, accesibilidad, etc. como así también la importancia del registro de sus recuerdos y aportes a la patrimonialización.
Respecto de la perspectiva de género, puede señalarse -como ejemplo y reflexión- la escasa presencia de mujeres entre las personas seleccionadas en la categoría Personalidades (una entre ocho en Pila, seis entre veintitrés en Ranchos). Las asistentes al taller de Pila -en su mayoría docentes de educación primaria jubiladas- señalaban la preeminencia de los “prohombres” del pueblo por sobre el recuerdo de sus congéneres. Si bien en Ranchos no se reprodujo tal señalamiento, es posible que algunas acciones de homenaje del Museo (por ejemplo, en ocasión del Día Internacional de la Mujer)[15] hayan influido en la inclusión de más mujeres en esta categoría. Sin embargo, se mantiene la desigualdad en la elección de varones, especialmente ligados a la visibilidad pública (intendentes, médicos, periodistas, empleados públicos, etc.). En el Museo de Pila se impulsaron iniciativas similares (por el Día Internacional de la Mujer, 8/3, Día Internacional de la Mujer Rural, 15/10, charlas sobre el sufragio femenino, etc.) aunque evidencian resultados disímiles, al menos en esta experiencia. El tema fue objeto de debate posterior en el equipo y en conjunto con las directoras de los Museos para diseñar futuras acciones conjuntas al respecto.
Como espacios de la práctica, los talleres permitieron constituir comunidad: funcionar como espacios de diálogo de saberes locales y localizados e identificar elementos del patrimonio que merecían ser activados. También funcionaron como momentos de encuentro y reflexión intergeneracional y como espacios de co-diseño de narrativas identitarias.
Reflexiones preliminares y preguntas
Es posible afirmar que no hay política pública sin territorio, es decir, la generación de política pública está dictada desde el territorio y no solo hacia él. La territorialidad se presenta entonces como un concepto de diversos sentidos, en tanto excede a lo espacial, para dar cabida a la trama de relaciones sociales, políticas, económicas y culturales que se desenvuelven en esos espacios. Así, el territorio funciona como una unidad de análisis que habilita un enfoque relacional “entre-espacios” que se afectan de manera interdependiente (Niro y Aguerre, 2020). En esta línea, la puesta en práctica de este PEU fortalece el vínculo entre nuestra universidad y las comunidades rurales que nos acompañan, como también el de ellas y sus museos.
Como proyecto en curso, en este artículo presentamos el registro y una primera sistematización de los talleres en territorio. Este texto representa una apuesta a la divulgación del formato del PEU, atendiendo al objetivo de fomentar su replicabilidad en otras localidades rurales bonaerenses. Como se ha expresado, el accionar se fundó en las premisas de la extensión crítica para la cual el conocimiento circula entre las personas. La expectativa era (es) acompañar procesos de patrimonialización, de acercarnos a los saberes y haceres heredados y promover –en otra etapa del proyecto– espacios y prácticas de turismo rural comunitario. En este sentido y en ese contexto, desde la propia puesta en práctica surgen interrogantes acerca del rol de la actividad extensionista, del vínculo entre la universidad y la comunidad y las acciones generadas para la puesta en valor del patrimonio material, natural e inmaterial en la ruralidad bonaerense.
¿Cómo consolidar los lazos entre investigación y extensión (más en un contexto de desfinanciación universitaria)? ¿Qué tipo de actualización formativa (disciplinar, interdisciplinar) requiere un equipo extensionista que trabaja en procesos de activación patrimonial en territorios rurales? ¿Cómo optimizar la planificación extensionista en términos de diálogo de saberes? ¿Qué técnicas y dinámicas de grupo son más adecuadas para los objetivos de este proyecto? ¿Cómo optimizar el registro de las actividades? En el mismo sentido, ¿Qué tipo de sistematización es la más adecuada para este tipo de proyecto y con este tipo de comunidades? ¿Qué estrategias mejorarían la visibilidad de los resultados del proyecto para los decisores de políticas públicas y para las oficinas de Extensión Universitarias?
