Suárez, María Victoria; Infante, Camila Mariana; Farías, Marta Inés. Extensión universitaria y huertas comunitarias en Santiago del Estero: redes para el fortalecimiento de la agricultura urbana agroecológica. Cuadernos de Extensión Universitaria de la UNLPam, Vol. 10, Nº 1, enero – junio 2026. Sección: Artículos, pp. ISSN 2451-5930 e-ISSN 2718-7500.

DOI:  https://doi.org/10.19137/cuadex-2026-10-02


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ARTÍCULOS

Extensión universitaria y huertas comunitarias en Santiago del Estero: redes para el fortalecimiento de la agricultura urbana agroecológica

María Victoria Suárez

Instituto de Estudios para el Desarrollo Social, Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud/ CONICET, Universidad Nacional de Santiago del Estero

victoriasuarez_4@hotmail.com 

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9669-4825 

Camila Mariana Infante

Instituto de Estudios para el Desarrollo Social, Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud/ CONICET, Universidad Nacional de Santiago del Estero camilainfante36@gmail.com 

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8916-1526 

Marta Inés Farías

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, INTA

farias.marta@inta.gob.ar 

ORCID: https://orcid.org/0009-0006-5802-1658   

Fecha de recepción: 04-04-2025 | Fecha de aceptación: 20-08-2025

Resumen

Este artículo presenta una experiencia de extensión en Santiago del Estero, orientada al fortalecimiento de huertas urbanas comunitarias desde la economía social y solidaria y la agroecología. Basado en la investigación-acción participativa (IAP) y la educación popular, el proyecto articuló diagnóstico, formación y construcción colectiva del conocimiento con huerteros y huerteras, personal técnico y de la academia. Se desarrollaron talleres sobre producción agroecológica, comercialización y soberanía alimentaria en colaboración con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Municipalidad de la Capital de Santiago del Estero y la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Los resultados destacan la construcción de redes de confianza y cooperación como pilar clave para fortalecer la producción agroecológica y el intercambio solidario. Asimismo, se evidenció la necesidad de contar con herramientas para la sistematización de experiencias por parte de promotores y promotoras y agentes municipales. Estas demandas abren nuevas líneas de trabajo colaborativo orientadas a la soberanía alimentaria y la visibilización de experiencias territoriales alternativas al modelo hegemónico de producción y consumo de alimentos.

Palabras clave: agricultura urbana; extensión crítica; producción agroecológica; redes colaborativas; territorio.

University extension and community gardens in Santiago del Estero: networks for strengthening agroecological urban agriculture

Abstract

This article presents an outreach experience in Santiago del Estero, aimed at strengthening community urban gardens through the lens of the social and solidarity economy and agroecology. Based on participatory action research (PAR) and popular education, the project articulated diagnosis, training and collective knowledge building with gardeners, technical staff and academics. Workshops on agroecological production, marketing, and food sovereignty were developed in collaboration with the National Institute of Agricultural Technology (INTA), the Municipality of Santiago del Estero and the National University of Santiago del Estero.

The results highlight the importance of building networks of trust and cooperation as a key pillar for strengthening agroecological production and solidarity-based exchange. The workshops also revealed the need for tools for systematizing experiences among promoters and municipal agents. These demands open new lines for collaborative work focused on food sovereignty and rising awareness of territorial experiences that offer alternatives to the hegemonic model of food production and consumption.

Keywords: urban agriculture; critical extension; agroecological production; collaborative networks; territory.

Extensão universitária e hortas comunitárias em Santiago del Estero: redes para fortalecer a agricultura urbana agroecológica

Resumo

Este artigo apresenta uma experiência de extensão em Santiago del Estero, com o objetivo de fortalecer hortas urbanas comunitárias sob a perspectiva da economia social e solidária e da agroecologia. Baseado em pesquisa-ação participativa (PAR) e educação popular, o projeto integrou diagnóstico, formação e construção coletiva de conhecimento com jardineiros, equipe técnica e acadêmicos. Oficinas sobre produção agroecológica, comercialização e soberania alimentar foram desenvolvidas em colaboração com o Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuária (INTA), a Prefeitura de Santiago del Estero e a Universidade Nacional de Santiago del Estero. Os resultados destacam a construção de redes de confiança e cooperação como pilar fundamental para fortalecimento da produção agroecológica e das trocas baseadas na solidariedade. Além disso, evidenciou-se a necessidade de ferramentas para sistematizar as experiências de promotores e agentes municipais. Essas demandas abrem novas linhas de trabalho colaborativo focadas na soberania alimentar e na valorização de experiências territoriais que oferecem alternativas ao modelo hegemônico de produção e consumo de alimentos.

