Guillermo Aprile. “El anónimo Libro de la muerte y el testamento de Alejandro Magno. Introducción,  traducción y notas”. Circe, de clásicos y modernos 29/2 (julio-diciembre 2025).

DOI:http://dx.doi.org/10.19137/circe-2025-290202


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ARTÍCULOS

El anónimo Libro de la muerte y el testamento de Alejandro Magno. Introducción, traducción y notas

The De morte testamentoque Alexandri Magni Liber. Spanish Translation, with an Introduction and notes

Guillermo Aprile [ Universidad de Sevilla ]

[ gaprile@us.es ]

ORCID: 0000-0002-2431-2856

Recibido: 31-08-2025 | Evaluado: 22-09-2025 | Aceptado: 24-09-2025

Resumen: En este trabajo se presenta la primera traducción del latín al castellano del texto anónimo que la tradición ha preservado con el título De morte testamentoque Alexandri Magni liber, escrito hacia finales del s. IV o comienzos del s. V d.C. La traducción está precedida de una introducción que resume brevemente la transmisión textual y las interpretaciones generales de esta obra. Se incluyen también notas breves con comentarios textuales, históricos y culturales.

Palabras clave: Alejandro Magno; Antigüedad Tardía; Epítome de Metz; Romance de Alejandro; Liber de morte.

Abstract: This paper provides the first translation from Latin into Spanish of the anonymous text traditionally known as De morte testamentoque Alexandri Magni liber, written in the late 4th or early 5th century AD. The translation is accompanied by an introduction that briefly summarizes the textual transmission and overall interpretations of this work. Brief notes with textual, historical, and cultural commentary are also included.

Keywords: Alexander the Great; Late Antiquity; Metz Epitome; Alexander Romance; Liber de morte. 

Introducción

El De morte testamentoque Alexandri Magni liber, también conocido como Liber de morte (LM), es un novelesco relato de los últimos días de la vida del conquistador macedonio, de la conjura de la mayoría de sus generales para envenenarlo y del testamento que redactó. Por su extraño contenido, a medio camino entre la historia y la ficción, por su ambigüedad genérica y por la intrincada historia de su transmisión textual, se lo ha considerado uno de los documentos más enigmáticos de la Antigüedad (Bosworth 2000: 207). Contribuye al misterio la dificultad para situarlo en una de las dos grandes tradiciones en las que se divide la literatura antigua sobre Alejandro Magno: por una parte, la de los historiadores propiamente dichos como Diodoro de Sicilia, Curcio Rufo, Trogo-Justino, Plutarco y Arriano de Nicomedia, y por otra, la fantástico-novelesca del Romance, representada por la Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia (en sus recensiones α y β) del anónimo autor denominado Pseudo-Calístenes y sus diferentes traducciones.

El texto del LM se transmitió completo en un único manuscrito, el codex Metensis 500 (sigla D), escrito en el siglo X, que se conservó en la Biblioteca de Metz (Francia) hasta su destrucción, junto con otros códices, en un incendio tras un bombardeo en 1944 (Thomas 1966: 5-7). Contenía una miscelánea de textos latinos, entre los que se destacaban tres obras breves tardoantiguas, todas ellas de autor anónimo, centradas en la figura de Alejandro Magno: la Epistula Alexandri Magni Macedonis ad Aristotelem magistrum suum –una carta (ficticia) del rey macedonio a Aristóteles sobre las maravillas de la India, transmitida por otros manuscritos, el Epitoma rerum gestarum Alexandri Magni (conocido también como “Epítome de Metz”) y el LM. En 1888 Dietrich Volkmann realizó la primera edición del manuscrito, que contenía sólo el texto del Epitoma. En 1900 Otto Wagner, que no había consultado el trabajo de Volkmann, publicó una edición más completa, que incluía el LM como continuación del Epitoma, en el que se narran las hazañas de Alejandro en Asia desde la muerte del rey persa Darío hasta la llegada de su expedición a la India. Wagner consideraba que ambos textos eran el segundo libro de una obra unitaria, a la que le faltaba el primer libro y que contenía una extensa laguna entre los §§ 86- 87 (Cracco Ruggini 1961: 285-287).

Casi medio siglo después, Pfister (1946: 37-39), tras haber examinado detalladamente el manuscrito, llegó a la conclusión de que las dos obras son muy diferentes entre sí, tanto por su composición como por su transmisión: el Epitoma es una historia breve compuesta en latín, que presenta elementos comunes con historiadores como Diodoro, Curcio o Justino; mientras que el LM sería una traducción de un original griego que posteriormente y de forma independiente habría sido incluido en la tradición del Romance. Este descubrimiento se vio consolidado en la edición de P.H. Thomas, aparecida en 1960, que mantiene sin embargo la disposición y numeración establecida por Wagner. Este editor utilizó además dos manuscritos hispanos del siglo XVI que transmiten, de manera independiente del codex Mettensis, el texto del LM entre los §§ 107-122: se trata del codex Scorialensis b III 14 (sigla E) y del codex Matritensis 1346 (sigla F) (Thomas 1966: viii-xi).

El relato del LM se diferencia notablemente del presentado por los historiadores de Alejandro Magno: estos, aunque transmiten la historia del supuesto envenenamiento, la consideran un simple rumor (véase nota 6), y de igual manera ignoran la existencia del testamento, a excepción de Curcio (10.10.5), que manifiesta conocerlo pero duda de su autenticidad (véase nota 52), y de Diodoro (20.81.3), que señala que Alejandro confió su testamento a los rodios. La narración del LM encuentra paralelos únicamente en tres capítulos del Pseudo-Calístenes α (30-33), en algunos pasajes de la crónica conocida como Excerpta Barbari Latina y en un fragmento del papiro Vindobonensis 31954 (Cracco Ruggini 1961: 309-314).

La fecha de composición del LM se sitúa entre finales del siglo IV d.C. y comienzos del siglo V d.C., tal como demuestra el detallado análisis de su lengua y prosodia realizado por Cracco Ruggini (1961: 316-349). El consenso académico señala, sin embargo, que el LM (al igual que sus paralelos en el Pseudo-Calístenes α) deriva de una fuente griega mucho más antigua, que no guarda ninguna relación con la tradición del Romance (Merkelbach 1977: 164-167). Esta fuente –que Merkelbach titula “Los últimos días de Alejandro”– habría sido un “panfleto” escrito con claras intenciones propagandísticas no mucho tiempo después de la muerte del Magno, en el contexto las múltiples guerras que enfrentaron a sus generales (los denominados Sucesores o Diádocos) por el reparto del imperio.

Buena parte de los estudios dedicados al LM en las últimas décadas se proponen establecer algunas precisiones sobre esta fuente griega perdida. Merkelbach (1977: 169, 186) considera que fue escrita por un partidario de Perdicas contra Antípatro, en 321 a.C., apenas dos años después de la muerte de Alejandro. Heckel (1988: 78-81) la sitúa un poco después, en 317 a.C., y propone que fue compuesta en defensa de Poliperconte, quien ejercía la regencia en Macedonia tras la muerte de Antípatro. Finalmente, Bosworth (2000: 241) cree que la fuente griega fue redactada en el bando de Ptolomeo, alrededor de los años 309/308 a.C. Esta hipótesis resulta la más convincente, puesto que ofrece una explicación plausible para la relevancia de Rodas en el documento, que otros estudiosos se limitan a considerar una mera interpolación. Como indica Baynham (2000: 260), la hipótesis ptolemaica también permite suponer que la fuente perdida circuló durante mucho tiempo en Egipto, donde tuvo su origen también la tradición del Romance, que terminó por absorberla. Esto explicaría, entonces, los paralelos con el Pseudo-Calístenes α.