Esta experiencia nos muestra la riqueza de entramar investigación y extensión, superando el extractivismo académico en pos de la co-construcción de conocimientos situados. De aquí que la capacitación y formación interdisciplinaria del equipo se convierte en el sostén teórico y práctico del proyecto: desde la investigación de los espacios rurales sobre y con los que se trabaja hasta las metodologías que oficien de puentes para producción de espacios integrales para que la comunidad se encuentre. En este sentido, el registro y sistematización dinámico (con técnicas variadas, lúdicas e innovadoras) representa un desafío para la perdurabilidad del accionar en los territorios y su visibilidad hacia el exterior.
Más allá de estas preguntas y reflexiones –que forman parte de las reuniones periódicas del equipo del proyecto– apostamos a que recuperar y documentar fragmentos del pasado y presente de estas localidades, de sus saberes y haceres heredados, es valioso tanto para las comunidades como para los aprendizajes que nos llevamos como grupo. Así, el armado colaborativo de categorías, los encuentros taller (desde su imaginación hasta su implementación), el debate en comunidad y el intercambio de saberes se convierten en pasos hacia la elaboración de un producto final que, tal como lo hicimos en oportunidades anteriores[16], permita plasmar en un formato tangible y perdurable en el tiempo los entramados rurales y patrimoniales de algunos pueblos de la provincia de Buenos Aires.[17]
Referencias
Ahmed, S. (2015). La política cultural de las emociones. Ciudad de México, Programa Universitario de Estudios de Género de la Universidad Nacional de México.
Aleman, C. A. et al. (2017). Haceres y saberes ancestrales en cuatro municipios del cañón del Chicamocha: identificación y valoración. http://hdl.handle.net/20.500.12749/17322
Alguacil Gómez, J; Basagoiti Rodríguez, M.; Bru Martín, P. y Camacho Gutiérrez, J. (2006). Investigación-acción participativa en el barrio de San Cristóbal de los Ángeles (distrito de Villaverde, Madrid). En Cuadernos de Trabajo Social, Universidad Complutense, Madrid, Vol. 19, pp. 331-346.
Ayuso, M. (2006). Genealogía de una categoría: los Saberes Socialmente Productivos (SSP). Educação Unisinos, 10(2),91-101. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=449644423002
Bozzano, H. (2018). “Territorios rurales en Argentina. El método slotcus: qué ruralidad, qué lugares, qué ciencia, qué política”. En Cerdá, J. y Mateo, G. La ruralidad en tensión, Teseo.
Brown, P. Roediger, H. y McDaniel, M. (2014). Make it Stick: The Science of Successful Learning, Prensa Belknap.
de Arce, A. (2021). Desigualdades instituidas. Género y ruralidades en la Argentina (S.XX-XXI), Estudios Rurales, Vol 11, N° 22. https://estudiosrurales.unq.edu.ar/index.php/ER/article/view/43
CITAB (2011). Partido de Pila, Banco Provincia.
Clark, R. C. & Mayer, R. E. (Eds.). (2016). e-Learning and the Science of Instruction: Proven Guidelines for Consumers and Designers of Multimedia Learning (4th ed.). John Wiley & Sons. https://doi.org/10.1002/9781119239086
Freire, P. (1999). Pedagogía del oprimido, Siglo XXI Editores, Montevideo.
Gartner, A. (2015). Historia oral, memoria y patrimonio. Aportes para un abordaje pedagógico. Buenos Aires, Imago Mundi.
Geertz, C. (2003). La descripción densa: hacia una teoría interpretativa de las culturas. En La interpretación de las culturas. Barcelona, Gedisa.
Jara, O. (2018). La sistematización de experiencias: práctica y teoría para otros mundos posibles. Colombia, CINDE.
Macchiarola, V. (2022). Extensión crítica: Aproximaciones epistemológicas a una práctica universitaria alternativa. Saberes y prácticas. Revista De Filosofía Y Educación, 7(1), 1–14. https://doi.org/10.48162/rev.36.049
Medina, J. y Tommasino, H. (2018). (comps.). Extensión crítica: construcción de una universidad en contexto. Sistematizaciones de experiencias de gestión y territorio de la Universidad Nacional de Rosario, UNR Editora.