Palavras-chave: agricultura urbana; extensão crítica; produção agroecológica; redes colaborativas; território.

Introducción

El crecimiento sostenido de las poblaciones urbanas ha intensificado desafíos vinculados con la producción de alimentos, el acceso a tierras cultivables, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental. En este contexto, la agricultura urbana y periurbana (AUP) cobraron relevancia como una estrategia integral para atender dichas problemáticas, articulando dimensiones sociales, ecológicas y económicas. Definida como la producción de alimentos y la cría de animales dentro de áreas urbanas o en su periferia inmediata, la AUP adopta múltiples formas, incluyendo huertas comunitarias, cultivos en terrazas, granjas verticales y sistemas acuapónicos (Navas Navarro y Peña Torres, 2012).

Históricamente, las huertas urbanas han surgido como respuesta a crisis económicas, políticas o bélicas, impulsadas por sectores sociales excluidos que buscaron garantizar su subsistencia y autonomía (Borbón y De La Torre, 2020). En ciertos casos, estas experiencias han logrado consolidarse, generando capacidades colectivas para incidir en políticas públicas y disputar sentidos sobre el uso del suelo urbano (Ottman, 2009; Morán y Aja, 2011). Paralelamente, han emergido iniciativas organizadas desde espacios periurbanos bajo principios de agroecología, cuidado ambiental y defensa de bienes comunes, tensionando las nociones tradicionales de desarrollo urbano (Ergas y Clement, 2015; Fiore, 2019).

En Argentina, la AUP ha experimentado un desarrollo sostenido, especialmente a partir de los años 90, consolidándose como una práctica de seguridad alimentaria, inclusión social y sostenibilidad ambiental en sectores populares urbanos. Se caracteriza por la producción a pequeña escala de hortalizas, frutales, plantas medicinales y cría de animales menores, muchas veces bajo principios agroecológicos (Scheinkerman de Obschatko et al., 2010; Foti et al., 2014). Entre las experiencias más destacadas se encuentran las de Rosario, por sus políticas urbanas integrales, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Córdoba y Mendoza. El rol del Programa ProHuerta, coordinado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Ministerio de Desarrollo Social, ha sido fundamental en el acompañamiento técnico y la promoción de miles de huertas familiares y comunitarias a nivel nacional (INTA, 2020).

En la provincia de Santiago del Estero, la AUP se ha desarrollado con fuerza en contextos de vulnerabilidad social, siendo una herramienta clave para el autoconsumo y el ingreso familiar (Jara et al., 2024). En ciudades como Santiago del Estero y La Banda, así como en zonas periurbanas de los departamentos Banda y Robles, se consolidan experiencias de huertas comunitarias apoyadas por organizaciones sociales y programas estatales. A pesar de contar con recursos naturales favorables, como suelos fértiles y tradición hortícola, las principales limitaciones se vinculan con el acceso al agua, la capacitación técnica y la escasa institucionalización de estas prácticas (INTA Santiago del Estero, 2021; Vaca et al., 2018). En este escenario, se han comenzado a articular propuestas educativas, comunitarias y de economía social bajo un enfoque agroecológico y territorial.

El presente artículo se propone analizar los logros alcanzados en el fortalecimiento de huertas comunitarias radicadas en barrios populares de la ciudad de Santiago del Estero, en el marco de un proyecto de extensión universitaria articulado con el INTA y la municipalidad. A través de la descripción de las actividades realizadas y sus resultados, se reflexiona sobre el rol de la universidad pública en el acompañamiento a procesos comunitarios de producción de alimentos, así como sobre la relevancia de las redes interinstitucionales para promover una agricultura urbana sostenible e inclusiva y sobre el rol destacado que tienen las mujeres en esos procesos.

