DOI: http://dx.doi.org/10.19137/circe-2018-220102
ARTÍCULOS
Invectiva, burla, obscenidad: los orígenes rituales de la yambografía antigua
Invective, mockery, obscenity: the ritual origins of ancient iambography
Sebastián Carrizo
[Universidad Nacional de Rosario]
[carrizo_sebastian@hotmail.com]
Resumen: Los orígenes de la poesía yámbica en la Grecia arcaica suelen remontarse a las festividades comunitarias y los rituales religiosos relacionados con los cultos de Deméter y Dioniso. Estas festividades coinciden con el yambo principalmente en la presencia de invectiva, obscenidad y descarnada burla. El presente trabajo se propone indagar precisamente en algunos testimonios concernientes a diversas ceremonias de estas dos divinidades que, aunque tardíos y de transmisión indirecta, nos permiten retomar los hilos entre las canciones cultuales y el yambo literario. En efecto, tal como se puede deducir de los mismos, es probable trazar una continuidad entre el ámbito religioso y cultural de las festividades eleusinas y dionisíacas en el mundo griego arcaico y las composiciones yámbicas específicamente literarias, surgidas hacia el s. VII a. C. Nos centraremos en ciertos yambos de los famosos poetas Arquíloco de Paros e Hiponacte de Éfeso, donde, a nuestro entender, se observan reflejos de aquellas antiguas canciones rituales.
Palabras clave: Poesía yámbica; Iinvectiva; Escrología; Arquíloco; Hiponacte
Abstract: Iambic poetry in Ancient Greek often dates back to communal celebrations and religious rituals traced to the cults of Demeter and Dionysus. These events coincide with the Iambus, mainly featuring invective, insulting and obscene language. The present work intends to precisely look into some testimonies relating to different ceremonies of these two deities that, although late and indirectly passed on, they allow us to pick up again the threads between cultural songs and literary iambus. In fact, as can be inferred from them, it is possible to draw a continuity line between the religious and cultural context of the Eleusinian and Dionysian festivities in the archaic Greek world and the specifically literary iambic compositions that emerged around the 7th century BC. We will focus on certain Iambus of the famous poets Archilochus of Paros and Hipponax of Ephesus, which, to our knowledge, are reflections of those ancient ritual songs.
Keywords: Iambic poetry; Invective; Aeschrology; Archilochus; Hipponax
Tradicionalmente la poesía
yámbica se asocia,
en primer lugar, con
la ‘escrología’1 eleusina
(que tiene su etiología
en el mito del duelo de
Deméter) a partir del lenguaje y las bromas obscenas que
una y otra comparten.2. En efecto, en
diversas conmemoraciones anuales,
como las de los ritos mistéricos en
Eleusis, las burlas (σκώμματα) y los
insultos (γεφυρισμοί) lanzados por
hombres y mujeres enmascarados a personajes destacados de la comunidad
formaba parte de su desarrollo3.
Es probable, además, que en la fiesta
nocturna posterior a la llegada a
Eleusis (Παννυχίς) se continuara con
esta escrología ritual. En la misma
Eleusis, concretamente en las fiestas
de las Haloa, las mujeres se reunían
y realizaban un banquete nocturno
con todo tipo de alimentos, entre los
cuales estaban las tartas con formas
de genitales masculinos y femeninos,
y la celebración se veía acompañada
de la presencia de falos artificiales4.
No es esta la única festividad con
estas características. También en las
Tesmoforias (un ritual típicamente
femenino), de acuerdo con el testimonio
de Ps. Apolodoro, Biblioteca 1.5.10, las mujeres se dirigían burlas
obscenas unas a otras (σκώπτειν λέγουσιν)5. En Atenas, las Tesmoforias se veían precedidas por las Stenias,
donde también se intercambiaban
invectivas e insultos, esta vez entre
hombres y mujeres6. Este mismo
comportamiento aparece asimismo
en el protocolo ritual de las fiestas en
honor a Deméter Misia en Pelene.7 Y dentro de ese contexto debe comprenderse
el festival de Damia y Auxesia
en Egina, en donde se organizaban
coros femeninos, financiados por
coregos oficiales, que confrontaban a
través del intercambio de insultos y
bromas obscenas8.
Ahora bien, la yambografía arcaica
-como luego la comedia antiguarecoge
esta escrología y la propicia
como una de sus notas más características.
La prueba de la conexión entre
la escrología demétrica y la poesía
yámbica podría encontrarse en la figura
de Yambe (Ἰάμβη), de la cual el
nombre del género, ἴαμβος, sería un
epónimo.9 El primer registro literario de la figura de Yambe aparece en el
Himno homérico a Deméter, compuesto
con anterioridad a la segunda
mitad del s. VI a. C.10, pero que, sin
embargo, transmite la etiología de
una festividad que podría remontarse
hasta la misma Edad de Bronce11.
En los vv. 98-211 del citado himno, se
narra el arribo de Deméter a Eleusis
tras haber abandonado el Olimpo y
deambular alrededor de la tierra, irritada
con los dioses luego de enterarse
de que fue Hades quien (con el consentimiento
de Zeus) había raptado a
su hija Perséfone. Profundamente dolorida
por su pérdida, bajo el disfraz
de anciana, Deméter se sienta al costado
de un camino donde las hijas de
Céleo y Metanira, soberanos de Eleusis,
la encontraron. Ante la indagación
de las jóvenes, la diosa les revela
que su nombre es Δώς y que había
llegado hasta allí desde Creta, huyendo de unos saqueadores que la habían
esclavizado y pretendían venderla.
Es entonces conducida al palacio
real donde, sumida en una profunda
aflicción, rechaza los ofrecimientos
hospitalarios brindados por Metanira
y sus hijas: no acepta sentarse,
hablar, comer ni beber. Sin embargo
Yambe, una de las sirvientas del rey
Céleo, por medio de bromas y burlas
(χλεύῃς…πολλὰ παρασκώπτουσα,
vv. 202-3)12, incitó a la diosa a sonreír
(μειδῆσαι), luego a reír abiertamente
(γελάσαι), y finalmente a tener un
ánimo propicio (ἵλαον σχεῖν θυμόν),
rompiendo de este modo su duelo.13 Tras este primer quiebre del luto,
Deméter instruye la preparación del
ciceón (κυκεών), una bebida hecha
con harina de cebada, agua y poleo,
y deja instituido de este modo el rito
eleusino.
Otra versión del mismo mito, muy
similar aunque mucho más tardía, es
la transmitida por Ps. Apolodoro (Biblioteca 1.5.1). En este pasaje, Yambe
aparece como una anciana (γραῖα)
que también hace reír a Deméter con
sus bromas o insultos (Ἰάμβη σκώψα
σα τὴν θεὸν ἐποίησε μειδιᾶσαι). Ps.
Apolodoro relaciona el episodio en el
palacio de Céleo, específicamente con
la etiología de las Tesmoforias, donde
la escrología obscena y el insulto aparecen
bien atestiguados. En relación
con esta misma festividad según se
desarrollaba en la isla de Sicilia, Diodoro
Sículo señala que durante los
días de la celebración era la costumbre
dirigirse frases obscenas (αἰσχρο-λογεῖν) en las conversaciones debido
a que la diosa, cuando estaba entristecida
por el rapto de su hija Core, se
había puesto a reír gracias a este tipo
de discursos (αἰσχρολογίαν)14.
De ese modo, de acuerdo con más
de un testimonio, la escena entre la divinidad y la esclava fija el inicio de
la escrología en el marco del culto
eleusino. Estas narraciones míticas
presentan un carácter claramente
etiológico de las festividades que
anualmente se realizaban en diversos
lugares de Grecia en honor de la diosa15.
Como divinidad ctónica, Deméter
está ligada a la agricultura, la fertilidad
de las semillas, los alimentos
que nacen de la tierra, la vegetación, y
también a la fecundidad de los animales.
Las distintas festividades en que
se le ofrendaban las primicias de la
tierra solían tener esquemas rituales
bastante aproximados entre sí, identificados
con los ciclos de la siembra, la
cosecha, la trilla y la molienda, o con
el transcurso de las estaciones en general.
En ellas las bromas obscenas, la
invectiva y la utilización de máscaras
eran parte muy importante del rito,
particularmente en relación con la
ruptura del duelo, del silencio ritual
y del ayuno16.