La singularidad del LM en relación con el resto de la literatura antigua dedicada a Alejandro Magno ha motivado muchas indagaciones sobre su género y su historicidad. Cracco Ruggini (1961: 315) no duda en considerarla una obra de carácter más histórico que legendario, en tanto que –al igual que el Epitoma– carece de los planteamientos teratológicos o las disquisiciones filosóficas que distinguen a la producción literaria tardoantigua centrada en el rey macedonio.  Para Baynham (2000: 261-261) se trata de una suerte de ficción histórica, que toma como modelo a la Ciropedia de Jenofonte, que tiene a la vez un propósito didáctico –fomentar la causa de Ptolomeo como el más adecuado sucesor de Alejandro– y otro de entretenimiento. Sin embargo, debe tenerse presente que Baynham, en su análisis, parece referirse más a la fuente griega del LM que al texto latino transmitido por los manuscritos.

Para una correcta lectura del LM es necesario poner énfasis en la recepción de la figura de Alejandro Magno en la Antigüedad Tardía. Como se ha visto, la crítica del LM ha estado demasiado centrada en cuestiones de Quellenforschung, descuidando el hecho de que el texto, tal como lo conocemos, fue redactado alrededor de ochocientos años después de su fuente griega, en un contexto cultural, religioso, político y lingüístico sumamente distinto al de comienzos del período helenístico. A pesar de todos estos cambios, el texto tenía todavía mucho para decir a una audiencia que continuaba fascinada con la figura del conquistador macedonio. Cracco Ruggini (1961: 350-356) sitúa el LM en un ambiente cultural clasicista y anticuario, muy probablemente pagano, que se diferenciaba de las tendencias literarias contemporáneas y, sobre todo, de las orientaciones filosófico-moralizantes que el ciclo de Alejandro comenzaba a tomar en círculos cristianos. Este último aspecto, según la estudiosa, explicaría el hecho de que el LM fuese prácticamente desconocido en la Edad Media, a pesar del florecimiento de la literatura sobre el Magno en ese período.

Las dificultades en la edición e interpretación del LM hicieron que sólo muy recientemente haya comenzado a ser traducido a lenguas modernas. La versión inglesa de Heckel y Yardley (2004: 281-289) se publicó en una antología de fuentes literarias sobre Alejandro Magno. Poco después aparecieron la versión francesa de Callu (2010: 347-359) y la versión italiana de Ravazzolo (2012). La traducción que presentamos aquí es la primera que se publica en castellano. Hemos seguido con fidelidad el texto de la mencionada edición de Thomas (1966); el editor mantuvo la numeración de los parágrafos de Wagner, que consideraba que el LM y el Epitoma conformaban una única obra. Las otras traducciones nos han servido de ayuda en la interpretación de algunos términos o pasajes.  En una sola ocasión nos apartamos del texto de Thomas, para lo cual se ofrece una explicación en las notas al pie.

Las notas al pie incluyen comentarios textuales, históricos, culturales y biográficos. La gran cantidad de personajes mencionados, especialmente en la sección del testamento (§§ 114-123), vuelve difícil incluir información biográfica sobre todos ellos sin sobrecargar el texto de notas. Nos limitamos a dar información sobre aquellos más relevantes para el relato y para la historia del mundo helenístico.

Como consecuencia de su accidentada transmisión, el LM presenta un texto corrupto en muchas de sus secciones. Para señalar estas dificultades de lectura, incluimos en la traducción los signos diacríticos habituales en la crítica textual. Las palabras incluidas entre < > indican texto no presente en los manuscritos, añadido por los editores. Las lagunas textuales se indican con <...>, mientras que las palabras entre † † señalan un texto corrupto de difícil interpretación.

Libro de la muerte y el testamento de Alejandro Magno[1]

Conjura contra Alejandro. Presagio de su muerte (§§ 87-99)

[87] Llevaron a Alejandro una carta de su madre Olimpia[2], en la que detallaba las injurias de Antípatro, que había quedado en Macedonia como regente[3]; si no lo retiraba de su puesto, afirmaba, se iría exiliada a Épiro. Como Alejandro se tomara a mal esta situación, ordenó, con el propósito de disminuir las enemistades, hacer venir consigo a Antípatro y poner en su lugar a Crátero[4]. [88] Antípatro, sospechando que había sido acusado, y puesto que oyera que Alejandro se había vuelto más soberbio y cruel a causa de su fortuna favorable, temiendo anticipadamente por su propia vida[5], concibió un plan para asesinar a Alejandro[6]. Tras preparar un veneno para él, †lo echó en un cofrecillo de hierro. Después lo guardó en la pezuña de una mula ligada con hierro para que la fuerza del veneno pudiera conservarse†[7].

[89] Se la entregó a su hijo Casandro[8] y le explica el asunto; al mismo tiempo, le da los regalos para que lleve al rey a Babilonia, y le ordena que, cuando llegue, hable con Yolas, su hermano menor y copero mayor de Alejandro[9], y que entonces, de común acuerdo, terminen el asunto.

[90] Mientras tanto, como Alejandro pasara muchos días en Babilonia <y> una tarde, mientras descansaba en su dormitorio, una mujer campesina llegó al palacio. Había traído consigo, envuelto en sus pañales, a un monstruo al que había dado a luz[10]. Su forma era de esta naturaleza: su parte superior, hasta la ingle, era la de un niño, pero su parte inferior estaba rodeada por las partes delanteras de animales salvajes, de las cuales la primera era de león, la segunda de lobo, la tercera de pantera, la cuarta de perro y la quinta de jabalí[11], de tal manera que todo su aspecto resultaba muy similar a la manera que <Escila>[12] es representada en pinturas. [91] Pero estas bestias estaban vivas, mientras que el cuerpo del niño estaba muerto y tenía un color azulado.

Esta mujer solicita a los ayudas de cámara del rey[13] reunidos que le anunciaran que quería informarle acerca de un acontecimiento prodigioso. Cuando esto fue anunciado a Alejandro y, llamada la mujer, entró, le solicitó que ordenara salir <a los presentes>. Una vez apartados estos, mostró al rey el monstruo y dijo que ella lo había parido. [92] Cuando Alejandro lo vio quedó espantado, y ordenó de inmediato que fueran llamados los magos y los caldeos de su confianza[14]. Llegaron cuatro de ellos. Filipo[15], que superaba en edad a los demás, y era íntimo amigo del rey, †se les unió† con menos rapidez. Entonces Alejandro mostró a aquellos que llegaron ese prodigio y los amenazó con la muerte si no le decían todo aquello que se pudiera presagiar de ese acontecimiento. Entonces, respondieron aquellos que era un magnífico portento, porque del mismo modo que aquel cuerpo humano había nacido por encima de las fieras salvajes, así él había puesto bajo su dominio a los pueblos fieros y bárbaros de todas las naciones. Habiendo dicho esto, se retiraron.

[93] No mucho después llegó aquel <Filipo> que mencionamos antes. Cuando vio al monstruo, lanzó un grito con todas sus fuerzas; desgarró sus ropas al mismo tiempo que se arrancaba la cabellera con ambas manos, y se lamentó al ver a un rey tan grande y a un hombre semejante en el momento final de su vida. Cuando Alejandro vio esta actitud, llamó su atención y se intranquilizó, sin embargo lo exhortó para que, tomando ánimo, dijera aquello que se le había manifestado, que él era un ser humano y que no podía cambiar aquello que debía suceder por el destino. [94] El adivino, suspirando con seriedad, dijo: “¡Oh, rey, no hay ningún motivo para contarte entre el número de los vivos, pues tu cuerpo ya sobrepasó la condición humana!”. Interrogado entonces por qué causa afirmara eso, respondió “¡Oh más grande varón de entre los mortales, presta atención a lo que diré! Esta parte humana que ves eres tú, las imágenes de animales que ves †son los pueblos bárbaros y salvajes sobre los que gobiernas†. Si la parte humana estuviera viva, sería correcto entonces que tú tuvieras el dominio sobre ellos, <pero...> así como esas bestias son hostiles al género humano, de igual manera estos que tienes a tu alrededor son enemigos <para ti> y poco tiempo después de tu muerte habrá un cambio completo en los poderes del mundo” [95] Tras decir esto, salió fuera y se llevó consigo al monstruo para cremarlo[16]. Dijo entonces Alejandro: “¡Oh Zeus[17], ojalá me hubieras permitido llevar a término mis empresas! Pero, puesto que así te ha parecido, recíbeme como el tercero de los mortales”. Había dicho esto, al parecer, pues estimaba que Dioniso[18] era el primero que había sido hecho inmortal, que Heracles era el segundo y que él mismo era el tercero[19], no menos digno por sus acciones de sentarse a la mesa de los dioses. Entonces, después de estas cosas, desconfiando de la vida, esperaba los acontecimientos futuros con espíritu fuerte.