Visibilización de la producción de alimentos en la ciudad de Santiago del Estero

En diciembre de 2023, se llevó a cabo una jornada de trabajo en la sede del INTA Santiago del Estero que reunió a promotoras y promotores del Programa ProHuerta, huerteras y huerteros, personal técnico y referentes institucionales. La actividad se desarrolló en dos instancias complementarias. En primer lugar, se socializaron los resultados de una primera aproximación a las huertas urbanas comunitarias activas en la ciudad, sistematizados en el capítulo titulado “Territorios emergentes de la agricultura familiar urbana. Un análisis de las huertas comunitarias en la ciudad de Santiago del Estero”, publicado en el libro “Cuestión agraria y procesos emergentes. Experiencias organizativas innovadoras en los territorios de la agricultura familiar campesina indígena” (Jara, 2024).

La segunda parte de la jornada consistió en un taller participativo, en el que se trabajó con todas las personas presentes sobre las fortalezas y debilidades de las experiencias productivas en marcha. A través de una dinámica grupal y un posterior plenario, se identificaron elementos clave para el análisis colectivo. Entre las fortalezas destacadas se mencionaron el autoconsumo de hortalizas, la comercialización de excedentes, el compañerismo, la solidaridad, el compromiso con el trabajo colectivo, las instancias de capacitación recibidas, el acceso a semillas y la disposición a incorporar prácticas sustentables como el reciclado. No obstante, también se visibilizaron múltiples desafíos: la escasez de agua, la alta presencia de plagas y enfermedades, la falta de infraestructura para enfrentar temperaturas extremas, los suelos con elevada concentración de carbonato de calcio, la presencia de animales, la insuficiencia de semillas e insumos, la precariedad logística del equipo de promotores y promotoras y la debilidad en el acompañamiento institucional y organizativo.

A partir del diagnóstico compartido, se definió una estrategia común orientada a fortalecer no solo la producción, sino también la articulación entre actores e instituciones. Se acordó la implementación de un Ciclo de Capacitaciones para huerteras y huerteros, como respuesta concreta a las problemáticas identificadas. Esta propuesta dio lugar a la firma de un Convenio entre la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud (FHCSyS) de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y la Municipalidad de la ciudad Capital de Santiago del Estero, así como también a un Acta Acuerdo de Cooperación Mutua y Asistencia Técnica entre el Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (INDES) y dicha municipalidad.

Estas articulaciones permitieron visibilizar la problemática de la agricultura urbana en las agendas gubernamentales y académicas, generando espacios de encuentro, aprendizaje colectivo y acompañamiento técnico. El proceso se consolidó con la aprobación y puesta en marcha del proyecto de extensión universitaria “Huertas urbanas comunitarias en barrios populares de Santiago del Estero. Contribuciones para potenciar su desarrollo productivo, socio-organizativo y comercial a partir de la articulación interinstitucional”, ejecutado en el año 2024. Este proyecto, formulado en el marco de la FHCSyS de la UNSE, se propuso contribuir al fortalecimiento integral de huertas comunitarias en contextos urbanos vulnerables, promoviendo instancias de intercambio de saberes tanto en los territorios como en el ámbito académico.

El equipo de trabajo estuvo conformado por docentes de la Facultad de Agronomía y Agroindustrias (FAYA), Facultad de Ciencias Forestales (FCF), FHCSyS, junto con estudiantes de las licenciaturas en Cooperativismo y Mutualismo, Sociología y Trabajo Social de la FHCSyS-UNSE. Desde abril de 2024, se desarrollaron múltiples actividades de formación, acompañamiento técnico y reflexión conjunta, que permitieron alcanzar los objetivos propuestos: capacitaciones, visitas de estudiantes a las experiencias, participación en espacios de formación universitaria tales como cátedras de estudio y la incorporación de huerteras a la Diplomatura en Agricultura Familiar y Transformaciones Territoriales (DAFTT). Como cierre del proceso, se elaboró un informe del proyecto y se impulsó la producción de este artículo, que busca recuperar, visibilizar y compartir los aprendizajes, desafíos y proyecciones futuras del trabajo desarrollado, entendiendo que puede constituir un insumo pedagógico relevante para otras cátedras e instituciones interesadas en la temática.