Ahora bien, el mismo término ἴαμβος que da nombre a la poesía
de Arquíloco e Hiponacte,
podría encontrar su origen etimológico
también en otros vocablos relacionados
con el mito, pero ya no el de Deméter, sino el de Dioniso. Nos
referimos a su posible asociación con
los vocablos δυθύραμβος, θρίαμβος,
y probablemente también con ἴθυμβος, palabras ligadas todas con el culto
de Dioniso, con las que comparte
evidentemente el formante –αμβ–17.
Si esta vinculación es cierta, estaría
dando cuenta del desprendimiento
del yambo de las plegarias o canciones
religiosas dirigidas a Dioniso, la
parte más ‘literaria’ del ritual dionisíaco18.
En relación con esta hipótesis, es
oportuno destacar un pasaje de Semo
de Delos, citado por Ateneo, que refiere
precisamente la ejecución por
diferentes grupos de individuos de
estas formas poéticas en espectáculos
o ritos relacionados probablemente
con Dioniso19. En un primer momento, según Semo, los αὐτοκάβδαλοι interpretaban sus ῥήσεις coronados
con hiedras y tanto a estos intérpretes
como a sus poemas (ποιήματα) se
los llamó posteriormente ἴαμβοι. En
segundo lugar, Semo se refiere a los ἰθύφαλλοι, igualmente coronados,
que llevaban máscaras e iban vestidos
con un atuendo singular: túnicas con
matices claros, mangas cubiertas con
flores y una leve capa (ταραντῖνον)
que les llegaba hasta los tobillos; así disfrazados representaban a hombres
borrachos. Los ἰθύφαλλοι ingresaban
silenciosamente hasta el
centro de la orquesta y se ubicaban
de espaldas al auditorio, luego giraban
y recitaban versos20. Por último,
Semo menciona a los φαλλοφόροι,
que también tenían coronas de hiedra
y violetas y una especie de velo,
pero que no llevaban máscaras. Ellos
ingresaban por la párodos del teatro
marchando al compás de la música y
entonando versos21, luego se paraban ofrendelante
del auditorio e insultaban a
quienes ellos elegían.
Los tres tipos diferentes de intérpretes
de poesía a los que se refiere
Semo se asocian con Dioniso.
Los αὐτοκάβδαλοι, como su mismo
nombre indica, serían ‘improvisadores’
de poemas que probablemente
recitaban yambos22; los φαλλοφόροι (‘portadores de falos’) y los ἰθύφαλλοι (‘falos erectos’) denotan directamente
la exhibición de falos artificiales
en sus ejecuciones poéticas.
Otro pasaje que apunta a la misma
dirección, la de las canciones dionisíacas
ligadas a la escrología, es el de Sosibio
de Esparta (s. III a.C.), transmitido
igualmente por Ateneo23, que recuerda
estos mismos tipos de espectáculos e
intérpretes, pero en Lacedemonia. Sosibio
señala que allí había una antigua
tradición de entretenimientos cómicos
(κωμικῆς παιδιᾶς) y que a aquellos
que los ejecutaban se los llamaba δικη λισταί, un término local para referirse
a los actores enmascarados e imitadores
(σκευοποιοὺς καὶ μιμητάς). Agrega
además que, en otras partes, por
ejemplo en Sición, se los conoce como φαλλοφόροι, y en otros lugares como αὐτοκάβδαλοι, y que los italianos
los llaman φλύακες, mientras que la
mayoría los denominan σοφισταί; sin embargo, continúa, los tebanos, que
tienen el hábito de ponerle nombres
particulares a la mayoría de las cosas,
los llaman ἐθελονταί.
Como vemos, Sosibio vincula a
los δικηλισταί con los αὐτοκάβδα
λοι y los φαλλοφόροι, aunque, en la
forma en que los describe Semo de
Delos presentan alguna diferencia, ya
que los δικηλισταί parecen más cercanos
a improvisaciones dramáticas.
A raíz de sus cantos, por un lado, y
de los falos, por otro, estos actores,
bailarines e intérpretes de los rituales
dionisíacos estarían relacionados con
las improvisaciones de ditirambos y
los cantos fálicos (τὰ φαλλικά) de los
cuales Aristóteles afirma que surgió
la comedia y la tragedia, y que permanecían
vigentes en su época24.
Tal vez de alguno, varios o todos
estos cantos rituales vinculados con
Dioniso derivó una forma llamada
finalmente ἴαμβος, que hacia el
s. VII a.C. se cristaliza en los poemas
específicamente literarios de los
yambógrafos jonios. El contexto del
simposio, con la asociación del vino,
la escrología fálica y sexual asociada
con el culto a este dios, sin duda avala
la búsqueda de una etimología en esa dirección como la formulada por las
fuentes que acabamos de comentar.
Ya en la misma Antigüedad griega
era frecuente que se tomaran las
situaciones narradas en los yambos
como reflejo de hechos reales en
la vida de los yambógrafos, y se considerara
que toda primera persona que
aparecía en un poema debía ser atribuida
al propio poeta y comprendida
como una declaración testimonial
acerca de su propia vida. Un reflejo
claro de este tipo de lectura puede
observarse en las críticas que realiza
el sofista ateniense Critias (s. V a. C.)
contra el yambógrafo Arquíloco25, y otras series de lecturas que terminaron
forzando la interpretación de los
textos. Precisamente como resultado
de este tipo de interpretaciones, surgieron
diferentes leyendas acerca de
los poetas y sus motivos para componer
yambos. Un ejemplo de esto lo
constituyen las leyendas referidas a la
supuesta ruptura de compromiso de
casamiento entre Arquíloco y Neobule
por parte de Licambes, el padre
de la joven, y la posterior venganza
del poeta a través de sus poemas que
culmina, ni más ni menos, que con
el suicidio de todos los licámbidas26.
Otro ejemplo, esta vez de Hiponacte,
es el que interpreta como un acontecimiento
histórico y real todo el
relato de la confrontación artística
entre el poeta y los escultores Búpalo
y Atenis, que finaliza igualmente con
el suicidio del primero de estos hermanos.
Por no mencionar leyendas
populares que mezclan las dos tradiciones
como aquella cuya veracidad
rechaza Plinio y que afirmaba que
Búpalo le habría negado la mano de
su hija a Hiponacte, repitiendo literalmente
el episodio entre Arquíloco y Licambes27; o la transmitida por el
escoliasta a Ibis de Ovidio, quien sostiene
que la hija de Hiponacte habría
sido prometida en casamiento a Arquíloco,
pero posteriormente entregada
a Licambes, mezclando no solamente
los personajes de las historias
sino también extrapolando cronologías
bien atestiguadas en la Antigüedad
griega28.
Se ve entonces que, a partir del
s. V a. C., o tal vez con anterioridad, se había creado ya la imagen de que
la invectiva yámbica estaba efectivamente
relacionada con los conflictos
personales e individuales que estos
poetas mantenían con sus enemigos.
Desde esta perspectiva, los yambos
habrían sido el instrumento de venganza
personal de los yambógrafos.29 Sin embargo, en muchas ocasiones el
‘yo’ que se manifiesta en el poema no
puede ser identificado con el propio
poeta, lo que nos insta a objetar aquellas
interpretaciones que consideran
la poesía yámbica como expresión de
las experiencias personales del propio
poeta30.
En efecto, una mirada crítica
contra la interpretación autobiográfica
ha llevado a examinar el yambo
desde la perspectiva de su función
social en su contexto original. En este
sentido, se ha buscado definir el ἴαμβος como un término que refiere un
tipo particular de poemas compuestos para una ‘ocasión’ determinada,
inclusive independientemente de su
contenido31. En esta línea de lectura,
es posible considerar el concepto de
ocasión en relación con los orígenes
rituales del yambo literario, con sus
raíces fuertemente ligadas a conmemoraciones
religiosas y festivas
que incluían a toda la comunidad, y
también a circunstancias más restringidas
como las del simposio o festividades
privadas. Las composiciones
yámbicas de los poetas jonios tenían
como ocasión casi exclusiva el contexto
del simposio masculino32.
En esa dirección, especialmente
interesantes han resultado las consideraciones
de West (1974), quien
sostiene la posibilidad de que el yambo
de Arquíloco e Hiponacte haya
conservado ciertos patrones de las
festividades y los espectáculos rituales.