Niro, M. y Aguerre, L. (2020). Conocimiento y sociedad. La investigación y las políticas en diálogo. Biblioteca del Congreso de la Nación.
Paley, G. (2022). Comunicar en la diversidad. Curso virtual Comunicación en Museos. Faros para Navegar entre lo Presencial y lo Digital. 2da edición. Área Formación y Redes de la Dirección Nacional de Museos y la Dirección Nacional de Gestión Patrimonial, Secretaría de Patrimonio Cultural, Ministerio de Cultura de la Nación.
Pasciaroni, C., Olea, M. y Schoerer, R. (2010). Pequeñas localidades, entre el éxodo rural y la urbanización. Evolución de las localidades rurales de la región pampeana argentina: 1960-2001. Ponencia presentada al VIII Congreso Latinoamericano de Sociología Rural, Porto de Galinhas. http://www.oppad.uns.edu.ar/docs/trabajos/congresos/exodorural.pdf
Pedrotta, V., Tancredi, M.; Mariano, M. y Endere, M. (2013). Tejiendo saberes: Patrimonio intangible, identidad y valoración social: el caso de Ercilia Cestac. Runa, vol. 34, no. 1, p. 91-112
Pérez Winter, C. (2014). Género y Patrimonio: Las ‘ProMujeres’ de Capilla del Señor. Estudos Feministas, Florianópolis, 22(2): 304, maio-agosto, pp. 543-561.
Pérez Winter, C. y Guastavino, M. (2022). Turismo rural, patrimonio y territorio. Espacios de intercambio entre la gestión y la investigación, Buenos Aires, INTA.
Portelli, A. (1991). “Lo que hace diferente a la historia oral. Recuerdos que llevan a teorías” en Schwarzstein, Dora (Comp.). La historia oral. Buenos Aires, Centro Editorial de América Latina.
Prats, L. (1997). El patrimonio como construcción social. En Antropología y patrimonio. Barcelona, Ariel.
Santoyo, C. A., Vesga, S. C. & Bohórquez, S. Z. (2017). Haceres y saberes ancestrales en cuatro municipios del cañón del Chicamocha: identificación y valoración. http://hdl.handle.net/20.500.12749/16772
Schlüter, R. (2006). Turismo y patrimonio gastronómico. Una perspectiva. Buenos Aires, CIET.
Segato, R. (2021). Decolonialidad y patrimonio. Parte 1. En Los patrimonios son políticos: patrimonios y políticas culturales en clave de género. Buenos Aires, Ministerio de Cultura de la Nación. pp. 155-163.
Women’s Legacy. Patrimonio cultural y perspectiva de género. Libro blanco. https://www.womenslegacy.eu/wp-content/uploads/2021/07/Libro_WL_digital_ES.pdf
Notas
[1] Financiado por la Secretaría de Extensión (SEU)- UNQ: Res (CS) 633/22 para el período 2/23-2-25 y Res (CS) 157/25 para el período 4/25-3/27. Asimismo, obtuvo un subsidio dentro de la convocatoria 2023: Universidad, Cultura y Territorio de la SPU entre 8/23 y 8/24. RESOL -2023-419-APN-SECPU#ME
[2] Tal como se expresa en la nota 1, el proyecto sigue vigente y continuamos trabajando con ambas comunidades.
[3] En un inicio, los ejes seccionados fueron la cultura alimentaria, los saberes productivos y proyectos de turismo comunitario en clave de género, de modo tal que pudieran visualizarse y valorizarse también los conocimientos y prácticas ligados a la organización del cuidado y la doble presencia de las mujeres.
[4] Como primera aproximación a una sistematización de experiencias, en este artículo nos concentramos en la planificación del PEU para 2023, año en que se realizaron los talleres de activación del patrimonio local en Ranchos y Pila.