Sobre la propuesta de trabajo

La propuesta metodológica del proyecto se inscribió en una perspectiva integradora que articula extensión, docencia e investigación (Tommasino y Cano, 2016). En este sentido, las actividades desarrolladas no se concibieron como compartimentos estancos, sino como instancias complementarias y mutuamente enriquecedoras que favorecen una construcción colectiva del conocimiento situado en el territorio guiados por los principios de la investigación-acción participativa (IAP). Como señala Fals Borda (1999), la IAP implica una praxis sentipensante, que interpela a quienes la desarrollan desde una mirada ético-política profundamente comprometida. En línea con ello, Ander-Egg (2003) destaca tres elementos constitutivos de este enfoque: la participación activa de las personas involucradas, la orientación hacia acciones transformadoras y el compromiso ético y político del equipo técnico con los procesos que se impulsan.

A su vez, la educación popular constituyó un eje transversal de intervención en todo el proyecto. Las capacitaciones realizadas buscaron no sólo transmitir contenidos técnico-productivos, sino también promover procesos de aprendizaje significativos, basados en la experiencia, la participación y el diálogo horizontal entre saberes. Se diseñaron materiales didácticos y se ofrecieron condiciones adecuadas para el encuentro (refrigerios, espacios accesibles, horarios flexibles), reconociendo que el aprendizaje está profundamente ligado a las condiciones materiales y simbólicas de participación. En consonancia con ello, las capacitaciones fueron rotativas en las distintas experiencias, y el ciclo finalizó en el ámbito universitario con la participación de autoridades. Estas instancias buscaron generar un conocimiento situado, comprometido y orientado a la acción, que habilite a los y las participantes a pensarse como protagonistas de sus propios procesos de organización y cambio.

Desde esta perspectiva, las huertas comunitarias fueron asumidas no solo como espacios de producción de alimentos, sino como ámbitos de organización social, educación popular y construcción de soberanía alimentaria. En muchas de ellas se reconocen lógicas de trabajo propias de la economía social y solidaria, con circuitos cortos de comercialización, prácticas agroecológicas y vínculos comunitarios que sostienen el trabajo colectivo.

Los saberes construidos brindaron herramientas valiosas para el fortalecimiento de las capacidades de las huertas en temas clave como la producción agroecológica, la organización comunitaria y la comercialización solidaria. Asimismo, se logró la ampliación y consolidación de redes de cooperación interinstitucional que potencian estos procesos desde un enfoque integral y transformador.

Instituciones y acciones en marcha

El proyecto de extensión tuvo como principal objetivo fortalecer las capacidades de las huerteras y huerteros urbanos en tres dimensiones clave: aspectos técnico-productivos, estrategias socio-organizativas y mecanismos de comercialización. Para ello, se diseñó e implementó un ciclo de talleres vivenciales con una combinación de contenidos teórico-prácticos. Entre los meses de abril y noviembre, se llevaron a cabo un total de diez talleres, tanto en los predios donde funcionan las huertas urbanas comunitarias como en instalaciones de instituciones participantes, tales como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Municipalidad de la Ciudad Capital y la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

Los talleres contaron con la participación de alrededor de 25 personas. Este número fue mayor en los primeros meses del Ciclo de Capacitaciones y se vio afectado en los talleres subsiguientes como consecuencia de los cambios en las políticas sociales, especialmente la suspensión del programa Potenciar Trabajo. En muchos casos, las huertas urbanas comunitarias se organizaron como espacios de contraprestación de actividades en el marco de dicho programa (Suárez y González, 2025).

A continuación, en la Tabla 1 se mencionan cada uno de los talleres, el lugar donde se llevaron a cabo y el equipo de capacitadores junto a su procedencia institucional. De este modo, se pone en evidencia la riqueza institucional y temática que caracterizó al Ciclo.

Tabla 1.

Descripción del Ciclo de Capacitaciones según eje temático, nombre del taller y equipo capacitador.