En concreto, postula que muy probablemente algunos de los nombres
que aparecen en las composiciones
de Arquíloco, no todos, podrían
referir a personajes estereotipados
(“stock characters”) dentro de una
suerte de entretenimiento tradicional,
y no a personas reales como se
ha venido considerando. Sería el caso
del nombre de Λυκάμβης, hipótesis
sostenida por su relación etimológica
con los términos ἴαμβος, διθύραμβος, θρίαμβος e ἴθυμβος33.
Inclusive, West vincula la leyenda
de Arquíloco y la familia de Licambes
con una historia similar transmitida
por Aristóteles (fr. 558) acerca del surgimiento
de la tiranía de Lígdamis en
Naxos34. En esta historia se hace referencia
a los insultos sufridos por un tal
Telestágoras y sus hijas. West destaca el vínculo entre el nombre Telestágoras
y Telesicles, padre de Arquíloco,
asociados a los rituales eleusinos: τελετή remite a la iniciación en el culto,
mientras que τελεστής refiere al que
es iniciado en los misterios. Sin embargo,
no hay ningún testimonio que
permita sostener que la historia de los
insultos contra las hijas Telestágoras
constituya en realidad la etiología de
algún tipo de espectáculo o entretenimiento
tradicional en Naxos. Tampoco
existen evidencias en este sentido
sobre las invectivas dirigidas contra
las hijas de Licambes en Paros, a pesar
de que esta leyenda se enmarca en
una tradición poética, la de Arquíloco,
extensamente más atestiguada que la
de Naxos. Por lo tanto, parece difícil
asumir que los licámbidas constituyeran
un conjunto de personajes perteneciente
a un espectáculo tradicional,
utilizado por Arquíloco para realizar
una poética del entretenimiento en el ámbito del simposio.
Tal vez sea más oportuno pensar,
conforme al trasfondo de los cultos,
que el yambo literario de los compositores
jonios haya conservado algunas
de las funciones de la escrología
ritual. Hemos visto que los ritos y festividades
eleusinas y dionisíacas implican
ciertamente la transgresión de
las pautas que rigen en la comunidad.
Esta trasgresión, sin embargo, no
conlleva la disolución del orden comunitario,
sino que, por el contrario,
refuerza su reafirmación cíclica35. En
el mito, por ejemplo, el luto de Deméter por la pérdida de su hija provoca
la agonía de la tierra, el cese de toda
forma de vegetación y de reproducción
animal, lo cual se yergue como
una amenaza para la vida humana36.
Mientras Perséfone permanece desaparecida
y Deméter de luto, se produce
una alteración del orden. La tierra
se vuelve estéril, nada germina ni crece,
y los bueyes tiran inútilmente del
arado. La infertilidad se extiende a
toda la raza humana y el temor alcanza
a los dioses que podrían verse privados
de las honras y sacrificios. Será
necesaria la intervención de Zeus
para que el ánimo de la diosa se aplaque
y se instaure un nuevo orden37.
Una inversión similar puede observarse
en la enajenación orgiástica
(μανία), el éxtasis místico (ἔκστασις),
y la posesión divina (ἐνθουσιασμός)
ligados a los ritos dionisíacos celebrados
en diferentes regiones de Grecia38. El séquito del dios está compuesto de
ménades femeninas y de sátiros o silenos
con rasgos animales y humanos.
En la iconografía de los vasos del s.
VI a. C., las ménades, vestidas por lo
general con una piel de ciervo sobre
los hombros, bailan en trance, con la
cabeza inclinada hacia abajo o echada
hacia atrás. Por su parte, el aspecto de
los actores sátiros señalan el enmascaramiento:
una máscara con la nariz
chata, barba y orejas de animal, oculta
la identidad de quien la lleva, un
falo erecto hecho con piel de animal
sobresale de la ropa a la altura de la
pelvis y una cola de caballo acentúa la
fisonomía animal39. Los sátiros acosan
sexualmente a las ménades que aparecen
en constante huida del acecho y la persecución. Estos seres híbridos parecen
representar la naturaleza animal
del hombre, su imagen se asemeja a la
de un humano, pero los rasgos animales
ponen en evidencia la inclinación
instintiva al sexo40. Seguramente, en
el contexto de la festividad, la máscara
del sátiro además de ocultar una
identidad individual serviría también
para poner de manifiesto los instintos
animales que debían permanecer
silenciados. Solo durante el intervalo
ritual y bajo el estado de embriaguez
podría haber sido aceptada la liberación
de este comportamiento que
atenta contra el orden social que prevalece
durante todo el resto del año.
En cierta forma, los rituales dionisíacos,
por medio de la enajenación
mística y de la embriaguez del vino,
ponen en cuestionamiento el orden
establecido41. Sin embargo, la suspenantisión
de las pautas sociales no perdura
más allá del período de festividad. En Ilíada 6.130-40 se narra que Licurgo,
rey de los edones en Tracia, persiguió a Dioniso y a sus nodrizas, las ménadas,
por las llanuras de Nisa. Las mujeres
fueron asesinadas por los golpes
de Licurgo, y Dioniso, atemorizado, se
sumergió en el mar y se refugió al amparo
de Tetis.42 Es posible que este episodio
se haya constituido en unαἴτιον para la persecución de las mujeres y
la búsqueda del desaparecido Dioniso
durante las Agrionias en Orcómeno.
Según Plutarco, el sacerdote encargado
de estas festividades perseguía a las
ménades, en este caso con una espada.43 De este modo, cada año Dioniso
es expulsado y el orden social vuelve
a restablecerse, pero tras un período
de ausencia resurgirá de las aguas excitando
nuevamente la μανία44.
Por otro lado, distintos relatos
míticos transmiten el destino que le
espera a quien rechace el culto45. Es
posible considerar, por lo tanto, que
los rituales dionisíacos ponen de
manifiesto la tensión social que se
produce en una secuencia de orden,
subversión y restauración del orden46.
Esta suerte de inversión reafirma y
fortalece las estructuras comunitarias
y su relación con el mundo natural y
los instintos animales.
Sobre la base de este trasfondo ritual,
también la escrología del yambo
debería ser comprendida como un
elemento constitutivo de esta subversión
del orden social en el contexto
de ocasiones ya no estrictamente religiosas,
pero igualmente festivas.47 En el yambo literario la escrología
aparece a través de diferentes formas
de invectivas (ψόγοι), maledicencias
(κακηγορίαι) e insultos (ὀνειδισμοί)
muy similares a los que podrían haber
sido los ‘insultos desde el puente’ (γεφυρισμοί) en el ritual eleusino; también
aparecen burlas (χλεῦαι) y bromas
(σκώμματα) que, por lo general, conllevan rasgos de obscenidad semejantes
a aquellas con las que Yambe
habría hecho reír a Deméter. La festividad
del simposio y el consumo de
vino pertenecen al ámbito de Dioniso,
que en los yambos no solo se constituye
como el contexto de ejecución sino
también como motivo poético al que
se hace referencia constantemente.
La función comunitaria del yambo
literario, por lo tanto, podría aparecer
en consonancia con el amplio contexto
religioso del que se desprende. En
Arquíloco e Hiponacte se manifiestan
los distintos elementos que constituyen
la escrología ritual a través de
un registro lingüístico totalmente explícito,
seguramente en un contexto
mucho más laico48. En el yambo, a diferencia
del resto de la poesía arcaica,
la invectiva personal surge de manera
directa, sin estilizaciones ni eufemismos,
como puede evidenciarse en
el carácter descarnado de vocablos
como μητροκοίτης (‘el que se coge a
su madre’) con el que la persona loquens ataca a Búpalo en el fr. 20Dg de
Hiponacte49. Lo sexual aparece también de manera explícita: en distintas
composiciones se mencionan los órganos
genitales con términos vulgares
empleados en el habla cotidiana y se
describen escenas de encuentros sexuales,
que en otras formas poéticas
solo son aludidas. En el fr. 196aW de
Arquíloco, por ejemplo, la persona
loquens narra cómo sedujo a la hija
más joven de Licambes y tuvo relaciones
sexuales con ella eyaculando
sobre su vello púbico50; y en el fr. 42W
se figura el acto de felación realizado
por una mujer y se lo compara con el
modo en que frigios y tracios ‘chupan’ cerveza con una caña. En Hiponacte,
la felación aparece en el fr. 24Dg, y
en el fr. 124Dg se alude a una mujer,
probablemente Arete, con el nombre
parlante Κυψούς (‘la que se agacha’)
en referencia a la posición corporal
adoptada para la realización del acto
sexual oral.51 Son innumerables las
composiciones yámbicas que se pueden
traer a cuento aquí por su relación
con la escrología ritual. Sin embargo,
para no extendernos demasiado es
posible señalar como último ejemplo
representativo las diferentes escenas escatológicas que aparecen en Hiponacte,
tal como el fr. 95Dg, en donde
la persona loquens narra las torturas
físicas sufridas en sus genitales al ser
intervenido en una sesión ritual para
curar la impotencia, torturas que lo
llevan finalmente a defecarse encima.