[96] Mientras tanto, Casandro hijo de Antípatro, llegó a Babilonia y entregó al rey los regalos que había traído consigo. Después se encontró con su hermano Yolas, al que instruyó sobre las órdenes de su padre, le expuso las hostilidades de Olimpia, la arrogancia y la soberbia de Alejandro y el peligro para la familia entera y, tras entregarle el veneno, lo exortó a que no dejara pasar una ocasión favorable. [97][20] <...> †Después, Alejandro† <...Medio[21]> dijo que él conseguiría eso a Yolas; <que le propondría> pasar el día de fiesta reunido con sus amigos.

No parece impropio indicar quiénes estuvieron presentes[22], de los cuales Onesícrito[23] no quiso hacer mención, evitando enemistades[24]. Estuvieron Perdicas[25], Medio, Leonato, †Pitón†[26], Meleagro, †Teoclo†[27], Asandro, Filipo[28], Nearco, Estasanor, Heráclides Tracio, Polidoro, Holcias[29], Menandro <...>[30].

[98] Ninguno de los cuales desconocía lo que se estaba haciendo a excepción de Eumenes[31], Perdicas, Ptolomeo[32], Lisímaco, Asandro y Holcias. Los demás, que fueron todos cómplices de Yolas, maquinaban una revolución política y temían el poder de Alejandro, y como no supieran qué desenlace tendrían los acontecimientos futuros, se habían puesto de acuerdo entre sí antes para matarlo.

[99] Estando el rey reclinado en el banquete, Yolas trajo la copa envenenada. Cuando la hubo bebido, tras interrumpir de repente la conversación, lanzó un grito arrebatado por el dolor, como si hubiera sido atravesado por una flecha. Después, conteniéndose, se retiró a su dormitorio. Aquellos se dispersaron de inmediato, con ánimo cómplice, temiendo el resultado de sus acciones. Mientras tanto, para Alejandro el mal había sido hecho. Queriendo vomitar, exigió una pluma; entonces Yolas trajo al rey una pluma untada con veneno[33]. Cuando este la hundió en su garganta, para que <...> tras comenzar de nuevo con dolores muy agudos, no cesaron sus padecimientos. De esta manera transcurrió la noche en vela.

Enfermedad y muerte de Alejandro (§§ 100-113)

[100] Al día siguiente, como se diera cuenta de que su lengua se inflamaba, ordenó a todos salir de su dormitorio, para que pudiera meditar en solitario tanto como quisiera.

Pero Casandro, tras haber entregado el veneno, se había marchado de noche rumbo a Cilicia. Allí comenzó a esperar <a Yolas>, pues así se había acordado <que>, tras la muerte de Alejandro, huyera de inmediato y saliera a su encuentro. Envió a uno de los suyos a su padre en Macedonia y le describió sus acciones con palabras en clave.

[101] Entonces Alejandro, cuando se hizo de noche, ordenó a su esposa Roxana[34] y a todos los demás amigos que salieran de su dormitorio, para poder descansar con más facilidad. Cuando notó que había silencio[35] se levantó de la cama cómo pudo y apagó la luz. Después, andando a cuatro patas, abrió una puerta que daba al río Éufrates —pues este río fluía por el medio de la ciudad— y avanzando sin interrupción, miró hacia atrás un instante. Vio a su esposa Roxana que salía a su encuentro, por lo que inclinó la cabeza para ocultarse de ella, si eso era posible.

[102] Ella, por su parte, cuando se acercó a la cama, no lo encontró y, viendo la puerta abierta, siguiendo a través de la oscuridad el sonido de sus lamentos, divisó de repente a Alejandro que yacía en la tierra, y tras abrazarlo, entre lágrimas, lo ayuda a ponerse en pie. Él se echó sobre ella y con esfuerzo dijo «Oh Roxana, te concedes un goce efímero, me has privado de la inmortalidad. Pero ten cuidado, <que> nadie escuche esto de ti». Así pues, con la ayuda de ella, regresó haciendo un esfuerzo a su dormitorio[36].

[103] Cuando se hizo de día ordenó que llamaran a Perdicas, a Holcias, a Lisímaco y a Ptolomeo, y les ordenó que no permitieran que nadie entrase a donde él estaba, hasta que hubiese hecho todo lo que quería hacer. Ellos salieron. Alejandro mantuvo consigo a dos jovencitos imberbes, Hermógenes y Combafo, uno para que escribiese su testamento, otro para que se ocupara de la luz. De esta manera transcurrió el día y la noche escribiendo su testamento.

[104] Mientras tanto, en el ejército se levantó un griterío de rebelión; los soldados amenazaban con matar a los que rodeaban al rey si no se les permitía ver el cuerpo de Alejandro, pensando que querían ocultar su muerte. Tenía lugar un gran tumulto, mientras acudían en masa al palacio. Cuando Alejandro <lo> escuchó, preguntó qué sucedía; entonces Perdicas le habló de las sospechas de los macedonios y de su reunión ante el palacio. Alejandro ordenó que se lo transportara y se lo colocara en un sitio elevado, de tal manera que la multitud que entrase pudiese salir por otra puerta. [105] Cuando los soldados, que eran introducidos divididos por compañías[37] y vestidos sólo con sus túnicas, lo veían, lo saludaban con los ojos bañados en lágrimas, y luego se retiraban por la otra puerta. Él saludaba a todos en silencio, con la mano y asintiendo con la cabeza, como era natural en un hombre próximo a la muerte e incapaz de hablar.

Entre estos había un tal Peucolao[38], <de orígenes humildes>, que entre lágrimas se detuvo ante él y le dijo «¡Oh Alejandro! Tu padre fue el rey más beneficioso para Macedonia, que  <...> tú te has elevado a tal nivel de fama que igualaste la gloria de los dioses. Puesto que ahora nos abandonas, también el renombre de nuestra patria y todos los macedonios morirán contigo. Sería para nosotros más provechoso, pues, morir contigo al mismo tiempo»[39]

[106] Cuando hubo dicho esto, Alejandro lloró junto a él, tomó la mano del macedonio y la estrechó, queriendo decir así que se mantuviera fuerte de ánimo.

Dspués de que todos los soldados hubieran desfilado y que fuera llevado de nuevo a su dormitorio, ordenó que se llame dentro a Perdicas y a todos los demás. Entregó a Holcias su testamento para que se lo leyese enteramente, y antes ordenó que se leyese claramente en voz alta la carta que había escrito a los rodios. Este era su contenido:

[107][40] “El rey Alejandro saluda al senado y al pueblo de Rodas[41]. Nosotros, más allá de las columnas de nuestro antepasado Hércules <…> hasta los territorios enemigos que abandonamos, hemos hecho la división de nuestro reino y de nuestras posesiones. De estos asuntos os juzgamos a vosotros los más adecuados como apoderados y custodios, puesto que hemos conocido vuestra excepcional lealtad y virtud, y por eso siempre tuvimos a vuestra ciudad en nuestra máxima consideración. Por esta razón, hemos escrito a †Cebes† para que remueva la guarnición de vuestra ciudad[42] y hemos procurado que comprendáis por nuestro testamento, del cual os enviamos una copia, que tengo presentes todos los demás asuntos relativos a vosotros.

[108] Tras haber reflexionado, hemos asignado dominios y territorios como lo reclamaba el mérito y la dignidad de cada uno, y a todos ellos hemos ordenado que se ocupen de otorgar, del tesoro real, aquello que ordenamos que se os entregue, entre lo cual están trescientos talentos de oro[43] en moneda para embellecer vuestra ciudad, cuarenta medimnos[44] de trigo cada año y cuarenta naves de guerra. De igual manera, dejamos por escrito que nuestro cuerpo sea llevado a Egipto y que allí los sacerdotes se ocupen de disponer de él. Así pues, es conveniente que, por vuestra virtud y autoridad, os consagréis a que se hagan las cosas de esta manera y que os ocupéis con atención de que se cumplan nuestros mandatos. Adiós”[45].