Eje temático

Lugar

Nombre del taller

Docente capacitador/a

Técnico-productivo

Huerta Jesús de Nazareth (Barrio Ejército Argentino)

“Cosecha, acondicionamiento y almacenamiento de semillas”

Ing. Nicolás Arcos (FAYA)

Huerta Centro Integrador Comunitario Campo Contreras

“Sanidad en la huerta urbana comunitaria”

Ing. Cristian Maldonado, Mg. Nair Olivera (FAYA)

Ing. Verónica Parra (FCF)

Huerta La Esperanza (Barrio Libertad)

“Producción de compost para fertilidad del suelo”

Ing. Cristian Maldonado, estudiante Belén Ybalo y estudiante Valeria Torres (FAYA)

Salón de Usos Múltiples Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria

“Manipulación de alimentos y buenas prácticas agrícolas”

Área Calidad de Vida. Municipalidad de la Ciudad Capital

Comercialización y organización

Mercado Artesanal Parque Norte-Municipalidad de la Capital

“Economía Social y solidaria para el desarrollo local”

Lic. Nancy Bravo (Subsecretaria de Educación y Desarrollo Comunitarios-Municipalidad de la Capital)

Huerta institucional Obrador Belén del Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo

“Experiencias de comercialización, organización e intercambio en la agricultura urbana”

Ing. Marta Farías y Tec. Sergio Maldonado (Equipo extensionista del INTA)

Dirección de Desarrollo Social y Comunitario-Municipalidad de la Capital

“Recomendaciones para la comercialización: técnicas de venta y formación de precios”

Lic. Fernando Zelaya (Director de Desarrollo Social de la Municipalidad de la Capital)

Reflexiones en torno a la agricultura urbana y la soberanía alimentaria

Modalidad virtual en el Salón de Usos Múltiples del INTA

“Conociendo trayectorias de agricultura urbana y periurbana en Rosario”

Raúl Terrile, Antonio Lattuca y Paula Hoyos, coordinadores del Programa de Agricultura Urbana y Periurbana de Rosario, Santa Fe

Aula de la Facultad de Humanidades Ciencias Sociales y de la Salud

“El principio de una agroecología transformadora en la ciudad y la construcción de lazos sociales”

Dra. Camila Infante, Dra. Victoria Suárez y Téc. Irene Luna

Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (INDES FHCSyS/CONICET-UNSE)

 Fuente: Elaboración propia.

Las instancias prácticas del Eje 1 de los talleres se desarrollaron en un clima de trabajo colaborativo y participativo, adaptándose a la particularidad de cada temática abordada. En el primer encuentro, los equipos huerteros trabajaron sobre la selección y conservación de semillas. Luego de una introducción teórica, se dispusieron mesas con frascos, etiquetas, papeles, coladores y bandejas donde los participantes pudieron reconocer las características de una semilla sana, aprender a limpiarla, secarla y clasificarla según especie y fecha de recolección. Se conversó sobre las condiciones ideales de almacenamiento (temperatura, humedad y ventilación) y se enfatizó la importancia de conservar la biodiversidad local. Cada grupo preparó su propio lote de semillas y se llevó consigo el material trabajado, simbolizando la continuidad del ciclo productivo y el valor del intercambio entre huertas.

Los encuentros 2 y 3 implicaron recorridos por las huertas para reconocer posibles plagas, malezas e invasores, y poner en práctica las técnicas de control que fueron transmitidas en la primera parte del taller.

Imagen 1.

Capacitación sobre Sanidad en la Huerta

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Fuente: elaboración propia.

Para el caso de la producción de compostaje, las jóvenes capacitadoras hicieron referencia a las técnicas más populares para obtener tierra abonada, los tiempos y acciones que requiere cada una de ellas para alcanzar resultados óptimos. Luego se recorrió la huerta y los propios integrantes de la experiencia contaron a todas las personas presentes cómo llevan adelante su compostaje. Finalmente, de manera colaborativa, se realizó una práctica con materiales orgánicos y cajones reciclados facilitados por el equipo organizador del Ciclo.