En esa dirección, cabe también recordar
la antigua tradición biográfica
en la que Arquíloco y su familia aparecen
estrechamente ligados a la esfera
religiosa de los ritos eleusinos.52 El vínculo del poeta de Paros con los
cultos de Deméter podría confirmarse
a partir del fr. 322W, una composición
destinada a la ejecución en el
contexto de las festividades eleusinas,
en la que se nombra explícitamente a la divinidad y a Core53. Un escolio a
Aves de Aristófanes menciona, además,
que Arquíloco había ganado
un premio por un himno a Deméter54.
Por otro lado, en relación con
los cultos dionisíacos, en el fr. 120W
Arquíloco se refiere a sí mismo como
director (ἔξαρχος) que sabe dar inicio,
borracho, al “ditirambo, el bello
canto de Dioniso”55.
Por su parte, es posible relacionar
el yambo de Hiponacte con la esfera
eleusina también a partir del relato de
su iniciación poética, transmitido en
un comentario de Querobosco al tratado
métrico de Hefestión. Este autor
refiere brevemente la historia de un
encuentro entre el poeta de Éfeso y
una anciana llamada Yambe, que se
encontraba a la orilla del mar lavando
lana. Hiponacte se acerca a la mujer y
toca el recipiente en que lavaba, ante
lo cual ella no tarda en reaccionar y
lo amonesta con las siguientes palabras: ἄνθρωπ’, ἄπελθε,τὴνσκάφηνἀνατρέπεις (“Hombre, aléjate, estás volcando el balde”)56. Querobosco
señala que el yambo tomó su nombre
precisamente a partir del metro
de este verso pronunciado por la anciana;
otros, sin embargo, interpretan
que la anécdota nos refiere en realidad
el surgimiento del coliambo (χωλίαμβος), o yambo rengo, un patrón
métrico atribuido a Hiponacte que,
sobre la base del trímetro, se caracteriza
por llevar una sílaba larga en la
penúltima posición en lugar de breve,
lo cual confería a la recitación de los
versos una alteración del ritmo que
parecía emular en forma caricaturesca
la renguera de un lisiado (χωλόπους).
Aunque estas afirmaciones parecen
improbables, sin embargo lo que sí podría ser posible es que el verso citado
por el gramático haya pertenecido
realmente al propio Hiponacte57, en una suerte de escena de iniciación
poética semejante tal vez a la de Arquíloco
y a la de Hesíodo58. Pero, a
diferencia de las Musas (como en Arquíloco
y Hesíodo), quien le transfiere
a Hiponacte la autoridad poética del
yambo sería la propia Yambe, aquella
que hizo reír a Deméter. Estas historias
acerca de la iniciación poética de
reconocidos autores, aunque falaces
e inverosímiles a todas luces, pueden
aportar valiosos datos acerca de la
filiación poética de autores, obras y
géneros en el imaginario social de la época que las inventa, recrea y repite.
De acuerdo con lo expuesto y teniendo
en cuenta los diferentes
hilos que, según hemos querido
demostrar, tejen la trama entre lo
ritual y lo literario, es posible considerar
que, dentro del contexto también
ritualizado del simposio arcaico, el
yambo literario funcionara como una forma de inversión o suspensión momentánea
del orden, para purificar y
reafirmar los valores comunitarios de
la ἑταιρεία59. Las invectivas contra Licambes,
Búpalo, Atenis y otros famosos ἐχθροί en Arquíloco e Hiponacte,
podrían haber actuado, en esa dirección,
como catalizadores de las conductas
que atentaban contra los ideales
comunitarios. En este sentido, la
figura de un enemigo externo, al que
se puede aludir de manera explícita en
los poemas o aparecer enmascarado a
través de un nombre parlante60, y contra
el cual se encauzan las críticas y
las hostilidades, podría tener relación
también con otro ritual, el del chivo
expiatorio, que servía de purga de los
disensos internos. Sería otra forma
de ver cómo el yambo reafirmaba la
cohesión de los vínculos de amistad
(φιλία) que unían al grupo61.
En este sentido, las múltiples escenas
relativas a la víctima expiatoria
(φαρμακός) que aparecen en Hiponacte
también podrían servir de fundamento para esa interpretación62.
Este otro rito, surgido probablemente
como modo de conjurar males
que afectaban a toda la comunidad
(sequías, pestes, desastres naturales,
etc.), se restringía dentro del ámbito
religioso griego a las fiestas de las Targelias,
llevadas a cabo en Ática y Jonia
hacia comienzos del verano. En estas
festividades, que incluían también la
ofrenda de las primicias de la cosecha,
la purificación surge como una condición
previa para el inicio de un nuevo
ciclo anual, por lo que la figura de la
víctima expiatoria ocupaba un papel
destacado. El elemento esencial del ritual
era la expulsión de la comunidad
de una o dos personas, los φαρμακοί,
que encarnaban todas las impurezas
acumuladas durante ese año63.
En el yambo literario (al igual
que posteriormente en la comedia)
la escrología risible se erigiría en el
elemento clave dentro del contexto
del simposio para llevar adelante esta
función de depuración comunitaria.
En este caso, la víctima expiatoria era
alguien externo y se lo ubicaba en la
posición de enemigo, contrincante
o adversario de los valores y de los
ideales cultivados por el grupo. La escrología
permitía mostrar momentáneamente
a ese ἐχθρός para satirizarlo,
acusarlo y conducirlo fuera de los
límites de la ἑταιρεία. Probablemente
el ἐχθρός era alguien real y conocido
por todos, pero se lo ocultaba detrás
de un nombre parlante. Este ocultamiento,
tanto de los insultados, como
de la propia voz de los poetas, también
podría haber sido una herencia
de los antiguos rituales.
La vinculación de la literatura
griega y el ritual se dejan ver en casi
todos los géneros. Sin embargo en la
poesía arcaica, de la que el yambo es
uno de sus ejemplares más peculiares, ese vínculo no solo se hace más visible,
sino que podría explicar muchos
aspectos de su función performativa,
la que habría trascendido la mera
provocación del regocijo del festejo
y el disfrute de la camaradería que
suponía el simposio en los primeros
tiempos. No serían los insultos, la
obscenidad y las burlas meros resabios
de un ritual sino funcionales a
la ocasión de la performance de los
cantos simposiacos.
Notas
1 El concepto de ‘escrología’ (αἰσχρολογία) es empleado como término técnico por Platón (República 395e) y Aristóteles (Ética Nicomaquea 1128a; Política 1336b) para refererirse a expresiones sexuales y escatológicas. Henderson (1991: 2) vincula la escrología con el latín obscenus y define el concepto de la siguiente manera: “By ‘obscenity’ we mean verbal reference to areas of human activity or parts of the human body that are protected by certain taboos agreed upon by prevailing social custom and subject to emotional aversion or inhibition. These are in fact the sexual and excremental areas. In order to be obscene, such a reference must be made by an explicit expression that is itself subject to the same inhibitions as the thing it describes. Thus, to utter one of the numerous words, to be found in any language, which openly (noneuphemistically) describe the tabooed organs or actions is tantamount to exposing what should be hidden.” En la misma línea de interpretación, Halliwell (2008: 215-19) relaciona la escrología con ‘obscenidad’, pero subraya que este término abarca un espectro más amplio: “The concept covers language that causes (or could reasonably be expected to cause) individual or social offence by obtrusively breaching norms of acceptable speech, especially in one or more of the following ways: by explicit, non-technical reference to sexually sensitive topics (a form of offensiveness that at any rate overlaps with later classifications of obscenity); by personal, ad hominem vilification; or by direct mention of religiously protected and normally ‘unspeakable’ or ‘unnameable’ subjects (ἄρρετα,ἀπόρρετα), though these Greek terms can also embrace the two preceding categories as well.” Para un relevamiento de la escrología en distintas festividades del culto de Deméter, véanse además Richardson (1974: 5-12, 22-3, 211-17); Foley (1993: 45-8, 169-75). Para la escrología dentro de la comedia griega antigua y la obscenidad en el rito, véase también Rosen (2015: 71-90). Este último se distancia de las interpretaciones que hacen derivar directamente la escrología dramática de los antiguos rituales.