[109] Habiendo escrito estas cosas en la carta, ordenó que se le leyera al oído su testamento. Una vez sellado con numerosos sellos se lo entregó a Holcias y le ordenó que encontrara a alguien leal que llevara la carta y la copia del testamento a Rodas lo antes posible. Holcias introdujo a un cierto tebano de nombre Ismenias, le entregó la carta y le muestra cómo el rey se había ocupado de los tebanos en el testamento. Él, alegre por los favores concedidos a su patria, llevó la carta a Rodas con gran diligencia y velocidad.

[110] Entre tanto, un cataplasma aplicado por su esposa Roxana en el pecho de Alejandro aliviaba sus dolores, y así había conseguido sobrevivir por cinco días. Despues, queriendo beber agua, Yolas le llevó de nuevo una copa <de agua> contaminada con veneno. Apenas la bebió lanzó un grito a causa del renovado dolor; después se contuvo y, perdiendo así toda esperanza en su vida[46], dijo a los amigos: “Redacté un testamento con todo aquello que quiero que se haga después de mi muerte. Mientras tanto, tú Perdicas y Antípatro, cuidad y administrad todos los asuntos”.

[111] Entonces Holcias se quitó su sombrero[47] de la cabeza, lo colocó delante de sus ojos cubiertos de lágrimas y se retiró. Después, Alejandro llamó a Lisímaco para que se acercara y le dijo “Ponte en marcha hacia Tracia”. Lisímaco salió de la habitación también entre lágrimas. Entonces dijo a Ptolomeo: “Tú también ponte en marcha hacia Egipto y encárgate de que mi cuerpo sea dispuesto cuidadosamente” Dijo al oído de Ptolomeo otras cosas que deseaba. Este, habiéndolo escuchado, no pudo contener las lágrimas, se envolvió el rostro con la túnica y asi se alejó de su vista.

[112] La fuerza del veneno ya le debilitaba la lengua y la oscuridad le cubría los ojos. Con esfuerzo y entre sufrimientos alcanzó a decir con un gemido: “Recibidme, sagrado Hércules y Atenea[48], y a vosotros, amigos míos, adiós”. Entonces él mismo se quitó el anillo de su dedo y se lo ofreció a Perdicas. Por su parte Roxana, arrancándose los cabellos y lanzando fuertes gritos se arrojó a los pies de Perdicas. Holcias la levantó y la llevó de nuevo con Alejandro. Él, rechinando los dientes y, como viera que se acercaba su último suspiro, la abrazó y comenzó a besarla, y después, sujetando la mano derecha de ella, la puso sobre la mano derecha de Perdicas y, con un movimiento de cabeza, se la encomendó. Después, al ser sometido por la muerte, Roxana cerró sus ojos y sintió en su rostro su alma que se retiraba.

[113] De esta manera Alejandro Magno, a los treinta y tres años, tras haber reinado durante trece, abandonó la vida[49]. Entonces, no sabiendo aún el ejército que el rey estaba muerto, repentinamente se originó un terror y un alboroto sin causa. Cada uno corría a las armas gritando, pero ninguno sabía qué cosa sucedía. Mientras tanto, Perdicas, junto con quienes estaban en el palacio, colocan en un sarcófago el cuerpo del rey muerto, lo visten con la túnica y el manto púrpura y ciñen su cabeza con la diadema. También le aplicaron muchos perfumes mezclados con miel y cubrieron el sarcófago con un manto griego púrpura y, por encima, con una manta babilónica.

El testamento de Alejandro (§§ 114-123)

[114] Después estos, con la cabeza cubierta y la mirada baja, avanzaron hacia un sitio elevado para dirigirse al ejército. Allí, con una enorme concurrencia, una vez que se hizo silencio por intervención de un heraldo, Perdicas pronunció estas palabras: “Sabed, macedonios, que vuestro rey Alejandro se ha ido para siempre con los dioses. Así pues, conviene que tengáis un lenguaje apropiado entre vosotros y dejéis de lado las obscenidades”. Después, tras ordenar silencio una vez más a través del heraldo, ordenó a Holcias que lea en voz alta el testamento. Este era su contenido:

[115] “El rey Alejandro, hijo de Amón y de Olimpia, redactó esta última voluntad y testamento. Si de mi querida esposa Roxana naciera un hijo varón[50], que él sea rey de Macedonia por sobre todos los demás; mientras tanto, que Arrideo, hijo de Filipo, sea el comandante de los macedonios[51]. Si de mi querida esposa Roxana naciera una hija mujer, que los macedonios se encarguen de educarla y casarla como corresponde a su lealtad y a mi dignidad, y que ellos mismos escojan como rey entre sí a quien les parezca. Quien haya sido escogido de esa manera, que ese <sea> rey de Macedonia <...>

[116] A mi querida madre Olimpia le doy permiso de habitar en Rodas o en cualquier lugar <donde> lo desee, y ordeno que el rey de Macedonia se ocupe de ella y que se le den los mismos ingresos anuales que se le otorgaban mientras yo estaba vivo. Doy[52] a Leonato la satrapía del Helesponto y a Cleónice, hermana de Holcias, para que la tome como esposa. Otorgo a Eumenes, que llevó el registro de mis acciones[53], el comando de Capadocia y Paflagonia. Ordeno que todas las islas sean libres[54]: que mantengan todo aquello que poseían y hagan uso de sus propias leyes.

[117] Otorgo el comando de Panfilia, Licia y Frigia Mayor a Antígono[55]. Ordeno que Asandro gobierne Caria. †El territorio que se encuentra más allᆠdel río que llaman Halis, ese territorio se lo otorgo a Antípatro como comandante. Designo a Nicanor en el comando de Cilicia. Nombro a Pitón al mando de Siria hasta ese límite que suele llamarse mesopotámico. A Seleuco[56], que fue mi escudero[57], le otorgo el mando de Babilonia y el territorio circundante que se le añadió después. Asigno Fenicia y Celesiria a Meleagro. Entrego a Ptolomeo el reino de Egipto[58] y le doy a mi hermana Cleopatra[59] para que la tome por esposa.

[118] Que las regiones que se encuentran entre los territorios de Babilonia y Bactriana las conserven bajo su mando los sátrapas que ya las gobiernan. Designo comandante supremo, por sobre todos estos, a Perdicas, y le doy por esposa a Roxana, bactriana hija de Oxiartes, que fue mi esposa. Al pueblo de Rodas que se le otorguen trescientos talentos de oro en moneda del tesoro real para que embellezcan su ciudad, cuarenta naves trirremes, veinte mil medimnos de grano de Egipto a título gratuito cada año y veinte mil medimnos de trigo cada año de los sitios de Asia cercanos a la isla; ordeno además que se retire de la ciudad la guarnición que allí dejé.

[119] Que se les dé a los sacerdotes egipcios dos mil talentos de oro en moneda del tesoro público y que Ptolomeo se encargue de llevar mi cuerpo a Egipto, donde los sacerdotes egipcios lo cuiden como les parezca oportuno. Que se construya con doscientos talentos de oro un sarcófago donde se coloque mi cuerpo.

[120] Doy a los beocios de Tebas tres mil talentos de oro en moneda para que reconstruyan su ciudad[60] y a los exiliados que de allí habían huido a causa de la guerra les devuelvo sus bienes que yo les había arrebatado. Estimo también que estos ya sufrieron suficiente castigo por la temeridad de haberse enfrentado a mí. Que para los atenienses se ofrezca en el templo de Atenea[61] un trono de oro y un peplo cubierto de oro. Que al templo de Hera[62] en Argos se le entreguen mis armas e insignias y mil talentos de plata. Que se entreguen a Apolo en Delfos todos los colmillos de marfil, las pieles de dos serpientes y cien copas de oro. A los milesios, ciento cincuenta talentos de plata, y otros ciento cincuenta talentos de plata a los cnidos.