El último encuentro correspondiente a este eje despertó un especial interés, ya que algunas de las huertas participantes lograron avanzar hacia la producción de alimentos con agregado de valor, como conservas, dulces y escabeches. Este espacio permitió profundizar en las prácticas adecuadas de manipulación y control de calidad durante los procesos de elaboración, generando instancias de aprendizaje técnico muy valoradas por las y los participantes. Al mismo tiempo, el encuentro dio lugar a un debate enriquecedor y necesario en torno a las condiciones materiales y sanitarias requeridas para la producción de este tipo de alimentos, así como a las posibilidades reales de construir o adecuar espacios comunitarios que cumplan con las normativas vigentes.

En relación con el Eje 2, las actividades estuvieron orientadas a reconocer y valorar los principios de la economía social y solidaria presentes en las experiencias de producción de alimentos. Cada encuentro promovió instancias de trabajo colectivo en las que se identificaron elementos, valores y prácticas de esta forma de economía, permitiendo a los y las participantes ampliar su mirada sobre la diversidad de iniciativas sociales que se desarrollan en la provincia (y particularmente en la ciudad capital), con el propósito de fomentar la articulación y la cooperación entre experiencias. Durante una de las jornadas se proyectó el documental “El Arca, 10 años. Si otra economía acontece, otro mundo es posible”, que sirvió como disparador para la reflexión. A partir del material audiovisual, se organizaron grupos de trabajo donde las personas participantes elaboraron afiches y respondieron preguntas guías orientadas a identificar los principios, valores y prácticas que caracterizan a la economía social y solidaria en sus propias experiencias. El ejercicio permitió reconocer puntos en común, diferencias y desafíos.

Asimismo, se discutieron las formas de intercambio de los productos obtenidos (venta directa, donaciones y trueque), y se analizó el significado social y económico de cada una, reflexionando sobre la noción de precio justo como expresión de equilibrio entre el valor del trabajo y la accesibilidad de los alimentos. Las huerteras y los huerteros presentes conocieron, además, las distintas ferias locales impulsadas por instituciones y organizaciones, sus modalidades de funcionamiento y las normas necesarias para participar. Como cierre del eje, se desarrollaron pequeñas ferias experimentales, donde se vendieron, intercambiaron y donaron semillas, plantines y productos elaborados. Estas instancias fueron vividas con entusiasmo y compromiso, consolidando el sentido comunitario de la producción y demostrando que la economía social y solidaria no solo es una alternativa económica, sino también una forma de construir vínculos, aprendizaje y comunidad.

El Eje 3 ofreció la oportunidad de conocer en profundidad la experiencia del Programa de Agricultura Urbana y Periurbana de Rosario, a través de la exposición del propio equipo técnico. Durante el encuentro, se presentaron los principales antecedentes, resultados alcanzados, desafíos y aprendizajes acumulados a lo largo de su trayectoria, así como los reconocimientos institucionales y comunitarios obtenidos por su trabajo. Las y los participantes pudieron intercambiar experiencias, acceder a materiales didácticos y observar imágenes actuales de los parques, huertas y organizaciones rosarinas, lo que permitió dimensionar la magnitud del programa y encontrar puntos de contacto con la realidad de Santiago del Estero. De este modo, quedó abierta la posibilidad de fortalecer la articulación entre ambas ciudades mediante futuras instancias de capacitación e intercambios en territorio, reconociendo la importancia de aprender de experiencias consolidadas que promueven la agricultura urbana como política pública y práctica social.

En el último encuentro del ciclo, se realizó una jornada de cierre y evaluación participativa, en la que se recuperó el recorrido realizado durante el año. Las y los participantes (estudiantes, huerteras y huerteros, promotoras y promotores, y docentes) compartieron reflexiones sobre los aprendizajes adquiridos, los logros alcanzados y las dificultades encontradas, proyectando posibles acciones futuras para seguir visibilizando y fortaleciendo la agricultura urbana en la ciudad. El cierre estuvo atravesado por un clima de reconocimiento y gratitud colectiva: se intercambiaron palabras de aliento, se obsequiaron bolsas de tierra abonada y semillas, y se reafirmó el compromiso de continuar trabajando juntos para hacer de las huertas espacios de aprendizaje, producción y comunidad.