[5] El concepto sugiere que el equipo organizador del proyecto tenga un rol de moderador para determinar las necesidades locales que la comunidad manifieste e impulsar acciones conjuntas para solucionarlas. Luego, es la propia comunidad la que “ilumina” o contagia a comunidades cercanas, las que deberán accionar a partir de sus necesidades particulares.
[6] Tanto el objetivo general como los específicos fueron diseñados a partir de diagnóstico y demandas formuladas por referentes de los Museos. Sin embargo, atento a la naturaleza y a la metodología que sustenta el proyecto, los mismos fueron sujetos a modificaciones surgidas del trabajo colaborativo con las comunidades.
[7] Se explorarán los conceptos vertidos por Ahmed (2015).
[8] Como por ejemplo el Programa de murales en escuelas y espacios públicos “Ellas no estaban pintadas” (RESO-2022-528-GDEBA-MMPGYDSGP) y el concurso literario “Ellas no fueron contadas” que también se convirtió en un podcast: https://www2.ministeriodelasmujeres.gba.gob.ar/ellas/ .
[9] La naturaleza (idealmente salvaje, no maleada por el hombre, desatada, misteriosa), la historia, el pasado (y el futuro) en tanto que tiempo fuera del tiempo, está más allá del presente inmediato (que es el que dominamos) y la inspiración creativa representa la excepcionalidad cultural y la individualidad que trasciende (Prats, 1997, p. 23).
[10] Ver también Aleman et al. (2017).
[11] Seguimos también aquí la Convención de UNESCO para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Intangible (2003) y como ejemplo el proceso de patrimonialización documentado en el partido de Azul por Pedrotta et al. (2013).
[12] La convocatoria, en ambos casos, se difundió a las comunidades por mensajería electrónica y redes sociales virtuales (con flyers), mediante los medios de comunicación locales (radio, prensa) y mediante el boca en boca, tal como se acostumbra en cada Museo. La estructuración del territorio en ambas localidades es diferente: Gral Paz tiene una densidad poblacional de 11,5 habitantes por km2 y Pila es uno de los distritos menos poblados de la provincia con solo 1,3 habitantes por km2. La accesibilidad a la ciudad cabecera (distancias) también es disímil. Asimismo, Pila no cuenta con un Instituto de Educación Terciaria propio, sino con un Anexo del ISFDYT N° 74 de General Belgrano.
[14] Por motivos de espacio y formato, nos es imposible resumir todos los elementos registrados en ambos talleres. Ese procesamiento será motivo de otro escrito.
[15] El 8/3/2023 el Museo inauguró “Vidas que inspiran”, una segunda edición de exposición fotográfica que se convirtió en entrevistas publicadas en formato audiovisual a 11 mujeres del pueblo. La iniciativa integró a la Secretaría de Cultura, Turismo y Producción y Medio ambiente local. En @museohistoricoranchos posts del 9/3 al 5/4/2023.
[16] En el Almanaque. Historia y Memoria Rural. 2014-2017 (Alejandra de Arce, Marina Poggi y Ximena Carreras Doallo, 2018, UNQ – PEU Historia y Memoria Rural) sistematizamos las producciones de los participantes de los talleres del mencionado proyecto y organizamos una publicación que fue distribuida entre los Municipios participantes, los Museos y autoras y autores.
[17] El producto esperado de la sistematización de lo reunido en los talleres es un juego de cartas con un diseño diferenciado, con características particulares para cada espacio. Denominado Herencias. Un juego de cartas para conocer la historia local, actualmente se encuentra en proceso de elaboración en Ranchos y en el caso Pila, en su versión final. Creemos que las etapas de co-construcción de este juego merecen un escrito particular por eso no se han tratado en este artículo (pueden verse avances en el Instagram del PEU, @entramadosrurales y en la página web del juego https://herencias.framer.website/). Es nuestra intención como equipo extensionista dejar instalada la capacidad de autorreflexión respecto de los elementos del patrimonio y una manera didáctica para sostenerla a través del tiempo.