[121] Que las regiones de la India que baña el río Indo las comande Taxiles. Que los territorios de la India que se encuentran entre los ríos Indo e Hidaspes los comande Poro. Nombro comandante de los paropasanios al bactriano Oxiartes, padre de mi querida esposa Roxana. Que Sibirtio gobierne sobre los aracosios y gedrosios. A Estasanor Soleo otorgo el mando sobre los Arios y los drangaros.

Que Filipo[63] mande sobre los bactrianos. A Fratafernes entrego Partia y la región próxima a Hircana. Que Carmania vaya para Tlepolemo. Que Peucestes gobierne a todos los persas. Que Oxidates sea removido de todos sus mandos, y que en su lugar gobierne sobre los medos Crátero. Que sea removido también Argeo de la Susiana, y Ceno que gobierne en su lugar.

[122] Otogo a Holcias el mando sobre todos los ilirios, y también le otorgo quinientos caballos para transporte y tres mil talentos de plata en moneda. Que de este dinero Holcias construya estatuas de Alejandro, Amón, Atenea, Hercles, Olimpia y de mi padre Filipo[64] y las coloque en el santuario de Olimpia. Aquellos a quienes di comandos supremos ofrezcan con Holcias estatuas de oro de Alejandro a Delfos y a Atenas. Que Ptolomeo coloque en Egipto estatuas de oro de Alejandro, Amón, Atenea, Heracles, Olimpia y de mi padre Filipo[65].

[123] De todas estas disposiciones pongo por testigos a Zeus Olímpico, a nuestro ancestro Heracles, a Atenea, a Ares[66], al Sol Amón y a la Fortuna del rey Alejandro. Si alguno de estos actuara en contra de mi testamento, invoco a Zeus y a los dioses del Olimpo para que no quede impune y sea considerado impío y perjuro a los dioses y a los hombres”.

Ediciones y traducciones

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Bibliografía citada

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Notas


[1] Thomas (1966: 31) tomó el título De morte testamentoque Alexandri Magni liber de una indicación al margen que presentaba el manuscrito E.

[2] Hija del rey Neoptólemo de Épiro, fue la cuarta esposa de Filipo II de Macedonia. Durante la ausencia de Alejandro fueron frecuentes sus conflictos con Antípatro (Diodoro 17.118; Plutarco, Alejandro 39.13). Tras la muerte de su hijo, tomó parte activamente en las Guerras de los Sucesores, defendiendo los derechos dinásticos de su nieto. Fue asesinada por orden de Casandro en 316.

[3] Destacado general bajo Filipo II, Alejandro lo dejó a cargo de los asuntos de Macedonia y Grecia con el título de στρατηγός de Europa (Arriano, Anábasis 1.11.3; Diodoro 17.118). Las fuentes históricas mencionan sus conflictos con la madre del rey (véase nota 2) y también el descontento del propio Alejandro con Antípatro, a quien acusaba de aspirar al trono (Curcio 10.10.14).

[4] Uno de los principales compañeros de Alejandro, comandó numerosas misiones individuales en las campañas de Sogdiana e India. Fue enviado a Macedonia como regente, en compañía de una gran cantidad de veteranos (Arriano, Anábasis, 7.12.3-4). La noticia de la muerte de Alejandro en 323 lo sorprendió en Cilicia; desde allí continuó hacia Europa, donde entregó el mando a Antípatro y se unió a su bando hasta su muerte en 321 (Heckel 2006: 98-99).

[5] Según algunas fuentes, tenía la orden de matar a Antípatro: credebant etiam Craterum cum veterum militum manu ad interficiendum eum missum (Curcio 10.10.15)

[6] Todas las fuentes históricas transmiten la versión de que Alejandro habría sido envenenado por Antípatro, pero la mayoría la considera un rumor sin fundamentos (Arriano, Anábasis 7.27; Curcio 10.10.14-17). Plutarco (Alejandro 77.1-5) señala que durante los días que el cuerpo de Alejandro permaneció desatendido, mientras sus generales se disputaban el poder, no mostró ninguna señal de corrupción, algo imposible en caso de haber sido envenenado. Diodoro transmite la versión sin pronunciarse sobre su veracidad (17.117.5-118), mientras que Justino (13.10-14) es el único que considera categóricamente cierta.

[7] †in pyxidem ferream coniecit. Hanc in ungulam mulinam ferro vinctam clusit, ut vim veneni continere posset†. El manuscrito D presenta una lectura corrupta en este pasaje, por lo que Merkelbach (cit. Thomas 1966: 31) creía que los términos estaban invertidos y que el orden correcto sería in ungulam mulinam clusit, ut vim veneno continere posset. Hanc in pyxidem ferream coniecit . Esta propuesta de lectura parece confirmada por los testimonios de Arriano (Anábasis, 7.27.1 ὅτι ἐν ἡμιόνου ὁπλῇ ἐκόμισε καὶτοῦτο ἀνέγραψαν) y de Curcio (10.10.16 ungulam iumenti dumtaxat patientem esse constat suci).

[8] Poco después de la muerte de su padre en 319, Casandro se convirtió en el gobernante de facto de Macedonia. Tras deshacerse de la reina madre Olimpia, ordenó el asesinato del joven Alejandro IV y de su madre Roxana (véase nota 34). En 305, se proclamó rey de Macedonia y conservó el trono hasta su muerte en 297.

[9] praeministro Alexandri. Según Plutarco (Alejandro 74.1), Yolas era ἀρχιοινοχόος, es decir «copero mayor» del rey. Poco se sabe de su vida. Fue intermediario de su padre en las Guerras de los Sucesores hasta su muerte en 317/316. Olimpia profanó su tumba, como venganza contra los «asesinos» de su hijo (Diodoro 19.11.8). El sustantivo praeminister con el que se describe su función en el LM es tardío (cfr. Curcio 10.10.14 o Justino 12.14.6, donde se usa el sustantivo minister o el verbo ministrare para referir a Yolas)

[10] El prodigio del niño monstruoso no se encuentra en ninguna de las fuentes históricas, que sin embargo hacen mención a numerosos acontecimientos fantásticos que anticiparon la muerte del rey (Plutarco, Alejandro 73.1-4; Arriano, Anábasis 7.16.5-6; 7.24.1-4). Los únicos paralelos se encuentran en la tradición del Romance: más específicamente, en Pseudo-Calístenes α 3.30, en la traducción latina de Julio Valerio (3.30) y en el Romance armenio. Un interesante estudio comparativo de las diferentes versiones se encuentra en (Djurslev 2021), quien además realiza una comparación con otro texto helenístico, el libro bíblico de Daniel. El análisis más detallado del episodio se encuentra en Baynham (2000), que demuestra que no es una interpolación posterior sino que era parte integral de la fuente griega del LM, creado con la intención de generar un impacto literario y emotivo, como símbolo de la distribución de los reinos de los Sucesores alrededor del año 309.

[11] Para Baynham (2000: 256-259) el niño monstruoso del LM es un recurso literario que simboliza una situación real. Los animales salvajes representarían a los cinco Sucesores que estaban en conflicto alrededor de 309: Ptolomeo, Casandro, Lisímaco, Antíoco y Seleuco. Baynham no cree que el autor del LM haya atribuido un simbolismo a cada uno, sino que lo fundamental sería el número de bestias y su fuerza y ferocidad. El niño muerto, en cambio, representaría al joven rey Alejandro IV, recientemente asesinado por orden de Casandro.

[12] Scylla es un añadido de Wagner (Thomas 1966: 32) a partir del paralelo con Pseudo-Calístenes α 3.30.2 ὅλον τὸν τύπον τῇ γραφομένῃ Σκύλλῃ παραπλήσιον. El narrador del Pseudo-Calístenes señala que el niño monstruoso era similar a la figura de Escila “salvo por el número y por el tipo de animales”. En época imperial coexistían tres representaciones tradicionales diferentes de esta criatura mitológica (Djurslev 2021: 34-35). En la tradición homérica (Odisea 12.85-93) es un monstruo de seis cabezas con tres hileras de dientes y doce piernas; mientras que en la tradición virgiliana tiene apariencia humana en la mitad superior de su cuerpo y la mitad inferior está compuesta de delfines y lobos (Eneida 3.425-428). Es a esta última representación a la que parece aludir el Pseudo Calístenes.