Imagen 2.

Intercambio de semillas en el último encuentro en la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

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Fuente: elaboración propia.

El proyecto contó con la participación de dos cátedras universitarias, una de la Licenciatura en Trabajo Social y otra de la Licenciatura en Sociología, que se sumaron como espacios clave de articulación entre la formación académica y el trabajo territorial. A través de estas cátedras se promovieron instancias de encuentro e intercambio entre la comunidad universitaria (docentes, investigadores y estudiantes) y los huerteros y huerteras participantes del proyecto, con el propósito de fortalecer el diálogo entre los saberes académicos y los conocimientos construidos en la práctica cotidiana.

Entre estas actividades, se invitó a huerteras y huerteros a participar de una clase en el marco de la cátedra “Estructura Socio-Económica Regional” con el objetivo de compartir sus experiencias, los desafíos en la producción agroecológica en contexto urbano y las estrategias de organización que sostienen en sus barrios. El intercambio generó un debate crítico sobre el papel del conocimiento científico y el saber popular en los procesos de transformación social, promoviendo una mirada integral sobre la agricultura urbana y su contribución al bienestar comunitario.

Asimismo, se llevó a cabo una salida a campo con estudiantes de la cátedra Sociología Urbana y Rural de la Licenciatura en Trabajo Social. Se visitó la huerta “Munay” en el barrio Aeropuerto en la cual participaron también integrantes del equipo técnico del INTA que coordina el programa ProHuerta en los departamentos Capital y Silípica, cuya experiencia aportó una lectura valiosa sobre la historia y el alcance territorial del programa. Durante la jornada, los y las estudiantes pudieron observar en territorio las dinámicas de las huertas urbanas, identificar sus vínculos con la ruralidad santiagueña y analizar cómo se articulan los procesos de concertación, planificación y gestión del espacio urbano en torno a la producción de alimentos. Los y las estudiantes colaboraron en el sembrado de diversos plantines, previamente seleccionados por las huerteras y los huerteros que llevan adelante la experiencia. Además, se entregaron alimentos no perecederos para el comedor del barrio que asisten las referentes de la huerta.

Imagen 3.

Estudiante participando del sembrado en la salida a campo.

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Fuente: elaboración propia.

Estas experiencias conjuntas consolidaron la integración entre docencia, investigación y extensión, fortaleciendo en el estudiantado la capacidad de articular los marcos teóricos con las realidades sociales y ambientales del territorio, y reafirmando el compromiso de la universidad pública con la construcción de conocimiento situado, crítico y transformador.

Resultados alcanzados y perspectivas futuras

El proyecto de extensión desarrollado a lo largo de un año permitió avanzar de manera sustantiva en el objetivo de fortalecer las capacidades de huerteras y huerteros urbanos en aspectos técnico-productivos, socio-organizativos y de comercialización. Las diversas actividades llevadas a cabo –talleres, encuentros, salidas a campo y espacios de diálogo horizontal– contribuyeron no sólo a la circulación de saberes teóricos y prácticos, sino también a la construcción de sentidos compartidos en torno a la agricultura urbana como una práctica de resistencia, producción de vida y territorialización de derechos.

Desde una perspectiva freiriana, los espacios creados promovieron una educación problematizadora y dialógica (Freire, 2005), donde las y los participantes se reconocieron como protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje, capaces de producir conocimiento situado a partir de su experiencia. En este marco, el conocimiento no fue concebido como una transmisión unidireccional desde la academia hacia la comunidad, sino como una construcción colectiva que articula saberes populares y académicos. Esta metodología educativa, inspirada en la educación popular, favoreció una lectura crítica de la realidad y potenció procesos de concientización que abren camino a acciones transformadoras en los territorios.

Uno de los principales resultados alcanzados ha sido la consolidación de una red interinstitucional y comunitaria basada en la confianza, la colaboración y la construcción colectiva de saberes. Esta red no solo fortaleció los vínculos entre las organizaciones de huerteras y huerteros, las instituciones como el INTA, la municipalidad y la universidad, sino que también permitió visibilizar la agricultura urbana como un campo estratégico para avanzar hacia formas alternativas de producción, distribución y consumo de alimentos.