2 Himno homérico a Deméter 198-211.
3 Estrabón, Geografía 9.1.24, afirma que estas invectivas eleusinas se llamaban γεφυρισμοί porque los enmascarados se situaban en el γέφυρα (‘puente’) sobre el río Cefiso; cfr. Hesiquio γ 469 (s.v. γεφυρίς) y 470 Sch. (s.v. γεφυρισταί. En Ranas 372-439 de Aristófanes, el coro de iniciados podría efectivamente estar representando el ritual de escrología de los γεφυρισμοί. También en Scholia in Aristophanis Plutum 1014 Düb., se transmite que las mujeres atenienses se dirigían insultos unas a otras mientras realizaban la procesión a Eleusis (λοιδορουσῶν ἀλλήλας ἐν τῇ ὁδῷ).
4 Cfr. Luciano, Diálogos de las heteras 7.4; Scholia in Luciani dialogos meretricum 7 (págs. 279.21-281.3 R.); Scholia in Luciani concilium deorum 1-5 (págs. 211.14-212.8 R.). Esta festividad está asociada no solo a Deméter y Core, sino también a Dioniso.
5 Véanse también Cleómedes, La procesión circular de los cuerpos celestes 2.2; Diodoro Sículo Biblioteca histórica 5.4.7; este último señala expresamente que la escrología de las Tesmoforias provocaba risa y era un antídoto del duelo.
6 Cfr. Scholia in Aristophanis Thesmophoriazusas 834 Düb.; Hesiquio σ 1825 Sch. (s.v. στήνια); Suda σ 1089 Ad. (s.v. στήνια); Focio σ 538.9 P. (s.v. στήνια). Véase además Deubner (1932: 53, 57).
7 Cfr. Pausanias, Descripción de Grecia 7.27.10.
8 Cfr. Heródoto, Historia 5.83.2-3.
9 Cfr. West (1974: 23-4); Brown (1997: 16-24). Para un resumen de las discusiones antiguas sobre su etimología véanse Frisk (1960: 704) y Chantraine (1968-1980: 453). Brandenstein (1936: 34-8) sostiene por ejemplo que ἴαμβος es un vocablo pregriego compuesto de un elemento que significa ‘miembro del cuerpo, extremidad’ (cfr. Sct. aṅgam) y un numeral *dvi-, ‘dos’, es ecir‘dos pasos’, un tipo de danza. Del mismo modo, δυθύραμβος y θρίαμβος significarían‘tres pasos’ y ‘cuatro pasos’ respectivamente. Por el contrario, Versnel (1970: 24) afirma que nada en θρίαμβος sustenta una relación con la danza y señala que cada uno de estos términos derivan de las formas exclamatorias ἰά, *θρια, *διθυρα, que se ampliaron posteriormente en ἴαμβε, θρίαμβε y διθύραμβε. Este autor concluye finalmente que, en realidad, estos términos podrían estar denotando diferentes tipos de cantos. West (1974: 23) sostiene que estos vocablos están relacionados al culto de Dioniso y pueden referir tanto a una persona como a un tipo de composición determinada. Véase también Rotstein (2010: 116-25).
10 Sobre el Himno himérico a Deméter véanse particularmente Richarson (1974); Càssola (1994); Foley (1993); sobre su implicancias religiosas, véase Burkert (1983).
11 Cfr. Burkert (2007: 13).
12 Sobre las peculiares características del episodio, cfr. Brown (1997: 20): “Commentators regularly undercut the remarkable nature of Iambe’s actions by rendering χλαύῃς … πολλὰ σκώπτουσ’ (e. g.) ‘with her jokes and many jests’ (Athanassakis). Translations of this sort reflect the dignity of the epic treatment for the episode, for it seems the case that the poet is treating something ἀπρεπές with great restraint; there is little place for obscenity in the language of epic (…) the words do not refer only to neutral jesting and jokes; they can be used of personal insult. Could this be the implication of the Hymn? If so, we are presented with a highly unusual turn of events: a goddess receiving insults without taking offence, a goddess who even appears to derive pleasure from this treatment.”
13 El episodio encuentra relaciones con el orfismo, donde el papel de Yambe lo desempeña Baubo, que hace reír a la diosa mostrándole sus genitales; cfr. Clemente de Alejandría, Protréptico 2.20.1-21.2 (=fr. 52 K.); Arnobio, Contra los gentiles 5.25-26; Eusebio, Preparación evangélica 2.3.31-35. Para Baubo, véanse Scarpi (1976: 151); Olender (1989: 83-113). En Etymologicum Gudianum ι 269.14 (= Etymologicum Magnum 463.24 K.) se transmite que las bromas de Yambe no fueron solamente verbales, sino que también empleó gestos obscenos σχήματα ἄχρηστα.
14 Diodoro Sículo Biblioteca histórica 5.4.7: “Y para el sacrificio en honor de Deméter eligieron la época en que comienza la siembra del grano (…) En estos días tienen la costumbre de dirigirse frases obscenas en sus conversaciones (αἰσχρολογεῖνκατὰτὰςπρὸς ἀλλήλους ὁμιλίας) debido a que la diosa, cuando estaba entristecida por el rapto de Core, se puso a reír gracias a una frase obscena (γελάσαι διὰ τὴν αἰσχρολογίαν)”.
15 El inicio del ritual queda explícitamente instituido por Deméter, tal como se enuncia en Himno homérico a Deméter v. 211: “Y ella, luego de preparar el ciceón, se lo dio a la diosa como le había encargado. Tras aceptárselo, la muy augusta Deó inauguró el rito (δεξα- μένη δ’ ὁσίης ἕνεκεν πολυπότνια Δηὼ)”.
16 Cfr. Richardson (1974: 211-13); Parker (1991: 1-17).
17 Tanto δυθύραμβος como θρίαμβος refieren a un tipo de composición en honor a Dioniso y también aparecen como epítetos de esta divinidad. Por su parte ἴθυμβος denota un tipo de danza propia del festival dionisíaco. Pólux, Onomasticon 4.52-53 incluye los ἴαμβοι, δυθύραμβοι y θρίαμβοι entre los “poemas, canciones, cantos, metros y discursos en metro (ποιήματακαὶᾠδαὶκαὶᾄσματακαὶμέτρακαὶλόγοι ἔμμετροι)”. Véanse West (1974: 23); Bartol (1993: 37-8); Brown (1997: 13-42).
18 En este sentido, es significativo que el testimonio más antiguo para el término διθύραμβος provenga del fr. 120W de Arquíloco. Para διθύραμβος, véanse Pickard-Cambridge (1966: 1-59); Zimmermann (1992); para θρίαμβος, Versnel (1970: 11-38).
19 Ateneo, Banquete de los eruditos 14.16 (=FGrHist 595 F 10). Este autor señala que el pasaje de Semo aparece en un libro titulado Sobre el peán (Περὶ παιάνων), lo cual resulta incompatible con las ejecuciones de los αὐτοκάβδαλοι, los ἰθύφαλλοι y los φαλλοφόροι que describirá a continuación. La incompatibilidad surge de que el peán pertenece al culto de Apolo, y las vestimentas, las coronas de hiedras, los cantos y las formas de ejecución que se describen remiten claramente a Dioniso. Brown (1997: 32) sostiene que posiblemente Semo discutía en ese pasaje el peán de Apolo en relación a su antítesis, los cantos en honor a Dioniso. West (1974: 23) argumenta que las coronas de hiedras se relacionan con Dioniso y con el θρίαμβος. Véanse también Bartol (1993:61-70) y Rotstein (2010: 266-76).