[13] cubicularios regis conventos… El uso del sustantivo cubicularius indica que el LM fue redactado en época tardía, a partir del s. IV d.C. (Cracco Ruggini 1961: 319) Es una traducción del griego σωματοφύλαξ («guardaespaldas»), cuya traducción clásica era corporis custos (cfr. Nepote, Eumenes 7.1.3 Peucestes, qui corporis custos fuerat Alexandri…)

[14] et magos Chaldaeosque familiares… Los magos (μάγοι/magi) eran una casta religiosa del imperio persa aqueménida, encargada de la conservación de la tradición oral del zoroastrismo y del cumplimiento de algunos rituales religiosos (cfr. Amiano Marcelino 23.6.32-36). En la literatura griega helenística y en la romana se los considera expertos en sabiduría ancestral, astrología, magia y, sobre todo, adivinación (cfr. Cicerón, De la adivinación 1.46). Los caldeos (χαλδαῖοι/chaldei) eran una tribu semítica que habitaba desde comienzos del I milenio a.C. en Babilonia; la identificación entre ambos hizo que en casi todas las fuentes clásicas «caldeo» sea sinónimo de «babilonio». Posteriormente, el término pasó a asociarse con los astrólogos, adivinos, magos y sabios babilonios (cfr. Diodoro 2.29-31), que tenían una gran reputación en el mundo grecorromano.

[15] Thomas (1966: 32-33) mantiene la lectura Phillippus de Wagner, donde el manuscrito D indica phippus. La helenización del nombre, que recuerda al leal médico que salvó la vida de Alejandro en Tarsos (Arriano, Anábasis 2.4.7-11; Curcio 3.6) no parece adecuada al contexto. Coincidimos con Bayham (2000: 249-250) que phippus debe ser una forma corrupta de un nombre babilonio. Heckel y Yardley (2004: 282) creen ver una referencia a dos adivinos, Apolodoro y Peitágoras, nativos de Anfípolis, siendo phippus una corrupción del nombre de su patria.

[16] Como señala Djurslev (2021: 39-40), era poco habitual en el mundo grecorromano que los niños muertos fueran cremados, siendo la costumbre que se los sepultara (cfr. Juvenal 5. 15.139-140 vel terra clauditur infans/et minor igne rogi). Sin embargo, en este relato el niño es percibido como un τέρας, es decir, como una señal de los dioses y, a la vez, como una criatura monstruosa. La ley indicaba que los τέρατα debían ser destruídos de inmediato, y que se debía evitar que fueran sepultados en la tierra.

[17] O Iuppiter en el original. Los dioses aparecen en el LM con sus nombres romanos, en esta traducción se ha preferido utilizar la forma griega, para mantener cierta coherencia con el entorno cultural griego en el que se desarrolla el relato,  e indicar en nota al pie las correspondientes formas latinas del original.

[18] Liberum Patrem en el original. El Liber Pater era el dios itálico de la fertilidad y el vino, que posteriormente fue asociado con Dioniso por los romanos.  

[19] his, ut videtur, Liberum Patrem primum adnumerabat immortalem factum, secundum Herculem, tertium se non minoribus factis dignum deorum mensis dixerat. Esta frase del narrador manifiesta un tema recurrente en la historiografía de Alejandro, la comparación con Dioniso y con Heracles. En el Epitoma (34) se menciona que unos nativos de la India lo reconocen como el tercer dios (o el tercer hijo de Zeus) en llegar a su tierra: Primum Iovis filium <Liberum Patrem>, alterum Herculem, tertium Alexander venisse commemorabant. En Curcio (8.10.1) se encuentra un pasaje muy similar: illum tertium Iove genitum ad ipsos pervenisse memorantes: Patrem Liberum atque Herculem fama cognitos esse, ipsum coram adesse cernique. Baynham (1995: 73-74) señala que el lenguaje del LM, especialmente en la imagen de «la mesa de los dioses», no tiene paralelos en la literatura histórica y manifiesta un eco de la poesía virgiliana (cfr. Virgilio, Églogas 4.63 nec deus hunc mesa dea nec dignata cubili est)

[20] El manuscrito D presenta un texto muy corrupto a lo largo de todo el § 97, que se refleja en la abundancia de lagunas textuales y en la dificultad de interpretar algunos de los nombres propios que allí aparecen.

[21] Medio era un noble tesalio que participó en la expedición de Alejandro, pero no desempeñó roles militares. En Pseudo-Calístenes α, el envenenamiento del rey tiene lugar durante un banquete en su residencia de Babilonia.

[22] En la tradición del Romance, Pseudo-Calístenes α 3.31 incluye otra lista de invitados al banquete en la que se indican más nombres (véanse notas 26 y 28).

[23] Esta es la única mención a un historiador de Alejandro en el LM . Onesícrito de Astipalea (Jacoby FGrH 134) fue discípulo del filósofo Diógenes; luego se unió a la expedición asíatica y participó como piloto en la exploración naval del río Indo. Escribió una historia titulada Sobre la educación de Alejandro, tomando como modelo la Ciropedia de Jenofonte. Hacia el 312 se había unido a la corte de Antígono; si la fuente griega del LM era favorable a Ptolomeo resulta esperable que se señale al historiador como uno de los conocedores de la conspiración (Baynham 2000: 262).

[24] Onesicritus fugiens simultatem mentionem facere noluit. Diodoro (17.118.2) señala que πολλοὺς συγγραφεῖς μὴ τολμᾶν γράψαι περὶ τῆς φαρμακείας. El pasaje es llamativamente similar al del LM, si bien no menciona quiénes eran esos «muchos historiadores» que no se atrevían a escribir sobre el envenenamiento (Heckel 2006, pp. 183-184).

[25] Noble macedonio, se destacó en los principales combates de la campaña asiática, lo que le ganó el favor de Alejandro. Fue designado guardaespaldas (σωματοφύλαξ) en 330, y tras la muerte de Hefestión se convirtió en comandante de la caballería y quiliarca (χιλιάρχης), título equivalente a de gran visir en la corte persa (Merkelbach 1977: 168). Después de la muerte de Alejandro se le otorgó el comando central del ejército y el título de custodio de los reyes Arrideo y Alejandro IV (Diodoro 18.2.4; Curcio 10.10.4; Justino 13.4.5). Su exitosa invasión de Capadocia en 322 fortaleció su poder, pero al año siguiente intentó conquistar Egipto sin éxito y fue asesinado por sus propios soldados.

[26] En este nombre el manuscrito D presenta la lectura †erat leon†. Callu la traduce «Traseleón» (2010: 349), pero la identidad de este personaje es desconocida. Merkelbach (1977: 260) cree ver una referencia a Pitón, sátrapa de Media, cuyo patronímico transliterado del griego era crateua (Πείθων ο Κρατεύα), opinión que comparten también Heckel y Yardley (2004: 281). La lista de invitados en Pseudo-Calístenes α 3.31 incluye el nombre de Pitón, por lo que elegimos traducirlo de esta manera.

[27] En el manuscrito D se lee †theoclus†. Traducimos «Teoclo» siguiendo a Callu, pero esta lectura no resuelve el enigma de la identidad del personaje.

[28] La identidad de este personaje es desconocida. La lista de invitados al banquete de Pseudo-Calístenes 3.31 α registra dos personajes con este nombre: Φίλιππος ὁ ἰατρός «Filipo el médico», que sería el mismo que salvó la vida de Alejandro en Tarsos (véase nota15) y Φίλιππος <ὁ> μηχανικός «Filipo el ingeniero». Heckel (2006: 215) identifica con este último al mencionado en el LM

[29] Holcias es una figura enigmática. Fuera del LM es mencionado una única vez en toda la literatura antigua: Polieno (Estratagemas 4.6.6) indica que encabezó una rebelión contra Antígono en 319, siendo comandante de la caballería. Cumple un rol central en el LM como custodio y lector del testamento. Por esto, algunos estudiosos (Bosworth 2000: 240-241) (Heckel 1988: 78-81) creen que pudo ser el autor de la fuente griega del LM.