En este proceso, se destaca de manera particular la presencia y el protagonismo de las mujeres, quienes constituyen el núcleo organizador de muchas de las experiencias acompañadas. Su participación trasciende el plano productivo: las mujeres gestionan los espacios, impulsan la cooperación, sostienen los lazos comunitarios y promueven prácticas de cuidado tanto de las personas como del entorno. Desde una perspectiva agroecológica y solidaria, estas experiencias encabezadas por mujeres resisten las lógicas extractivas y de urbanización acelerada, defendiendo la tierra como espacio de vida y de identidad colectiva. Al mismo tiempo, su rol en la agricultura urbana contribuye a fortalecer la autonomía alimentaria y económica de los sectores populares, promoviendo formas de liderazgo que combinan saberes ancestrales, sensibilidad ambiental y compromiso social.

En muchos casos, las huerteras se han constituido en referentes barriales y mediadoras entre las instituciones y las comunidades, articulando demandas, organizando actividades formativas y acompañando procesos de aprendizaje intergeneracional. De este modo, la red construida en torno al proyecto no solo promueve prácticas sustentables de producción de alimentos, sino también espacios de empoderamiento femenino y reconocimiento social, donde las mujeres ejercen un papel decisivo en la transformación de sus territorios.

En este marco, la agricultura urbana liderada por mujeres se consolida como un espacio clave para repensar las relaciones entre producción, comunidad y sostenibilidad. Las prácticas desarrolladas en los barrios no solo aseguran el acceso a alimentos frescos y saludables, sino que redefinen la noción misma de soberanía alimentaria, al situarla en el ámbito cotidiano de la vida urbana y en las manos de quienes históricamente han sostenido los cuidados y la reproducción social. Estas experiencias ponen en evidencia que la transformación de los sistemas alimentarios no depende únicamente de la innovación tecnológica o de la planificación estatal, sino también de las capacidades organizativas, los vínculos solidarios y las formas de liderazgo que emergen desde los territorios (Suárez y González, 2025).

Por otro lado, la metodología utilizada permitió identificar desafíos estructurales que atraviesan a las huertas urbanas comunitarias: la escasez de recursos materiales, la precariedad del acceso a la tierra y al agua, la falta de políticas públicas estables que reconozcan y respalden su labor, y la invisibilización de estas prácticas en la agenda urbana. Frente a esto, el proceso de extensión actuó como catalizador de nuevas demandas y proyecciones futuras.

Entre las perspectivas de trabajo emergentes, se destaca la necesidad de generar herramientas para la sistematización de experiencias, tanto para los huerteros y huerteras como para el equipo de promotoras y promotores y agentes municipales que acompañan estas iniciativas. La sistematización, entendida como proceso reflexivo y colectivo (Jara Holliday, 1994), se torna fundamental para recuperar aprendizajes, identificar obstáculos y comunicar los avances a la comunidad y a los organismos públicos. Esta demanda abre una línea de trabajo futuro orientada a fortalecer las capacidades institucionales para documentar y compartir estas experiencias en informes, materiales didácticos y espacios formativos, promoviendo la transversalidad entre extensión, docencia e investigación.

En suma, este proyecto permitió no solo fortalecer capacidades concretas en torno a la producción agroecológica urbana, sino también impulsar una praxis transformadora que reconoce a las y los protagonistas de estas prácticas como productoras y productores de saberes, territorios y alternativas de vida. En un contexto de crisis ambiental, alimentaria y social, la agricultura urbana emerge como una práctica estratégica que articula lo económico, lo político y lo afectivo, y que exige políticas públicas co-construidas con huerteras y huerteros. La construcción de redes, el trabajo interinstitucional y el reconocimiento de las múltiples dimensiones de estas prácticas serán claves para sostener y expandir estas experiencias en el tiempo.

Referencias

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Borbón, D. S. U. & De La Torre, J. M. O. (2020). Huertos urbanos como estrategia de resiliencia urbana en países en desarrollo. Vivienda y Comunidades Sustentables, (8), 81-102. https://doi.org/10.32870/rvcs.v0i8.143  

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