20 De acuerdo con Semo, los ἰθύφαλλοι recitaban los siguientes versos (=fr. 851a PMG): “¡Apártense! ¡Abran / paso al dios! Porque desea, / erguido y pleno de vigor, / marchar por el medio (de la multitud).”
21 Los φαλλοφόροι recitaban los siguientes versos (=fr. 851b PMG): “A ti, Baco, ofrendelante damos esta música / derramando un ritmo simple con una melodía cambiante, / (una música) nueva, virginal, no empleada antes / en otras canciones, sino (con música) sin mezcla / iniciamos este himno.”
22 Cfr. Hesiquio α 8421: αὐτοκάβδαλα· αὐτοσχέδια ποιήματα (poemas improvisados).
23 Ateneo, Banquete de los eruditos 14.14-15 (=FGrH 396 F 24).
24 Aristóteles, Poética 1449a 9-13: “Habiendo nacido al principio como improvisación (αὐτοσχεδιαστικῆς) –tanto ella (la tragedia) como la comedia; una gracias a los que entonaban el ditirambo (ἀπὸ τῶν ἐξαρχόντων τὸν διθύραμβον), y la otra, a los que iniciaban los cantos fálicos (ἀπὸ τῶν τὰ φαλλικὰ), que todavía hoy permanecen vigentes en muchas ciudades-, fue tomando forma (…).” Nótese la relación entre la glosa de Hesiquio aαὐτοκάβδαλα (αὐτοσχέδια ποιήματα) y el αὐτοσχεδιαστικῆς de Aristóteles.
25 Eliano, Historias curiosas 10.13 (=Critias 88B 44DK). De acuerdo con Eliano, Critias afirmaba que Arquíloco hablaba muy mal de sí mismo (κάκιστα ἑαυτὸν εἶπεν), porque si el poeta no lo hubiera hecho público, nadie se habría enterado de que era hijo de la esclava Enipo (Ἐνιποῦςυἱὸςἦντῆς δούλης); ni que luego de abandonar Paros a causa de la pobreza y la escasez se dirigió a Tasos (καταλιπὼνΠάρονδιὰπενίανκαὶ ἀπορίαν ἦλθεν ἐς Θάσον); ni que, una vez allí, se convirtió en enemigo de los habitantes del lugar (ἐλθὼντοῖςἐνταῦθαἐχθρὸς ἐγένετο); ni tampoco que hablaba mal de sus amigos y de sus enemigos por igual (ὁμοίωςτοὺςφίλουςκαὶτοὺςἐχθροὺς κακῶς ἔλεγε); y no se habría sabido que era un adúltero (μοιχὸςἦνᾔδειμενἂνεἰ μὴ παρ’ αὐτοῦ μαθόντες), un lascivo y un arrogante (λάγνος καὶ ὑβριστής), ni aun aquello que es más vergonzoso, que arrojó el escudo (τὴν ἀσπίδα ἀπέβαλεν), si él mismo no lo hubiera dicho. Estas acusaciones provienen de una lectura literal y autobiográfica hecha por Critias de los propios poemas de Arquíloco, ya que todo lo que enumera podría rastrearse en los fragmentos que se han conservado hasta hoy.
26 Véanse por ejemplo el Papyrus Dubliniensis inv. 193a B (=SH 997); Antología Palatina 7.69 (Juliano); 7.71 (Getúlico); 7.351 (Dioscórides); 7.352 (Meleagro); Luciano, El falso razonador 2; Eustacio, Comentario a Odisea 11.277; Scholion C ad Ov. Ibis 53-4; Ps. Acrón, Scholia in Horatii Epodos 6.13- 14 K. Particularmente, este comentario al epodo 6 de Horacio presenta claramente la transmisión de este tipo de leyendas: Archilochum autem significat, qui Lycamben probrosis versibus usque eo insectatus est, ut ille mortem sibi conscisceret. hoc autem eo fecit, quod ille filiam suam in matrimonium promissam mox denegasset.
27 Cf. Plinio, Historia natural 36.12 M.: Hipponacti notabilis foeditas vultus erat; quam ob rem imaginem eius lascivia iocosam hi proposuere ridentium circulis, quod Hipponax indignatus destrinxit amaritudinem carminum in tantum ut credatur aliquis ad loqueum eos compulisse: quod falsum est. compura enim in finitimis insulis simulacra postea fecere sicut in Delo, quibus subiecerunt carmen non vitibus tantum censeri Chion, sed et operibus Archemi filiorum. Ps. Acrón, Scholia in Horatii Epodos 6.14 K.: Hipponactem significat qui Bupali filiam nuptum petiit et pro dermitate contemptus est. Illud tamen verius volunt fuisse: Bupalum pictorem fuisse apud Laudiomenas, civitatem Asiae. Hic Hipponactem quendam poetam deformem pro risu pinxit; quo ille furore commotus tali eum carmine perculit ut se loqueo suspenderet. Unde nun similis carminis vim maledico minatur Horatius.
28 Scholia in Ovidii Ibin 521-24 (pág. 156 La P.): Archilocus propter filiam Hipponactis Lycambi datam, quam antea desponsaverat ipsi Archilocho, commotus ad iram composuit in eum, scilicet Lycamben, invectiones iambic metro scriptas, quibus eum coegit ad mortem… postea autem lingua sua sibi fuit in exitium. Archilochus, iamborum inventor, postquam Lycamben coegerat ad suspendium, ab amicis eius persecutes, se ipsum interfecit. Archilochus, inventor iambi, propter linguae suae pravitatem, missus est in exilium. Archilochus ab inimicis suis interfectus fuit, quia fecit contra eos invectiones iambico metro.
29 Esta lectura parece desprenderse de Píndaro, Pítica 2.54-56: “Porque vi, permaneciendo alejado, muchas veces al injuriador Arquíloco cebarse en su impotencia con los odios de ofensivas palabras.” Píndaro sostiene que las invectivas de Arquíloco provienen del odio y de la impotencia, lo que podría estar sugiriendo que sus poemas se originaron a partir de las confrontaciones personales del poeta.
30 Esta línea de interpretación se hizo extensiva a la crítica moderna, véanse el relevamiento de la discusión y las posturas enfrentadas en Rösler (1985: 131-44); Slings (1990). Para la misma discusión y una crítica de la interpretación autobiográfica de los poetas arcaicos, véanse Tsagarakis (1977); Nagy (1976: 191-205; 1999); los diferentes trabajos de Lefkowitz (1976: 181-9; 1978. 459-69; 1991; 2012: 30-7); y también Kivilo (2010: 87-133).
31 Un ejemplo radical de esta postura la enontramos en Dover (1964: 189): “This survey of terminology offers no grounds for doubting the conclusion which I drew from the community of ethos between the elegiacs and ἴαμβοι of Archilochos: no grounds for believing that he regarded them as different genres. It also leaves open the possibility that he used the word ἴαμβοι with reference to all the forms of poem which he composed, their common characteristic being not their metre or language but the type of occasion for which they were composed –their ‘social context’, in fact.”
32 Como sostiene Pellizer (1990: 180): “almost all elegiac and iambic poetry from Archilochus onwards, as well as a substantial part of the enkomia, finds its natural focus in the symposion of the hetaireia or the symposion of tyrants.” Para el simposio en general véanse Murray (1990); Slater (1991); Gerber (1997: 4-6, 92-4).
33 West (1974: 27) sostiene: “The possibility I am suggesting is that Lycambes and his libidinous daughters were not living contemporaries of Archilochus but stock characters in a traditional entertainment with some (perhaps forgotten) ritual basis. It may be objected immediately that Archilochus could not stand before the public and pretend to have been involved in a marriage arrangement with a fictitious family. But here we must heed Dover’s warning (op. cit. pp. 206 ff.) that in an Archilochian iambus the poet is not necessarily speaking in his own person. There is room for ‘the assumed personality and the imaginary situation’.” En contra de esta hipótesis véanse Carey (1986: 60-7); Bartol (1993: 72-3). La hipótesis de West se restringe a los yambos de Arquíloco, ya que él mismo señala que los enemigos (ἐχθροί) de Hiponacte, Búpalo y Atenis, fueron escultores famosos en la Antigüedad.