[30] El manuscrito D presenta una laguna en este pasaje, donde debe suponerse que aparecían los nombres de aquellos invitados que ignoraban la conspiración, tal como se menciona en § 98. Ravazzolo (2012: 63-67) coteja el texto con todas las fuentes históricas para reconstruir la narración del banquete.

[31] Eumenes de Cardia fue secretario de Filipo II y de Alejandro Magno, uno de los pocos griegos que ocuparon altos cargos en la corte macedonia. Su nacionalidad le valió numerosas enemistades (cfr. Nepote, Eumenes 1.2). Después de la muerte del rey, se unió a Perdicas, que lo designó sátrapa de Capadocia. Como tal, logró numerosas victorias militares. Aislado tras la muerte de Perdicas, comandó una coalición de sátrapas que se opusieron al expansionismo de Antígono. Murió tras ser derrotado por éste en 316. Se le atribuye tradicionalmente la composición de las Efemérides, una suerte de diario «oficial» de la corte de Alejandro que algunos historiadores (Arriano 7.25.1).

[32] Uno de los amigos más cercanos de Alejandro Magno, pertenecía a la nobleza macedonia y fue guardaespaldas del rey desde 330. Comandó una de las columnas del ejército durante la campaña en Sogdiana. Recibió la satrapía de Egipto después de la muerte de Alejandro, de cuyo cadáver se apoderó y condujo a Menfis (Diodoro 18.28.2-3; Curcio 10.10.20). Hacia 310 intentó sin éxito imponer su dominio a las ciudades griegas. Creó en Egipto un poderoso estado helenizado con capital en Alejandría, del que se proclamó rey en 306/305. Compuso una Historia de Alejandro (Jacoby, FGrH 138), quizás en los años finales de su vida. Tras designar como corregente a su hijo Ptolomeo II, murió en 283. Sus descendientes gobernaron Egipto hasta la conquista romana

[33] eam pinnam Iolaus veneno perunctam tradidit regi. Ille ubi in fauces demisit… El método recuerda al utilizado para envenenar al emperador Claudio, según narra Tácito (Anales 13.67): pinnam rapido veneno inlitam faucibus eius demisisse creditur. El nombre del copero mayor, Iollas en el LM, aparece aquí con la forma Iolaus.

[34] De origen bactriano, era hija de Oxiartes, sátrapa de Bactria y Sogdiana (cfr. § 118). Contrajo matrimonio con Alejandro en la primavera de 327. Tras la muerte de su marido se puso bajo la protección de Perdicas, quien defendió los derechos dinásticos de su hijo Alejandro IV. Enviada con este a Macedonia en 319, estuvo bajo la protección de Olimpia. En 311, Roxana y el joven Alejandro IV fueron muertos por órdenes de Casandro (Justino 15.2.5). El LM la presenta como una esposa abnegada y ejemplar, que cuidó de su marido durante su agonía y muerte. Bosworth (2000: 227) señala que este tratamiento es un indicio de que la fuente griega del LM fue redactada en el período inmediatamente posterior a 311, para generar en la audiencia indignación por su asesinato.

[35] Ubi silentium esse sensit, ipse, ut potuit, exsurrexitBayham (1995: 73) señala que en el Epitoma se utiliza esta misma expresión en un contexto similar, en el que un personaje (en este caso, la mujer de Espitamenes) está echado en la cama esperando a que se haga silencio para levantarse (en este caso, para asesinar a su marido): At ubi silentium esse sensit, de lecto surrexit (Epitoma 21). Este paralelo, en opinión de Baynham, puede leerse como un indicio de que el LM y el Epitoma fueron redactados, en sus versionas latinas, por un mismo autor, puesto que este sintagma no se encuentra en ningún otro texto de la literatura latina.

[36] Este episodio, de gran carga dramática, se encuentra en el LM y en el Pseudo-Calístenes α 3.32. Sólo Arriano (7.27.3), que lo considera falso, lo menciona diciendo que “alguien no tuvo vergüenza de escribirlo” (τις οὐκ ᾐσχύνθη ἀναγράψαι). El detallado análisis de Baynham (2018) señala las similitudes de este relato con otras narraciones de apoteosis de grandes personajes de la antigüedad, por lo que considera posible que estuviese incluido en la fuente griega del LM.

[37] milites centuriatim, lit. “soldados divididos en centurias”. Se ha traducido la expresión con un sentido menos romanizado que el original.

[38] Mencionado únicamente en el LM y en Pseudo-Calístenes α (3.32.14-15), resulta imposible determinar si se trata de una figura histórica o de un personaje ficticio (Heckel 2006: 205-206)

[39] El LM narra sólo el dolor de los macedonios, sin referencias a los lamentos de los persas que reflejan otras fuentes: cfr. Curcio 10.5.17 Persae comis suo more detonsis in lugubri veste cum coniugibus ac liberis non ut victorem et modo hostem, sed ut gentis suae iustissimum regem vero desiderio lugebant. Ravazzolo (2012: 73) cree que la centralidad de Macedonia en el relato hace suponer que la fuente griega del LM fue pensada para un público exclusivamente macedonio.

[40] A partir de este párrafo el texto del LM se conserva también en los manuscritos E y F (cfr. Introducción).

[41] La importancia de Rodas en el LM ha llamado la atención de los estudiosos. Muchos estudiosos (véase nota 45) consideran estas menciones una simple interpolación posterior. Bosworth (2000: 215-219), que interpreta el texto fuente del LM como un escrito de propaganda favorable a Ptolomeo, cree en cambio que debe leerse como parte de los esfuerzos diplomáticos de éste en conseguir el apoyo de la isla en el período en que se proclamó partidario de la «libertad de los griegos», contra la dominación de Antípatro y Casandro en las polis.

[42] †Cebetem†, ut ex oppido vestro praesidium educeret… El nombre está corrupto en todos los manuscritos y no ha podido ser enmendado. Apenas tuvieron noticia de la muerte de Alejandro, los rodios expulsaron a la guarnición macedonia y el nombre de su comandante es desconocido (Heckel 1988: 13).

[43] El talentum (τάλαντον) era una unidad de medida utilizada para grandes cantidades de oro y de plata en el mundo griego. Su valor varió de acuerdo con las épocas y los estados, pero en el Ática un talento equivalía a sesenta minas, y una mina equivalía a cien dracmas. Puesto que una dracma tenía un peso aproximado de 4.31 gramos, un talento equivalía a alrededor de 25.86 kilos de oro o plata.

[44] El medimnus (μέδιμνος) era una unidad de medida griega que en el Ática, en época clásica, equivalía a unos 55 litros.

[45] La carta a los rodios es considerada una interpolación posterior –al igual que las otras referencias a la isla– por los principales estudiosos (Merkelbach 1977: 76-77) (Heckel 1988: 12-13). En cambio Bosworth (2000: 213) piensa que las menciones a Rodas son demasiadas como para no ser consideradas parte integral del texto; su propuesta de datar la fuente griega del LM hacia el 308/309 ofrece un contexto creíble para la importancia de Rodas en el texto. Ravazzolo (2012: 75-76), pese a coincidir con la propuesta de Bosworth, señala la incoherencia de que muchas de las disposiciones del testamento (tratadas con gran secreto en el LM) sean anticipadas en la carta a los rodios que es «leída en voz alta» antes de este.

[46] En este pasaje nos apartamos del texto de Thomas, que indica et despirans apud amicus locutus est «y suspirándo, dijo a los amigos». Los manuscritos E y F presentan la lectura despirans; sin embargo, el verbo despirare es extremadamente raro en latín, al punto que el TLL (5.1.748) señala un único testimonio de su uso. En el manuscrito D se encuentra desperari se. Partiendo de esta lectura, Merkelbach y otros (cit..Thomas 1966: 40) la corrigen como desperans <de vita sua sic>, tomando como testimonio el texto armenio del Romance. Consideramos esta lectura más adecuada al contexto, puesto que Alejandro comprende aquí que su muerte es inminente.