34 El fragmento de Aristóteles es transmitido por Ateneo, Banquete de los eruditos 8.40, y habría pertenecido, de acuerdo con este último, a la obra Constitución de Naxos (Ναξίων πολιτεία).
35 Véase el desarrollo acerca de las funciones sociales del culto en Burkert (2007: 329-34).
36 A causa de la aflicción y del rencor por la complicidad de los dioses en la desaparición de su hija, Deméter provoca la agonía de la tierra. Zeus debe intervenir ante Hades para que Perséfone retorne y envía a Hermes para que la traiga a la superficie. Sin embargo, su regreso ya no vuelve a instaurar el antiguo orden. Al haber probado la granada en el inframundo queda vinculada con los muertos y debe pasar allí un tercio de cada año. Pero, anualmente, transcurrido ese ciclo, vuelve a la superficie. Cfr. Richardson (1974: 84, 156, 276). Para los misterios eleusinos véase particularmente Burkert (1983: 248-97).
37 Himno homérico a Deméter 305-12. Véase Burkert (2007: 216-17).
38 Bruit Zaidman & Schmitt Pantel (1992: 198-207). Todas las festividades dionisíacas se caracterizan por un período de tiempo de embriaguez y disipación, pero además cada una está signada por un elemento lúgubre que involucra la enajenación y la muerte que aparecen en los relatos míticos. Las Antesterias y las Leneas, en el ámbito jonio-ático, están particularmente asociadas con el consumo de vino, pero el carácter festivo de estas celebraciones se ensombrece en el último día por la conmemoración del asesinato de Icario, a quien Dioniso enseñó a cultivar la vid y a hacer el vino, y el suicidio de su hija Erígone tras conocer la muerte de su padre. Las Agrionias, en el área dórica y eólica, involucran el trance femenino y la representación de la ὠμοφαγία. Las Dionisias agrarias se caracterizan por los sacrificios de cabras y procesiones fálicas, y en las Katagogia o Grandes Dionisias, que es la introducción de las Dionisias agrarias en el ámbito urbano de Atenas hacia el s. VI a. C., también se manifiesta este tipo de inversión del orden. Para las Antesterias véase particularmente Burkert (1983: 213-47); para el resto de las festividades dionisíacas Burkert (1983: 168-212).
39 Para un estudio de la iconografía específicamente de Dioniso y de su séquito en la Grecia arcaica, véase Isler-Kerényi (2007).
40 Bremmer (1994: 19): “Similar ambiguities came to the fore among the satyrs and maenads, his mythical followers. Satyric drama vases often show us the happy side of the Dionysiac world through the satyrs: buffoonery, drinking, and all kinds of sexual activities. Yet some of the latter, such as masturbating and coupling with animals, were definitely not socially acceptable, although the god himself was also sometimes associated with the mule, a very randy animal. And tragedy showed his female followers, the maenads, both resting in serene peace and committing the most gruesome murders in their ectasy, as Euripides’ Bacchae so well illustrates.”
41 Bremmer (1994: 19): “although his festivals abounded with merry-making, they also displayed characteristics of a break-up of the social order, such as the split of society into its two gender halves during the widespread Agrionia; the equality of slaves during the Anthesteria, or the prominence of the phallus during the Dionysia. At times, this “antisión order” aspect could make them unpleasantly ambiguous: on Chios armed forces occupied the streets leading to the agora, where, presumably, the sacrifice for Dionysus took place during the Dionysia.”
42 Cfr. Scholia in Homeri Iliadem 23.92 (=Estesícoro, fr. 234 Campbell). Para el mito de Dioniso y Licurgo con interpretaciones en relación al rito, véase Seaford (2006: 27, 44-7, 91).
43 Plutarco, Cuestiones griegas 299e-f; Charlas de sobremesa 717a. Véase Burkert (1983: 176-9) quien, a diferencia de las interpretaciones tradicionales, considera que Licurgo “actually occupies the position of the priest of Dionysus. Thus, it is not an historical conflict that is attested here, but the polar tension between divine madness and human order as acted out in a single ritual.”
44 En el Himno homérico a Dioniso 7 la divinidad aparece en la orilla del mar bajo la forma de un niño. A partir del s. VI a.C. se tienen registros de que la llegada del dios se celebraba con una peregrinación naval: la nave era llevada a cuestas por hombres o iba sobre ruedas durante la procesión. También Filóstrato, Vida de los sofistas 1.25.1. Véanse Burkert (1983: 223; 2007: 224).
45 Las hijas del rey Minias, Leucipe, Arsipe y Alcítoe, evitaron participar de los ritos dionisíacos porque estaban dedicadas a trabajar en sus telares para Atenea. Dioniso enfurecido hizo crecer vides que se enroscaron en los telares, las serpientes anidaron en sus cestos y del techo comenzó a gotear vino y leche. Luego de echar suertes y tocarle a Leucipe, que había prometido entregar una víctima al dios, descuartizó a su propio hijo, Hípaso. Tras lo cual, las tres se fueron al monte convertidas en ménades. Cfr. Eliano, Historias curiosas. 3.42; Antonino Liberal, Metamorfosis 10.3; Eurípides, Bacantes 118. Este relato se remonta a Corina y Nicandro. También el rey Penteo, como lo presenta Eurípides, intenta suprimir el culto de Dioniso en Tebas. Pero el dios induce al rey a que vaya a espiar las celebraciones de las ménades. Disfrazado con el atuendo de la divinidad y con una vestimenta larga, es descubierto por las ménades, entre las que se encuentran su propia madre y sus dos hermanas, y lo sacrifican descuartizándolo con las manos. Véase Burkert (1983: 195-97).
46 Bremmer (1994: 20): “Dionysus’ divine relationship also display this tension between order and ‘anti-order’. He was sometimes, understandably, connected with Aphrodite: in antiquity, too, wine and love went together. He was also connected with Artemis and it fits in with her marking of the boundaries of normality that she more than once supervised the restoration of order after Dionysiac disorder, as when she cured the madness of Proitos’ daughters. It is rather surprising that he was even associated with Apollo, most clearly in Delphi where Dionysus‘ruled’ three months in the winter and Apollo the rest of the year. Yet this relationship perhaps sums up best Dionysus’ position in Greek society: society cannot live without a temporary relaxation of the social order, but order has to be restored”.
47 Brown (1997: 41): “αἰσχρολογία seems possible only when the normal rules of human intercourse are relaxed or suspended. In many cults, however, inversion provides more than licence for unusual behaviour; it stands as a symbolic event, representing the breakdown of society or the world as people know it.” Bremmer (1994: 21): “the great gods who went on foot, Demeter and Dionysus, are those with festivals in which the normal social order was temporarily dissolved, be it by the dominance of women or the prominence of wine and the phallus. (…) Evidently, a divinity’s relationship to the social order was an important consideration for the Greeks in the (conscious or unconscious) construction of their pantheon”.
48 West (1974: 25): “I suggest that we may recognize iambus most confidently in those types of subject matter for which elegiacs are never used: that is, in explicitly sexual poems, in invective which goes beyond the witty banter we found in elegy, and in certain other sorts of vulgarity. These, are, of course, the very elements that are especially associated with the iambic name”.
49 Hiponacte, fr. 20Dg: Fr. 20Dg: τούτοισι θηπέων τοὺς Ἐρυθραίων παῖδας / ὁ μητροκοί-της Βούπαλος σὺν Ἀρήτηι /†καὶὑφέλξων τὸν δυσώνυμον † δαρτόν (con esto engaña a los hijos de Eritras / Búpalo, el que coge con su madre, con Arete, / para luego tirarse hacia atrás la piel con mal nombre).
50 Arquíloco, fr. 196aW: θερμ]ὸνἀφῆκα μένος ξανθῆς ἐπιφαύ[ων τριχός (eyaculé mi [tib]io vigor mientras rozaba su rubio [vello).
51 Arquíloco, fr. 42W:ὥσπεραὐλῶιβρῦτονἢ Θρέϊξ ἀνὴρ / ἢ Φρὺξ ἔμυζε· κύβδα δ’ ἦν πονεομένη (al igual que un tracio o un frigio chupa su cerveza con la caña, inclinada ella se esforzaba). Hiponacte, fr. 24Dg: κύψασα γάρ μοι πρὸς τὸ λύχνον Ἀρήτη (en cuatro patas junto al candil Arete me…); fr. 127: πῶς παρὰ Κυψοῦν ἦλθε (¿cómo llegó junto a Cipso…?). Nótese la relación entre κύβδα, κύψασα y Κυψοῦν en estos dos últimos fragmentos.