[47] causeam de capite sibi dempsit. La καυσία (lat. causea) era un sombrero plano, de ala ancha para protegerse del sol, que formaba parte de la indumentaria típica macedonia. Posteriormente, fue adoptado en Roma por las clases populares (cfr. Plauto, El soldado fanfarrón 1178,  Persa 155)

[48] sancte Hercules ac Minerva en el original.

[49] Alexander Magnus… vitam commutavit. El uso del verbo commutare —cuyo significado es «cambiar», «transformar»— con el sentido de «morir» es un hapax, como indica el TLL. Señala Ravazzolo (2012: 23) que puede tratarse de un calco del griego, puesto que el verbo μεταλλάσσειν «cambiar» sí tiene el sentido de «morir» con el sustantivo βιόν (cf. Polibio 2.70.6 πολὺ νόσῳ τὸν βίον μετήλλαξε). Esto sería un indicio de que el LM fue redactado traduciendo un original griego.

[50] Cuando Alejandro murió, en junio de 323, Roxana estaba embarazada de seis u ocho meses (Curcio 10.6.8; Justino 13.2.5). Su hijo fue proclamado rey de Macedonia al momento de nacer, con el nombre de Alejandro IV. El niño, acompañado siempre por su madre, estuvo bajo la tutela de varios de los Sucesores hasta su asesinato en 311 (véase nota 34).

[51] tantisper Arrhidaeus, Philippi filius, Macedonibus imperator sit. El LM presenta a posteriori los hechos tras la muerte de Alejandro como si hubieran sido planificados por este. En verdad, Arrideo fue proclamado rey —no «regente» ni «comandante»— con el nombre de Filipo III por un sector del ejército macedonio (Curcio 10.7), pero como sufría de una enfermedad incurable (Diodoro 18.2.2) no podría ejercer el poder. Después de una serie de conflictos entre el ejército, se acordó que el hijo aún no nacido de Alejandro compartiría el poder con Arrideo y que ambos estarían bajo la protección de Perdicas (Justino 13.4.1-4). Apenas llegado al trono, Arrideo contrajo matrimonio con su prima Eurídice, quien pasó a ejercer la regencia de facto de su esposo. Ambos fueron asesinados en 317 por orden de Olimpias (Diodoro 19.11.2-5).

[52] El reparto del imperio de Alejandro, que comienza en esta sección del testamento, fue en realidad realizado por Perdicas en su calidad de comandante supremo y guardián de los reyes, tal como señalan las fuentes históricas (Diodoro 18.3; Curcio 10.10.1-8; Justino 13.4). Cracco Ruggini (1961: 313) señala las divergencias entre el reparto del LM y el que tuvo lugar en la realidad. Curcio (10.10.5) refuta la idea, transmitida al parecer por varios autores, de que el rey había realizado el reparto en su testamento: Credidere quidam testamento Alexandri distributas esse provincias, sed famam eius rei, quamquam ab auctoribus tradita est, vanam fuisse conperimus.

[53] qui mihi hypomnematographus fuit. El sustantivo hypomnematographus aparece únicamente en textos tardíos de tipo jurídico, como el Código de Teodosio (12.1.92) o el Código de Justiniano (10.31.59). Es una transliteración del griego ὑπομνηματογράφος, que designaba bien a un «escritor de memorias» o «historiador» oficial, bien a un funcionario público encargado del registro, especialmente en Egipto (cfr. Estrabón 17.12). Compárese la terminología usada por Nepote (Eumenes 1.5) en época clásica: Itaque eum [Eumenem] habuit ad manum scribae loco…

[54] Insulas omnes liberas esse iubeo: quae possederant, possideant et legibus suis utantur. Esta afirmación parece hacer alusión a la propaganda sobre la «libertad de los griegos» a la que apelaron algunos de los Sucesores que se opusieron a Antípatro y a Casandro, en especial Antígono, su hijo Demetrio y Ptolomeo.

[55] Antígono, apodado Μονόφθαλμος (“de un solo ojo”), había sido designado en 334 sátrapa de Frigia. Tras la muerte de Alejandro en 323 fue confirmado en su mando. En 316, después de una serie de combates exitosos, logró controlar un vasto territorio desde Asia Central hasta el mar Egeo, lo que motivó una alianza de los demás Sucesores en su contra. Desde 310 se interesó en el mundo griego e intentó reflotar la antigua Liga de Corinto, creada por Filipo II. Fue derrotado y perdió la vida en la batalla de Ipsos en 301. Su hijo Demetrio se convirtió en rey de Macedonia en 294 y fundó la dinastía Antigónida que gobernó hasta la conquista romana.

[56] Seleuco fue comandante de los hipaspistas reales y tuvo un rol determinante en la campaña de India. Obtuvo el gobierno de Babilonia en 321 (Diodoro 18. 39.6), no en 323 como señala incorrectamente el LM. Expulsado de sus territorios por Antígono en 316, los recuperó en 312 y conquistó un amplio territorio compuesto por Media, Susiana, Persia y las satrapías orientales del antiguo imperio persa hasta Bactria. Tras la batalla de Ipsos, obtuvo el control de Cilicia y Siria, y en 281 se adueñó de Asia Menor. Fue el fundador de la dinastía Seléucida, que gobernó buena parte de Medio Oriente hasta mediados del siglo I a.C.

[57] qui mihi armiger fuit… Heckel (1988: 16) considera que el término armiger es una traducción del griego ὁπλοφόρος y refiere al comando que Seleuco tenía sobre los hipaspistas.

[58] Aegyptiorum regnum Ptolemaeo trado. Ptolomeo es el único de los sucesores que recibe en el testamento la dignidad de rex. Todos los demás, incluidos el regente Arrideo y el corregente Perdicas, son mencionados con el título de imperator, en su acepción clásica de «jefe supremo» o «comandante». Esto, junto con la mención al matrimonio con Cleopatra (véase nota 59) parece confirmar la hipótesis de Bosworth (2000) de que la fuente griega del LM habría sido redactada por un partidario de Ptolomeo alrededor del 309/308.

[59] Hija de Filipo II y de Olimpias, era la única hermana de Alejandro por parte de padre y madre. Fue reina de Epiro por su matrimonio con su tío, el rey Alejandro el Moloso. Gobernó Epiro en nombre de su marido cuando éste invadió Italia en 331, y en nombre de su hijo cuando enviudó en 331. Cuando en 308 Ptolomeo pidió su mano (Diodoro 20.37.2) como estrategia dinástica, Antígono ordenó su asesinato.

[60] Tebas, tras rebelarse contra el dominio macedonio, había sido destruida por Alejandro en 335, un año antes de comenzar la expedición de conquista del imperio persa. Su reconstrucción fue realmente ordenada en 315 por Casandro, cuando era rey de Macedonia; sin embargo, esta polis nunca recuperó su antiguo poder y tuvo un rol político muy menor en todo el período helenístico.

[61] in aedem Minervae en el original. Se refiere, por supuesto, al Partenón de Atenas.

[62] in aedem Iunonis en el original.

[63] Poco se sabe de este personaje, más allá de que en 320 recibió la satrapía de Bactriana después de tener a su cargo la de Partia. No hay indicios que puedan asociarlo con alguno de los Filipos mencionados en el LM (Heckel 2006: 214).

[64] statuas Alexandri, Ammonis, Minervae, Herculis, Olympiadis, Philippi patris en el original. La práctica de incluir estatuas de los reyes entre las de los dioses no era ajena a la tradición macedonia. Señala Diodoro (16.92.5) que Filipo II, en ocasión de la celebración de las bodas de su hija, había mandado a colocar una estatua de oro suya junto a las de los doce dioses olímpicos.

[65] statuas inauratas Alexandri, Ammonis, Minervae, Herculis, Olympiadis, Philippi patris en el original. Nótese la repetición de la secuencia de estatuas que debían edificarse, aunque aquí con el añadido que deben ser hechas en oro.

[66] testes sint Iuppiter Olympius, Hercules patrius noster, Minerva, Mars en el original.