52 Pausanias, Descripción de Grecia 10.28.3, en su presentación del famoso pintor Polygnotos de Tasos, nos cuenta que este artista representó en los muros de la λέσχη de los Cnidios en Delfos, una imagen de la barca de Caronte en la cual aparecían las figuras de dos personas jóvenes identificadas como Tellis y Cleóbula. Pausanias señala además que Arquíloco era nieto de Tellis (Ἀρχίλο- χος ἀπόγονος εἴη τρίτος Τέλλιδος), y que Cleóbula era quien había llevado de Paros a Tasos los misterios de Deméter (Κλεόβοιαν δὲ ἐς Θάσον τὰ ὄργια τῆς Δήμητρος ἐνε- γκεῖν πρώτην ἐκ Πάρου). Esta información, aunque tardía, da cuenta, por un lado, de la relación entre la familia de Arquíloco y el culto a Deméter y, por el otro, de la activa participación de esta familia en la colonización de Tasos. El nombre del abuelo (Τέλλις) y el del propio padre del poeta (Τελεσικλής) se asocian con funciones religiosas del culto eleusino: τελετή refiere a los ritos de iniciación en los misterios de Deméter; cfr. Heródoto 2.171: “Y sobre los ritos de Deméter (τῆςΔήμητροςτελετῆς πέρι), que los griegos llaman Tesmoforias (…)”. Para la λέσχη de los Cnidios en Delfos, y particularmente para Tellis y Cleóbula, véase Kerbic (1983: 45-6).
53 Arquíloco, fr. 322W:Δήμητροςἁγνῆςκαὶ Κόρης / τὴν πανήγυριν σέβων (venerando las festividades de la santa Deméter y de Core).
54 Scholia in Aristophanis Aves 1764: δοκεῖδὲπρῶτοςἈρχίλοχοςνικήσαςἐνΠάρῳ τὸν Δήμητρος ὕμνον ἑαυτῷ τοῦτον ἐπιπε- φωνηκέναι (Se cree que Arquíloco fue el primero en aplicar este refrán a sí mismo tras salir vencedor en Paros con un himno a Deméter).
55 Arquíloco, fr. 120W: ὡςΔιωνύσουἄνακτος καλὸν ἐξάρξαι μέλος /οἶδαδιθύραμβον οἴνωι συγκεραυνωθεὶς φρένας (ya que sé dar inicio al hermoso canto del soberano Dioniso, el ditirambo, cuando mi corazón ha sido fulminado por el vino).
56 Querobosco, in Hephaestionem 3.1 (pág. 214.8-20 Consbr.):ἢἀπὸἸάμβηςτινὸς ἑτέρας, γραός,ᾗἹππῶναξὁἰαμβοποιὸςπαρὰθάλασσανἔριαπλυνούσῃσυντυχὼν ἤκουσε τῆς σκάφης ἐφαψάμενος,ἐφ’ἧς ἔπλυνεν ἡ γραῦς, “ἄνθρωπ’, ἄπελθε,τὴν σκάφην ἀνατρέπεις.”καὶσυλλαβὼντὸ ῥηθὲν οὕτως ὠνόμασε τὸ μέτρον.ἄλλοιδὲπερὶτοῦχωλιάμβουτὴνἱστορίανταύτην ἀναφέρουσι,γράφοντεςτὸτέλοςτοῦ στίχου τὴν σκάφην ἀνατρέψεις. Este relato aparece de diferentes maneras en varios gramáticos de la antigüedad: nuevamente en Querobosco, in Hephaestionem 5.4 (pág. 229.10-15 Consbr.); Scholia [B] in Hephaestionem 20.4 (págs. 299.17-300.3 Consbr.); Tricha, Liber de novem metris 1 (pág. 370.11-16 Consbr.); Grammaticus Ambrosianus, Περὶτῆςτῶνποδῶνὀνομασίας pág. 255.14-20 Keil-Nauck.
57 Véanse Brown (1988: 478-81); Rosen (1988: 174-79). A partir de estos dos artículos, Gerber (1999: 497-99) edita este verso como fr. 183. Posteriormente, Fowler (1990: 1-22) advierte que en un códice anónimo, Vaticanus Palatinus Graecus 356, consignado en aparato crítico por Consbruch como paralelo al texto de Querebosco, además del verso ya citado, se leen dos líneas en metro yámbico que también podrían haber formado parte del poema de Hiponacte. De este modo, Fowler propone editar el fragmento de la siguiente manera: ἄνθρωπ’, ἄπελθε,τὴνσκάφηνἀνατρέπεις / ἐμοὶ μὲν †ἀκαταθύμιος† φαίνῃ, /ἔργονδὲ μωρὸν ἐκτελεῖς σκάφην τρέπων.
58 La iniciación poética de Arquíloco es transmitida en Mnesiepis inscriptio E1 col. II 22-55 Clay; la de Hesíodo, obviamente, en Teogonía 1-36. Aunque los patrones de estos relatos de iniciación son semejantes, en el caso de Hiponacte (al igual que en el de Hesíodo) sería el propio poeta el que narra el encuentro con la potencia divina.
59 La comedia probablemente cumplió la misma función en una escala mucho más amplia.
60 En la comedia aristofánica, junto a nombres reales como Ἀριφράδης, Διαγόρας, Λάμαχος, encontramos otros que, desvirtuados mediante sustituciones y trasposiciones como Λάβης / Λάχης (Avispas 836, 899, 903, etc.), Ἱππόνικος / Ἱππόκινος (Ranas 429), o por medio de la creación de un seudónimo Κλέων / Παφλαγών (Caballeros 54, 65, etc.), sirven para caricaturizar y ridiculizar a determinados personajes dentro del ambiente político de la Atenas de la segunda mitad de s. V a. C.
61 Brown (1997: 42): “The iambist is a protector of his community and by means of ἴαμ-βος repels any who threaten the stability of his world.”
62 Tzetzes, Chiliades 5.728 ss. (pág. 196 Leone) describe este ritual purificatorio y cita seis composiciones de Hiponacte (ff. 6, 26-30Dg). Tzetzes señala que las víctimas expiatorias eran escogidas por su fealdad (τὸν πάντων ἀμορφότερον), luego se las alimentaba con higos secos, panes y quesos, se las vestía con ropas adecuadas y posteriormente se las flagelaba de distintas maneras para concluir con la expulsión más allá de los límites de la comunidad.
63 Calímaco, fr. 90Pf, indica que en Abdera la función de φαρμακός la cumplía un esclavo que era alimentado magníficamente durante todo el año; el día de la festividad se lo hacía caminar alrededor de las murallas y luego se lo expulsaba a pedradas más allá de los límites de la ciudad. En Atenas, el ritual consistía en reunir a dos hombres de aspecto repulsivo, luego eran adornados con higos y se los expulsaba de la ciudad tirándoles piedras. Estrabón, 10.452, cuenta que cada año los leucadios, en los sacrificios en honor a Apolo, despeñaban a un delicuente desde la atalaya con una finalidad apotropaica, pero ataban a su cuerpo todo tipo de alas de pájaros capaces de suavizar su caída mediante su vuelo; mientras que en el mar, un gran número de hombres en pequeñas barcas lo esperaban para rescatarlo y llevarlo luego más allá de las fronteras de la ciudad. Plutarco, Charlas de sobremesa 693f, señala que en Queronea todos los años el hambre (βούλιμος) era expulsado de la ciudad en la forma de un esclavo, que era golpeado con ramas mientras se decía“fuera Hambre, adentro Riqueza y Salud” (ἔξω Βούλιμον ἔσω δὲ Πλοῦτον καὶ Ὑγίει-αν). Es posible observar además en relatos como los de Tersites, Esopo, Codro, Penteo, y Edipo, y en la institución del ostracismo, una vinculación con el ritual del φαρμακός. Para este rito véase Burkert (2007: 114-17) y Hughes (1991: 139-65).
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Recibido: 01-05-2018
Evaluado: 19-05-2018
Aceptado: 20-05-2018